Por Guillermo Cherashny.-

El presidente quiere eliminar las PASO y por tanto necesita que los gobernadores les ordenen a sus senadores que acompañen la propuesta gubernamental. Pero hay un problema, cual es que, al caer la recaudación nacional, también disminuye la de las provincias que piden asistencia a un ejecutivo nacional que no puede satisfacer sus demandas. Es más, el presidente y el ministro de economía tienen un versito repetido como es bajen sus gastos y eliminen el impuesto a los ingresos brutos. Pero, si las provincias hacen eso, tendrían mas déficit todavía, con lo cual entraríamos en el cuento del huevo y la gallina.

De esta forma, Santilli, por más que sea un hábil político, no tiene nada más que palabras para convencer a los gobernadores para que acompañen la iniciativa oficial y la respuesta hasta hoy es negativa.

Por otra parte, hay senadores que no responden a los gobernadores, como Catamarca y Tucumán, que siguen sus instrucciones. Un legislador por cada dos de sus provincias y Salta, el otro aliado, tiene una senadora. En tanto, Misiones, que tiene los dos senadores, son víctimas de la división entre Rovira el jefe político y Passalacqua, el gobernador, además de la oposición del PRO y la UCR de eliminar las PASO.

Al margen de los escollos políticos, la recaudación nacional cae y ya existe una deuda flotante de 1,8 billones de pesos, a los hay que sumar el equivalente en pesos de 220 millones de dólares, que Toto les pisó a las productoras de gas. Pero esta «demora» no está devengada, por lo cual no es deuda flotante pero hay que sumarla a esta limitación objetiva que tiene el gobierno para negociar en el congreso.

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