Por Carlos Tórtora.-
El 4 de octubre habrá elecciones presidenciales en Brasil y se descuenta que será necesario un ballotage, ya que ni Lula da Silva ni FLavio Bolsonaro alcanzarían el 50% de los votos que evitaría la segunda vuelta. Ésta tendría lugar el 25 de octubre. Así es entonces que el calendario electoral brasileño haría que su segunda vuelta se ubique a una semana de las elecciones legislativas en los EEUU.
Para Milei se trata de una semana que puede ser gloriosa o trágica. Si triunfan Trump y Bolsonaro, el presidente podría intentar que el éxito de sus aliados disimule el creciente descontento popular. Y aunque sólo ganara uno, Trump o Bolsonaro, sería suficiente como para que Milei festeje. Pero la derrota de ambos cerraría el círculo del fracaso interno con el fracaso externo y el gobierno podría caer en un pozo justo pocos días antes de la llegada al país de León XIV.
Se trata entonces de la apuesta estratégica más importante de la gestión Milei y si la gana hasta estaría en condiciones de superar el escándalo de Fernando Cerimedo.
Éxitos sugestivos
Es obvio que aun en su peor momento, el gobierno consiguió esta semana éxitos importantes. Los pliegos de los jueces impulsados por el Ministro de Justicia Juan Bautista Mahiques, Pablo Yadarola y Pablo Bertuzzi, para la Cámara Federal porteña, fueron aprobados por el Senado. Pero esto ocurrió con los votos del bloque peronista, poniendo en evidencia una vez más el pacto entre Cristina Kirchner y Javier Milei. El PJ facilita así el pronto cierre de la causa $LIBRA.
Completando el panorama, la cámara baja le dio media sanción a los proyectos de reforma de la Carta Orgánica del Banco Central e Inocencia Fiscal II.
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