Por Carlos Tórtora.-

Javier Milei está corriendo ahora una carrera contra el calendario en el corto plazo. El 4 de octubre tendrá lugar en Brasil la primera vuelta de las presidenciales y las encuestadoras más importantes predicen el triunfo de Lula Da Silva, con lo cual éste quedaría muy bien posicionado para liquidar su pleito con Flavio Bolsonaro en el ballotage del 25 de octubre.

De ocurrir esto, el impacto del triunfo de Lula podría debilitar sensiblemente en el frente interno, al quedar en evidencia que hizo una apuesta insensata que deja descolocado al país.

Consciente de este riesgo y de que este proceso podría profundizarse si Donald Trump pierde las legislativas del 3 de noviembre, Milei tendría ahora el objetivo de concentrar todo el poder político que pueda antes de que las malas noticias internacionales lo golpeen.

Esto explicaría en buena medida el repentino apuro del oficialismo para intentar que el Senado sancione este mes la reforma electoral incluyendo la eliminación de las PASO. A partir de la primera semana de octubre, si gana Lula, el Congreso se le complicaría bastante a Milei.

También la súbita malvinización del gobierno tendría que ver con esto: el presidente intentaría subir en las encuestas antes de que se produzca, como es muy probable, el efecto Lula.

Una racha muy complicada

El verdadero problema es que todo indica que la secuencia de problemas serios que desde el exterior impactaría en Milei es mucho más compleja. La probable derrota de Trump en las urnas podría disparar una embestida demócrata contra los aliados de aquél en Latinoamérica, para empezar Milei.

Y la visita de León XIV el 8 de noviembre podría multiplicar la presión social contra el ajuste.

Algunas encuestas reservadas que produce la SIDE estarían a todo esto encendiendo luces de alerta. Es que la intención de voto a Milei ya estaría por debajo del 30%.

Share