Por Paul Battistón.-

Apenas siete meses después de ese día que fue visto como el colapso del sistema comunista, su reformulación ya estaba en marcha. La caída del Muro de Berlín provocó un alivio que podría haber sido el del descubrimiento de una vacuna contra el cáncer y no es un chiste.

El comunismo del encierro y sometimiento soviético, del pavor a la persecución en la Europa del Este, de los presos políticos en Cuba, del terror a la STACI en la RDA, de los asesinatos masivos de Pol Pot, no eran un chiste ni una cuestión para descuidar. Las guerrillas revolucionarias afectaron a casi todos los países democráticos (está claro que el comunismo no era democracia, aunque no escatimaron el uso de esa palabra para adornar los nombres de sus territorios faltos de la misma).

Hubo quienes tuvieron el mérito de advertir casi inmediatamente la reformulación del cáncer comunista pero la exagerada esperanza tras la caída del muro y el logro de un casi unibloque contribuyó a pasar por alto los presagios.

Julio de 1990 ya presentaba en marcha el engendro que Lula Da Silva y el desesperado Fidel habían creado y bautizado como Foro de Sao Paulo, del cual surgiría el socialismo light para el siglo XXI. Lo que Fidel había perdido con la caída de la URSS (financiación) y lo que no había conseguido con la exportación de guerrillas revolucionarias, lo conseguiría con la contaminación de las democracias con el socialismo light comprando voluntades políticas carismáticas o repentinamente oportunas. Todos recordarán a Chávez con una firmeza inusitada asegurar que Cuba era una dictadura. A pesar de este detalle, Chávez fue el primer gran logro de Fidel en esta etapa de exportación socialista sin guerrillas de por medio (literalmente salvó a Cuba). El destino de miseria de la falacia socialista para América Latina estaba listo, sólo había sido necesario desempolvar a Gramsci y aggiornarlo para convencer idiotas o formarlos pacientemente.

Es interesante recordar el repentino giro de Fidel con respecto a los “desviados” (homosexuales) perseguidos por su régimen (en algún momento fusilados por Guevara). Sólo bastó una cara apesadumbrada y un hipócrita arrepentimiento para pasarlos del sector de perseguidos al de colectivo socializado (algo así como poner a un lado el Marxismo puro e incorporar el Gramscismo).

Sólo tres meses han pasado de la caída del narco-financiamiento de Cuba a partir de la abducción de Nicolás Maduro Moros, a la par de lo que se vislumbra como un giro de Brasil.

México no es una opción posible, el poderío narco no está plenamente subordinado a su gobierno como sí ocurría en Venezuela y de hecho funcionan como anarco-capitalistas. Compartir límites con EEUU lo complica y más aún cuando Trump ha declarado a los grupos narcos como terroristas (lo que podría llamarse encontrar el buen motivo). Podríamos agregar el mundial de fútbol como otro escollo. Cuba no resistiría hasta finalizado el mismo.

La buena opción ante el giro ideológico que no parece detenerse en Latinoamérica era cruzar el charco y por supuesto ahí estaba el rey de los obtusos o el exitoso hijodeputa de Pedro (según desde qué lado se le dispare).

Pedro Sánchez, Lula Da Silva, Claudia Sheinbaum, Yamandu Orsi, Gustavo Petro ¿Qué más se podía pedir? Los carteles de Cristina libre y un gobernador soviético de argentina, por supuesto y todo el relleno progre posible. Un buen subtítulo “reunión por la paz” (no es cuestión de desaprovechar el momento de indeseables guerras).

Quizás alguna de las paparruchadas de la 2030 sobrevivan pero ya deben estar evaluando una 2035 (los tiempos corren más rápido).

La gangrena ha picado en Barcelona. Europa está en peligro pero España está casi perdida. Buen punto de entrada con los separatismos a flor de piel, con las puertas abiertas a las invasiones bárbaras y con su vecino contiguo que hará todo el esfuerzo posible para seguir manteniéndose libre de Le Pen.

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