Por Guillermo Cherashny.-

Una vez instalado en la presidencia, el general Perón empezó a tener problemas con los Montoneros. Para empezar, con el asesinato de Rucci, que se adjudicaron un tiempo después, y todo explotó el 1° de mayo, cuando el General echó a la juventud maravillosa de la plaza en un acto público.

Antes de ese episodio, en una oportunidad el líder dijo que había unos jóvenes que no entendían la doctrina justicialista; que si no les gustaba, les podía presentar a Nadra, que es amigo mío, en referencia al histórico dirigente del partido comunista.

Es decir, los invitaba a abandonar el peronismo y sumarse a la izquierda.

Hoy la historia se puede repetir, porque CFK es cuestionada por tuiteros y figuras del stream por la votación de los pliegos de jueces por el bloque de senadores K, y bien la ex presidenta les podría decir: «si quieren, les presento a Myriam Bregman», la figura más relevante de los troskos, que la visitó en San José 1111 para solidarizarse por su condena, aunque después la criticó por la sesión donde se aprobaron los pliegos de los jueces.

Entre los furiosos contra CFK se encuentra Roberto Navarro, pero éste no quiere irse a la izquierda, porque en realidad es un periodista que apoya a Axel Kicillof, quien hace pocos días no condenó a Israel por su política en Gaza. Pero ningún cercano lo rebatió, sino solamente Gabriel Solano, el dirigente del trotskismo. La ultraizquierda argentina está en una vieja política, cual es «el entrismo», es decir, tratar de robarle votos a los K.

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