Por Luis Alejandro Rizzi.-
Pensé varias veces este título, porque me parecía que podía ser agraviante a la institución presidencial, pero llegué a la conclusión inversa.
Es esta institución presidencial la que nos agravia, no sólo a nosotros sino a presidentes o representantes de otros países.
Es esta institución presidencial la que enturbia la atmósfera y contamina el espacio, creando un cuadro de epidemia que enferma el espíritu y la calidad de vida de la sociedad.
Esta institución presidencial se ha convertido en un vertedero de inmundicias y excrementos, una verdadera letrina que usa la publicidad y comunicación republicana como cloaca virtuosa de la propia diarrea.
El mínimo decoro exigiría el uso de barbijo, tipo pañal, con capacidad de absorción, pero la presencia de cientos de moscas que se solazan en los ambientes nauseabundos le hacen creer que se trata de valientes soldados de una novela divina.
Los molinos de don Quijote reviven como demonios gigantes del presidente que enfrenta con su ejército de moscas.
La historia se repite, pero en sentido contrario al que decía Carlos Marx, primero como farsa, dándole la espalda al Congreso de la Nación, como imagen de una falsa decencia e idoneidad, y ahora como tragedia de una cruel enfermedad de la psiquis, que ya exige una cuarentena de cultura y autoridad para asear a esta República convertida en un pozo ciego en el que se intoxica diariamente el presidente.
Su única indefensa sería su inimputabilidad.
01/09/2026 a las 9:32 AM
https://youtu.be/D_Rp95SFE68