El Gigante Bonaerense: El cambio, y las ciudades

El futuro es irreversiblemente urbano. El crecimiento de las ciudades en el mundo es exponencial. Sin embargo, pareciera no prestarse demasiada atención al creciente rol y relevancia de alcaldes y alcaldesas. En Argentina, todavía considerados de tercera línea en relación a niveles de representación y responsabilidad política. No es lo que sucede en varias regiones del mundo, donde las ciudades adquieren un protagonismo global. Para el experto Antoni Gutiérrez Rubí, por caso, es hora de pensar global para actuar local. Los gobernantes locales deben enfrentar cada vez más responsabilidades y sin embargo no crecen sus atribuciones. Desde mantener una ciudad ordenada y limpia, hasta encargarse de la seguridad, la vivienda y el cambio climático entre otras cuestiones.

Los alcaldes tejen alianzas. Establecen mejores vínculos con sus pares que con los niveles superiores de administración. Sucede claramente con los gobernantes de las ciudades globales, tal el proceso que lidera la alcaldesa de París Hanne Hidalgo, o con la liga de ciudades emergentes, donde se detectan interesantes propuestas de innovación, creatividad, y participación ciudadana. Surgen redes de ciudades colaborativas, encuentros e intercambio de buenas prácticas. Tanto que las propias corporaciones han tomado nota hace tiempo y exageran el futuro de las smartcity, a veces más orientadas al negocio que al mejoramiento de la calidad de vida de los ciudadanos.

Conurbano

La gobernadora Vidal ha prometido dar batalla por el llamado Fondo de Reparación Histórica del Conurbano, con el tiempo tan distorsionado que a esta altura parece reducirse (aunque no es poca cosa) a más fondos coparticipables para la provincia. Que los necesita y con urgencia. No se conocen, en cambio, proyectos para transformar verdaderamente el Gran Buenos Aires, más allá de algunas conveniencias electorales. Zona emblemática y que bien podría ser el ícono de una transformación cada vez más imprescindibles.

Largo plazo

Demás está volver a subrayar la falta de acuerdos para pensar el medio y largo plazo. Como dice el experto en ciudades y gran artífice de la transformación de Barcelona, Toni Puig, cansado de que sus ideas hayan sido distorsionadas y tironeadas con fines electoralistas, “a los políticos argentinos les encanta la simulación, hacer de cuenta que hacen las cosas sin creérselas demasiado y siempre rugidos por las necesidades electorales”. Así no hay modelo de ciudad posible.

Modelos copiados

En los últimos años se ha visto como, algunas políticas exitosas impulsadas por el gobierno de la ciudad de Buenos Aires, han sido transferidas (a veces con proveedores y todo) a otros distritos conquistados por la misma fuerza política. Desconociendo, en estos casos, las evidentes diferencias de tamaño, de posición en el país y en el mundo, y ni hablar de la indiferencia hacia las identidades especificadas de cada ciudad. No se trata de ser siempre originales. Las buenas prácticas deben ser compartidas. Pero en ningún caso se trata de transferencias automáticas como se está llevando adelante en casos evidentes.

Liderazgos

Una gran mayoría de alcaldes sigue atravesado por el molde de la vieja política. Se presta atención a la renovación de la dirigencia que aparece en la primera plana nacional pero poco se conoce de los liderazgos que se imponen en los gobiernos locales. Falta de innovación, cercanía, creatividad, horizontalidad, sensibilidad. Pocas políticas que favorezcan la participación efectiva de los ciudadanos, el estímulo a la cultura colaborativa y las nuevas ideas. Un liderazgo femenino. O la feminización de la Política, es una necesidad de la política toda, pero pareciera que mucho más cuando se trata de ciudades. Y no es una cuestión de género, sino de otro liderazgo.

Otra agenda

Así como los alcaldes y alcaldesas deberían adquirir otro protagonismo, encarnar liderazgos diferentes, y tener más atribuciones para dar respuestas mayores demandas, deben ser capaces también de trabajar sobre nuevas agendas. Cada cambio de gobierno se mejoran o empeoran políticas. Sobreviene una impronta diferente. Pero rara vez se es capaz de innovar a nivel local sobre las agendas. Se trabaja sobre un puñado de ejes repetidos a lo largo de la historia. Las sociedades progresan cuando se enfrentan a nuevos problemas. Y no cuando se da la vuelta con distintas soluciones a los mismos problemas.

Carlos Lazzarini

@calilazzarini

7 Miradas, editada por Luis Pico Estrada

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5 comments for “El Gigante Bonaerense: El cambio, y las ciudades

  1. Jorge de San Miguel
    09/11/2017 at 7:31 PM

    No se puede cambiar nada mientras sigámos dándole el “voto de confianza” a un rejunte de desconocidos.
    Porque ¿cuántas son las personas de una “sábana” que Ud. realmente conoce?
    Me refiero a conocerlos bien, saber qué clase de personas son, qué valores morales tienen, qué grado de honestidad o de decencia. Qué religión tienen, acaso tengan.
    ¿A cuántas personas conoce Ud. lo suficiente como para tenerles la confianza de confiarles su “billetera”?
    ¿Que no es lo mismo, darles “el voto” que la “billetera”?

    • gisela
      10/11/2017 at 11:22 AM

      Y cómo hacemos para conocerlos???? Por lo que nos informa la prensa?? Por una charla fugaz en la puerta de casa??? Jorge: A veces no conocemos siquiera a nuestras parejas luego de cumplir las bodas de oro. No pidamos peras al olmo . En estos casos debe guiarnos la intuición….. tal vez una confianza ciega. Pero nunca el conocimiento previo. Es más fácil conocer la reacción de un animal feroz que a un humano codicioso.

      • Guillermo Alejandro Nietto Zukowski
        10/11/2017 at 12:55 PM

        Es el SISTEMA IMPUESTO el que no nos permite conocer los “dibujos” de las listas sábanas…, y con tal preciso fin está diseñado, así como los restantes que condicionan el alimento del albedrío humano, a la única ración disponible…, ya envenenada con la trampa política.
        Tanto una falsa inauguración de “la” Kretina, como la payasesca charla fugaz en la puerta de casa, así como los miles de “anuncios a los ansiosos”, son parte del mismo circo ambulante.
        La INTUICIÓN puede resultar beneficiosa cuando se respalda en el CONOCIMIENTO PREVIO; la intuición de un cerebro preparado como el de Sir Alexander Fleming, facilitó el descubrimiento de la penicilina…, merced a la falta de conocimiento previo del encargado de limpiar los materiales de laboratorio de la jornada anterior.

        Guille
        gniettozukowski@yahoo.com.ar

  2. Jorge de San Miguel
    10/11/2017 at 4:53 PM

    Gracias, Guillermo.
    Gisela:
    ¿Será verdad eso de “Nunca es tarde cuando la dicha es…”?
    Hace 2000 años un griego dijo “Conócete a tí mismo”, dando por descontado que del resto con seguridad sabremos menos, o nada, o casi nada.
    ¿Es pedirle peras al olmo, acaso, que nos reconozcamos ignorantes?
    Por lo pronto me parece muy bien que nos preguntemos lo que hasta ahora no nos habíamos cuestionado.

  3. Jorge de San Miguel
    10/11/2017 at 5:36 PM

    Gisela:
    No puedo ni debo ni quiero opinar sobre cuestiones familiares, siempre muy delicadas, las más delicadas.
    Tan delicadas, que por eso creo que nos ha sido dicho que es mejor dejarlas en manos de Dios.
    Propongo que nos atengamos, sí, al campo de lo que significa darle el “voto de confianza a los políticos”. O incluso, a dárselo a tan solo uno de ellos.
    Hoy que la billetera ha quedado desactualizada sería mejor hablar de tarjeta de crédito, o de débito.
    Repito, fuera de su familia, ¿a cuántas personas se la confiaría?
    Usted insiste en llamar intuición a lo que yo interpreto como un acto de fe.
    Es que me atengo a la etimología de la palabra confianza: “con-fianza” es “con-fe”, es tener fe.
    ¿Cuál es la diferencia?
    No sé la etimología de “intuición” (creería que es “contemplar algo fijando la vista”), pero aventuraría que el punto en común entre intuición y confianza es el salto al vacío, al vacío de conocimiento racional, a la ausencia de pruebas tangibles.
    En todo caso, algo peligroso de hacer. Una apuesta que podría llegar a costarle a uno la vida.
    Esta, o la eterna.

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