Por Carlos Tórtora.-

La euforia que reina en el gobierno después de la media sanción de la ley ómnibus en Diputados hace que ya se esté hablando del triunfo electoral el año que viene. El pase a las filas del oficialismo de los gobernadores Raúl Jalil (Catamarca), Osvaldo Jaldo (Tucumán), Hugo Passalacqua (Misiones) y Gerardo Zamora (Santiago) alienta la expectativa de un corrimiento masivo de gobernadores que podría engrosar las filas de La Libertad Avanza.

No menos entusiastas son las repercusiones por la mayoría transitoria conseguida por el oficialismo en Diputados. El Pacto de Mayo mostraría entonces a un Milei expansivo, construyendo un espacio político nuevo, con inclusión de parte del peronismo.

Pero la realidad es que es muy difícil asignarle el carácter de permanente al crecimiento político del gobierno. Para empezar, que los gobernadores peronistas se comprometan con la Casa Rosada no depende sólo de ciertas concesiones económicas del gobierno sino también de la evolución de la economía. Si continúa la recesión y no se vislumbran indicadores importantes de reactivación, será difícil que sectores de la dirigencia peronista migren hacia la Libertad Avanza.

Los senadores marcan el rumbo

Todos -y esto incluye a los encuestadores- se preguntan cuánto tiempo podrá resistir la imagen de Milei la erosión que implica el malestar por la economía.

Para empezar, todas las miradas están puestas en lo que va a pasar con la ley ómnibus en el Senado. La señal más importante para el peronismo, más allá del resultado, es si el bloque de UxP votará unido o habrá divisiones. En el primer caso, el mantenimiento de la unidad del PJ sería un indicador de que el acercamiento de gobernadores justicialistas a la Casa Rosada es algo muy relativo. En cambio, si se quiebra el bloque, significaría que Milei tiene un ancho camino abierto. Le costó mucho al gobierno tener esta oportunidad de construir un espacio nuevo, pero se trata de un camino altamente inestable.

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