Por Guillermo Cherashny.-
En los últimos años se consolidó en la sociedad argentina un fuerte movimiento social cual es el anti peronismo-kirchnerismo, producto de la grieta que generaron los últimos años con la preponderancia de Cristina en la política argentina.
En efecto, en casi toda la clase alta y media y sectores de la baja, hay una aversión a todo lo que se parezca a populismo, un sinónimo del movimiento que creara el general Perón, y viene creciendo con los años, y que tuvo su máximo en 1989, donde Eduardo Angeloz obtuvo el 37% de los votos, que subió al 51% con el triunfo de Mauricio Macri y que bajó en circunstancias adversas al expresidente a poco más del 41%. Y ese número se consolidó como núcleo duro y aumenta cada vez que termina un ciclo populista. como 2015 y 2023. Al revés, cuando gobierna el no peronismo y no satisface el metro cuadrado del electorado, vuelve al 41%, como ocurre en la actualidad, de ahí las distintas mediciones donde algunas consultoras hoy dicen que Milei tiene el 30%. Hasta Federico Aurelio, uno de los más rigurosos, dice que es del 37%. La incógnita es si ese 41/42% lo obtiene en la primera o segunda vuelta, pero donde tiene problemas es en las PASO, donde se reduce bastante. De ahí que el gobierno quiera eliminarlas o suspenderlas, también para que el peronismo-kirchnerismo-populismo no se ordene.
Hoy las encuestas dan alto porcentaje -en algunos casos más del 30%- de los que no quieren a Milei ni al kirchnerismo, y ese ningunismo puede ser terreno fértil para un outsider como Jorge Brito o Daniel Hadad, pero tiene el inconveniente de que el líder del anti kirchnerismo es Milei, quien hoy en día monopoliza ese voto.
Hay una excepción, Victoria Villarruel, la vicepresidenta, que, si se presenta, puede obtener el voto de las fuerzas armadas y de seguridad, por sus paupérrimos salarios y por el bajo presupuesto de defensa. También se podrían sumar un sector católico antiperonista, con lo cual podría obtener votos en la pecera del antiperonismo, algo muy grave para el gobierno. De ahí puede explicarse el súbito fervor malvinero contra la explotación petrolera en nuestras Malvinas, lo que demostraría el tufillo electoral de esta maniobra del mago del Kremlin, o sea, el asesor Santiago Caputo. Por eso, un eventual outsider sólo puede aparecer si el movimiento social anti peronista descarta a Milei como el remedio para evitar que el populismo retorne al poder.
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