Por Luis Alejandro Rizzi.-
No fueron sólo tres días de guerra, y desde el 28 de febrero, el régimen religioso de los ayatollahs -signo de Dios- se consolidó en el gobierno de Irán, no hubo una “revolución popular” y mucho menos una rendición.
El cierre del estrecho de Ormuz fue clave, y la interrupción del tránsito del 20% de petróleo y gas que lo cruzaban llevaron el precio del barril a más de 100 dólares.
Paradojalmente, esa guerra inconsulta le trajo más problemas internos a Trump que a los ayatollahs.
Es casi seguro que se prologará el “alto el fuego”, que Israel deberá respetar, sobre todo en el Líbano, y que Hezbolá no se disolverá.
La “paz” en Medio Oriente no vendrá por vía de las armas sino de la negociación diplomática, y las cuestiones religiosas entre chiítas y sunitas difícilmente se puedan resolver.
Netanyahu, según dijo Trump, “hará lo que sea que yo diga” en relación a Irán, algo que en Israel ha provocado una cierta sensación de irrelevancia en las negociaciones.
Sería bueno que Milei tome nota sobre su “amigo” Trump.
La guerra le está costando a Trump algo así como cerca de 30 mil millones de dólares.
El diario El País informó que, “según la agencia Reuters este domingo, el marco propuesto se desarrollaría en tres fases: el fin formal de la guerra, la resolución de la crisis en el estrecho de Ormuz y el inicio de un plazo de 30 días para negociar un acuerdo más amplio, que podría prorrogarse”.
En los hechos, Trump no logró ninguno de sus objetivos al iniciar la guerra y parecería que la única posibilidad que le queda es una honrosa derrota y un costo, que pensando en las reparaciones por daños sufridos, podría llegar a más de 40 mil millones de dólares, que deberán pagar los contribuyentes de los EEUU.
Si este acuerdo se concreta, una vez más la Argentina quedará desubicada en el marco internacional.
La obsecuencia también lleva al infierno.
27/05/2026 a las 10:56 AM
Ya firmaron la rendición; sucede que no se hace publicidad. Se inclinó ante Xi Jinping ¿que quiere decir? LE PERTENEZCO.
27/05/2026 a las 12:18 PM
Afirma el Doctor Rizza : «No hubo en Teherán una revolución popular
como Trump esperaba, y el régimen en Irán se consolidó».
Pocas semanas anteriores a que Trump entrara para romperles el
culo, hubo marchas de protesta que dejaron TREINTA MIL MUERTOS,
acribillados en las calles por el pajero JOMEINI, hoy fiambre sin etiqueta.
Es evidente que «la cosa no estaba como pa’ seguir protestando, chamigo»
diría un iraní, agarrándose el culo a cuatro manos.
Insiste Rizza : » esta guerra le trajo más problemas a Trump que a los
Ayatolases «. Por lo que sabemos, Trump sigue arriba en las encuestas
para el próximo comicio de renovación legislativa.
Y machaca el «vientoencontra» Rizza : «La paz en medio oriente no
vendrá por vía de las armas sino por negociaciones diplomáticas, pero
es imposible resolver los enfrentamientos entre chiitas y sunitas».
Traducido : apelar a la vía diplomática en un país emputecido por las
nauseabundas religiones, es como hacerle la del mono a un cadáver.
Conclusión : lo más saludable es hacer sobrevolar los temibles «B-2»
sobre «esas callecitas de Teherán, que tienen ese no se qué, viste»
diría el Tango de Piazzolla, y fabricar escombros a rolete.
No obstante, a la hora del balance, el salame Jomeini ya está viendo
crecer los rabanitos desde abajo, y el hijo se está reponiendo a duras
penas, porque una bomba lo dejó hasta sin testículos. Y el otro listado
de fiambres lo integran altísimos militares del ejército iraní. Diría el
grieguito Pirro : «con otra victoria como ésta, pierdo hasta mis huevos».
Lo concreto es que hoy el gran negocio es una empresa constructora
para rehacer Irán, y en menor escala, una empresa de molienda para
fabricar polvo de ladrillos, tan demandado por las canchas de bochas.
28/05/2026 a las 8:30 AM
El caso es que Bibi y Donald han encontrado su horma. Caro les costó su aventura persa, que promovida por la banda de fanáticos religiosos de Tel Aviv -nada que envidiarle a la teocracia persa-, se revela como un problema de difícil solución. Hay que poner toda la carne en el asador para alcanzar a lo sumo una victoria a lo Pirro; Israel no tiene la suficiente y EE. UU. no quiere desperdiciar la suya en un asado que ya está mal encaminado. Así que por ahora deben conformarse con los embutidos que les dieron los iraníes.