Por Luis Américo Illuminati.-

Desde el vamos siempre dije -y también en este sitio- que el vocero presidencial Manuel Adorni era un verdadero «pavo, por no decir otra palabra más fuerte, no por el tenor de sus informes, sino que no lo ayudaban ni sus explicaciones a las preguntas que sus colegas le formulaban y la falta de soltura para responder con agudeza los altibajos del gobierno. Lo que ahora se confirma después de las explicaciones que le dio a la prensa sobre el viaje a EEUU de su esposa junto a él en el avión presidencial, diciendo «Vengo una semana a deslomarme y quería que mi esposa me acompañe”, lo que se contradice con todo su discurso en contra de los viajes en vehículos y aviones oficiales que realizaba el kirchnerismo. Un papelón que puede terminar en la Justicia. Ya ha sido denunciado por la oposición por peculado. Se creyó tan intocable e inalcanzable que olvidó que existe una Ley de Ética Pública que le impide llevar un familiar que no es funcionaria pública. «No sólo hay que ser decente sino parecerlo», es un aforismo que acuñó Julio César hablando de la imagen de su esposa. Si hasta el impresentable de Alberto Fernández, que tiene muchas cosas que responder en la Justicia, se burla y lo llama «Pavorni» en su cuenta, donde aparece un pavo con la cara del Jefe de Gabinete. Si Milei le pide la renuncia puede ser visto como un acto de hipocresía, porque él iba en el avión presidencial y se supone que sabía que no era lo correcto. De modo que lo más conveniente es que el señor Adorni dé un paso al costado y le sugiera al presidente que regrese el Sr. Guillermo Francos como Jefe de Gabinete, quien se destacó por su impecable desempeño como el más idóneo, serio y prudente de todos los funcionarios que pasaron por el Gabinete de Milei. Si bien la expresión «pavo o pato de la boda» significa que alguien sea inocente o no tiene que cargar con las culpas ajenas para salvar a otro u otros, en el caso puntual de Adorni es algo tan insólito que le comprende el título de pavo enteramente, pues sus explicaciones a la prensa dejan a todo el mundo descolocado, pues no se sabe con certeza si es un tonto que la juega de vivo o un vivo que se hace el tonto.

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