Por Guillermo Cherashny.-
Macri había ganado cómodo las elecciones de medio término en 2017 y, a principios de 2018, «Toto» Caputo, entonces secretario de finanzas, le dijo que no había mas posibilidades de endeudamiento con el exterior, porque la asunción de Trump provocó un fuerte aumento de la tasa de interés de los bonos del tesoro americano. Este cierre de los mercados internacionales provocó el salto del dólar en nuestro país, porque había déficit fiscal y, sin financiamiento exterior, las cuentas no cerraban. Y ese fue el principio del fin de Macri, que unos meses después, con Dujovne y Sandleris, pararon la sangría a costa de una situación muy parecida a la de ahora, donde las familias no llegaban a fin de mes y el macrismo lo negaba. Y llegamos a agosto del 19 y el peronismo obtuvo el 48% de los votos, sorprendiendo a todos los encuestadores, entre ellos Aurelio y Poliarquía, que hoy dicen que a Milei lo reeligen.
Volviendo a nuestros días, la situación financiera internacional se complicó por el déficit fiscal americano provocó una suba de los bonos del tesoro americano a 30 años al 5,30%. También el aumento de las tasas de interés en Japón que durante años se mantuvo en el 0 y que permitía el financiamiento de los gigantes tecnológicos que hoy se ven obligados a emitir deuda al 7% anual. A esta situación se agrega el agravamiento de la guerra del Medio Oriente que puede provocar otro ascenso del precio del petróleo.
Ante este panorama internacional, está claro que incide en la economía local el principal activo del presidente, que se agrava por las caídas en la industria, construcción y comercio, este último producto de la baja de los salarios frente a la inflación desde que asumió este gobierno. Todo este panorama pone en duda la reelección de Milei, y más teniendo en cuenta que el peronismo marchará unificado en las elecciones del próximo año.
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