Alabarse a sí mismo queda feo

Señor director:

El presidente Alberto Fernández alaba a sí mismo, en José C. Paz, al afirmar la finalización de 2.838 obras públicas realizadas por el Gobierno nacional en el país.

Como no podía ser de otra manera, no se olvidó del expresidente Mauricio Macri, expresando que «anda explicando lo que debo hacer», rechazando su colaboración, y afirmando que «cerró 23.000 pymes y destruyó dos millones de de puestos de trabajo»(Sic).

Lo que omitió ¿por carecer de honestidad intelectual?, es que la expresidente Cristina Fernández de Kirchner legó al presidente Macri una deuda de US$240.000 millones, que redujo a US$80.000 millones, y un gasto público que, del 25% del producto Bruto Interno (PBI) la expresidente aludida elevó 48% del PBI, por lo cual, con las arcas exhaustas, sin un dólar cash de reservas en el BCRA, el presidente Macri tuvo que recurrir a un empréstito con el FMI de US$44.000 millones.

Le recuerdo al jefe de Estado actual que queda feo faltar a la verdad, y máxime tratándose de quién ejerce la presidencia de la Nación Argentina.

Con cordiales saludos.

Alfredo Nobre Leite

DNI 18.221.024

n.alfredo52@yahoo.com

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KASANSEUS
KASANSEUS
17 days ago

ALVERSO ES UN GUSANO DE MAZORCA, SOLO QUEDA LA EJECUCIÓN DE UN INFAME TRAIDOR A LA PATRIA.

Javier
Javier
17 days ago

Mentir es una jugada valida en politica. No hay castigo por hacerla.
Por eso no me sorprende Fernandez mienta constantemente.

Pero el nunca decir la verdad me asombra.

Dr. Jekyll
Dr. Jekyll
15 days ago

El individuo, sin lugar a dudas,es Mitómano.

La mitomanía es la propensión a mentir y a inventar anécdotas fantásticas de forma sistemática con el fin de adquirir notoriedad. Si bien no es considerada una enfermedad mental, mentir compulsivamente sí es percibido como un trastorno de la conducta que puede ser la manifestación clínica de otros problemas.
Un sujeto mitómano tiene un trastorno psicológico que le hace mentir y fantasear de forma reiterativa para obtener atención.
A diferencia del resto de las personas, en las que el uso de las mentiras obedece a necesidades puntuales y son ocasionales,un mitómano recurre a ellas sin necesidad alguna y no puede dejar de hacerlo. Por lo tanto, se esfuerza para no ser desenmascarado, lo que le ocasiona un estrés constante.

Si bien las causas de la mitomanía se desconocen, sí se ha relacionado con traumas infantiles (como castigos por decir mentiras) y una baja autoestima.
Además, el trastorno puede presentarse como parte de otras condiciones mentales como el trastorno bipolar, la esquizofrenia o el trastorno límite de personalidad.

Asimismo, se puede originar de manera paralela a problemas como el consumo de sustancias ilegales o la ludopatía.
Un estudio neurocientífico de la Universidad de California del Sur y publicado en The British Journal of Psiquiatry de la Universidad de Cambridge en 2017 encontró un aumento entre el 22% y el 36% de materia blanca en el cerebro de los mitómanos en comparación con el de una persona normal.
Como la materia blanca interviene en los procesos de transmisión de información, se cree que esto se traduce en una mayor capacidad del mentiroso compulsivo para elaborar historias fantásticas y mantenerlas a lo largo del tiempo.

Sería interesante recabar la opinión de un facultativo especializado en neurociencia.
No obstante recomiendo una internación prolongada en un centro especilizado en el tratamiento de trastornos de conducta severos, comenzando con una terapia diaria de electroshock para estabilizarlo emocionalmente.