Por Carlos Tórtora.-

El aumento de la tensión entre el gobierno y el PRO puede sintetizarse en dos fotos recientes. La primera es la de Karina Milei hablando de los planes del oficialismo en la Capital con Patricia Bullrich sentada a su lado. La segunda corresponde a Mauricio Macri levantándose y yéndose de una conferencia de Prensa en el Chaco cuando le preguntaron por el estado de su relación con Javier Milei.

Así es que los Milei empiezan a exhibir a Bullrich como su carta para ganar la jefatura de gobierno porteña, dando a entender que no habrá acuerdo con los Macri para que Jorge sea jefe de gobierno cuatro años más con el apoyo de LLA.

No se trata de un tema más. Para el macrismo conservar el control de la Ciudad es cuestión de vida o muerte. La gigantesca caja de la administración porteña es lo que mantiene con vida al partido amarillo, que cada vez pesa menos en el interior del país.

La reacción de Macri frente a esto es de manual: amenazar con armar un proyecto presidencial por fuera del oficialismo.

Un juego ya conocido

El expresidente agita entonces los preparativos para el armado de un nuevo Juntos por el Cambio que no podría ganar la elección del 2027 pero sí hacérsela perder a Milei. En la Casa Rosada creen que Macri sólo amenaza pero no irá a fondo porque temería las represalias de Milei, sobre todo en el plano judicial.

Pero en el arsenal de amenazas de Macri hay una que es nueva: adelantar las elecciones locales para jefe de gobierno, diputados y comuneros, despegándolas así de las nacionales y debilitando entonces la candidatura de Milei.

Esto sería seguir el camino que está intentando Axel Kicillof en Buenos Aires. A todo esto, Bullrich estudia y mide. Ella podría ganarle una elección a Jorge Macri pero no si Milei se sigue derrumbando en las encuestas. Si el gobierno hace agua, a la senadora le convendría esperar a que el Círculo Rojo la convoque para reemplazar a Milei.

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