Por Guillermo Cherashny.-

La confesión pública de Horacio Verbitsky en el programa de Roberto Navarro causó una conmoción en el gobierno que dice defender. En efecto, la revelación que hizo de un vacunatorio vip en el Ministerio de Salud conducido por Ginés González García hizo olvidar la campaña antivacunas de la oposición contra la Sputnik V, el lanzamiento del Consejo Económico y Social presidido por Gustavo Beliz y detonó la salida de su «amigo» del Ministerio de Salud. En verdad, su confesión no fue una «operación K» para instalar a Gollan o Kreplak en lugar de Ginés, sino una muestra más de su narcisismo, porque Clarín tenía una investigación periodística que detallaba que el periodista oficialista se había vacunado en el Ministerio de Salud y, para cuidarse en salud, confesó alegando que tenía nueve familiares contagiados y uno de ellos fallecido. Pero su jugada no sólo perjudico al gobierno sino a él mismo, ya que fue repudiado por su gente del CELS y Roberto Navarro decidió no entrevistarlo más en El Destape Radio.

Así las cosas, el soberbio militante de los derechos humanos del terrorismo demostró lo que todos piensan de él, es decir, un personaje oscuro enamorado de sí mismo que se mofó de los más de 50.000 muertos del Covid.

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