El periodismo de la grieta no es mejor que la sociedad que dice interpretar

Hace semanas que pienso y siento sobre esto. El periodismo de la grieta puede hablar de todos pero pocos pueden hablar de ellos… excepto ellos mismos. Sé que las generalizaciones son malas pero debo hacerlas. Hay periodistas extraordinarios, brillantes, intelectualmente honestos y valientes. Pero no son estos los que queman nafta para avivar un fuego o lo crean cuando el fuego no se enciende o cavan en el interior de la grieta mientras hablan de taparla.

Estos últimos son los peores, se quedan en el lugar “políticamente correcto”, hablan de unir a los argentinos y mirar el futuro, mientras en paralelo alimentan a los cavadores de grietas bajo el pretexto del pluralismo. ¿Qué hay en el detrás de escena? Nada nuevo, el dinero de ambos extremos de la grieta, el rating que alimenta a unos y a otros y, por último, el asegurarse tener acceso al poder que existe y al que pueda venir. Surfean la grieta por si la ola cambia de dirección. No les importan los muertos del precipicio porque ellos te acompañan en el sentimiento mientras te venden el cajón.

Ese periodismo se ha ido degradando en una suerte de festival de vanidades, narcisistas, hedonistas y cultores de sus verdades relativas como si estas fuesen sentencias definitivas. Censores de todo el universo social se auto indican como los receptores del supuesto imaginario colectivo, asignando mayorías populares solo cuando estas se ajustan a sus juicios y prejuicios. Hablan como si sus verdades relativas fueran las únicas verdades, mientras que, en paralelo, presumen de una diversidad que solo practican cuando sus prejuicios son convalidados. Se expresan como si la honestidad fuera un absoluto que solo ellos poseen. En otras palabras, hablan de los caníbales pero se los comen cuando su propia hambre se los reclama.

Se expresan como si representaran a las grandes mayorías populares -una entelequia por cierto (situación perfecta e ideal que solo existe en la imaginación)- como si ellos fueran depositarios del sentimiento colectivo. O sea, reafirman sus prejuicios indicando que ese es el sentimiento popular, para así, calificar de mayoritario su propio pensamiento y de esa manera condicionar cualquier situación o cualquier invitado, de manera tal que si se expresa en sentido contrario a su prejuicio, esta o este quede como un enemigo de las “grandes mayorías populares” y, obviamente, se exponga al ridículo por parte de quien domina el micrófono y los tiempos de disposición de este. Incendian la tele y luego miran a cámara pidiendo a los bomberos.

Muchas veces el periodismo actúa como los economistas y las oposiciones. Todos tienen las soluciones perfectas cuando no tienen las responsabilidades de ser oficialistas.

La situación es casi absurda. Es como si debiera ganar un partido político X y darle luego la responsabilidad ejecutiva al que perdió por que es ese el que tiene la solución. Las discusiones son patéticas. El mismo periodista, economista y/o dirigente político que un día decía que el dólar estaba retrasado, sale disparado y angustiado cuando el dólar sube. Antes hablaba de que no se podía competir con el mundo ni exportar con un dólar tan bajo y ahora dice que el aumento del dólar recalienta la inflación y le quita poder adquisitivo a los ciudadanos. Así, no hay posibilidad de madurar en las medidas. Nunca se puede ganar porque destruyen lo que está y luego destruyen lo que viene. Parecen como esos futbolistas que explican su bajo nivel porque no juegan seguido y luego explican su bajo nivel porque juegan muy seguido.

No son la reserva moral de la Nación. Son más bien un espejo de nuestras propias miserias. Suben o bajan el audio de los micrófonos de los invitados o de sus propios colegas a voluntad. Dan o quitan la palabra al calor de sus prejuicios o del rating, mientras que pontifican sobre verdades relativas transformándolas en sentencias cuando estas se ajustan a sí mismos o al rating. A pocos o a nadie le importa si ese rating está construido sobre la base del circo romano. Ese circo que cambió la excitación de las masas por el asesinato del gladiador caído por el mayor encendido que presume una situación de agresividad desbordada que despierta.

Han hecho de la grieta un negocio que profundizan porque les permite la adrenalina televisiva que supone la morbosidad de hablar en contra de la prostitución mientras muestran prostitutas y así logran juntar público tanto del rechazo a la prostitución como a los consumidores de esta. Es lo mismo.

La “grieta” se ha transformado en una suerte de reality miserable que refleja nuestros propios prejuicios y, lejos de superarlos, los alimenta, porque siempre tiene más rating la bomba que la reconstrucción de lo destruido. ¿Puentes sobre la grieta? A nadie o a pocos les importan los puentes. Es más fácil y rinde más alimentar el conflicto entre el gorilismo y el populismo, que la aburrida construcción de puentes sobre los que transite la sociedad.

Es tan obvio todo esto que hasta se está construyendo una justificación histórica sobre “la grieta”. Estos constructores del salto al vacío, afirman que la grieta siempre existió y que Corea del Centro no existe. Bárbaros. Ni siquiera tienen la dignidad de reconocer que hablan de iluminar la estación de servicio con un fosforo en la mano, pero ahora han avanzado en la descalificación de los que intentan encontrar en el equilibrio de la mesura y el reconocimiento al pensamiento diverso. En otras palabras, dinamitan los puentes sobre la grieta justificándose en la presunta existencia histórica desde siempre, como si el error y la muerte fueran un valor que debemos asimilar porque siempre existió. Mientras en una mano exhiben la paloma de la paz, en la otra ocultan el halcón.

Es triste que aún naveguemos estas aguas, conducidos por timoneles que ofrecen excursiones de pesca en el triángulo de las Bermudas. Deberíamos pensar en el sentido de lo que decía Baudelaire cuando afirmó que… “El Odio es un borracho al fondo de una taberna, que constantemente renueva su sed con la bebida”.

Lic. Rodolfo Patricio Florido

rodolfoflorido@hotmail.com

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3 comments for “El periodismo de la grieta no es mejor que la sociedad que dice interpretar

  1. LACHO
    04/02/2018 at 7:28 PM

    Es importante tener en cuenta que PERIODISTAS no coptados, quedan pocos casi nada. Los Victor Hugo Lanata, Leuco y su lamentable pichón ya formateados, los Longo, los seudoeconomistas en su programa de Mitre, dan lástima. Podrían estar aplicando las mismas herramientas que utilizaron durante los 12 años del desgobierno, pero esperan que pasen 4 años para enterarse e informar a los oyentes, y, lo único que hacen es OPERAR.
    Recibí un análisis interesante y podría concatenarse con lamentable hecho de mar.
    “De pronto la banda de falsos indígenas se quedó sin apoyo externo y se dedican a actos de pillaje para subsistir. Ni siquiera trabajan la tierra para abastecerse.

    En este portal venimos publicando desde hace meses la extraña historia de los RAM, qué diciéndose antiimperialistas tienen su sede internacional en Bristol, Inglaterra.

    Se desplazaban en grupo con soltura y medios económicos con una finalidad netamente conspirativa, escondida bajo el slogan que luchaban por su tierra ancestral. Los verdaderos mapuches fueron las primeras víctimas de la RAM porque no quisieron prenderse con su violencia inusitada. La RAM tiene varios crímenes en su haber, pero merced al apoyo que reciben de supuestos organismos de DDHH (como el CELS y la banda de Zaffaroni) la justicia no intensifica su acción sobre ellos y los asesinatos cometidos quedaron aún impunes. Llegaron al límite de permitirle a la RAM palpar de armas a los gendarmes que entraban en su pretendida “tierra sagrada”.

    Si no cultivan la tierra, no tienen trabajos conocidos… es obvio que su abastecimiento y movilidad venía por otros conductos desconocidos. Y ya era vox populli que el servicio secreto inglés los apoyaba como punta de lanza para quedarse con suelos ricos en minería y petróleo.

    Pero de pronto, se les cortó el chorro y salieron de escena tan rápido como habían llegado.

    Hicimos mil preguntas en varios estratos conocedores de este asunto, y las respuestas que obtuvimos son por demás sorprendentes.

    Lo primero que supimos es que el propio Luciano Benetton -casi casi el virtual dueño de la Patagonia-, lanzó una profusa campaña publicitaria de una marca de perfumes propia (Purple, o púrpura en español), pero condicionó a los medios a que dejaran de darle la razón a los organismos defensores de la RAM. De pronto, la campaña tuvo su efecto y los falsos comunicados sobre la muerte de Santiago Maldonado dejaron de aparecer, igual que los comunicados de la RAM que ya no salen como antes. “Billetera mata galán”, decía un mediático personaje pero también billetera mata la mentira RAM. No hay que darlos por terminados porque el grupo tiene mentalidad de accionar terrorista y en la desesperación pueden salir de repente a hacer cualquier locura.

    También el encarcelamiento de Fernando Esteche les quitó lo que era el inicio de su radicación en la provincia de Buenos Aires, sobre todo en La Matanza, donde Verónica Magario les estaba cediendo terrenos fiscales para que acamparan. El odio de la intendenta matancera es tan profundo contra María Eugenia Vidal que hasta se prestó al juego de cederles terreno para un emprendimiento subversivo.

    Otra de las versiones que nos dieron es que el propio Benetton se quejó al gobierno inglés por lo que él daba por cierto, que es el tema del apoyo del MI-6 (servicio de inteligencia inglés) a la RAM. Este dueño de la Patagonia es un poderoso influyente en otras sociedades secretas (logias) que actúan desde Inglaterra en las sombras de muchas conspiraciones internacionales.

    Hasta escuchamos una teoría que no parece enloquecida. Nos dicen que la inteligencia británica está abarcando otras prioridades nuevas y que de ahí la suelta de apoyo a la RAM.

    El peligro del terrorismo del ISIS moviliza un ejército de agentes y un presupuesto de seguridad tan elevado que los obliga a dejar de lado a banditas como la de los falsos mapuches.

    Y también que Inglaterra moviliza como nunca muchos medios secretos para la investigación de temas vinculados con OVNIS y presencias extraterrestres en su país y en el resto del mundo. Desde que la esposa del Primer Ministro del Japón reconoció públicamente que su país tenía evidencias indudables sobre este asunto tabú para EEUU y otras potencias mundiales, se supo que el Reino Unido posee 18 archivos secretos que comprueban sin lugar a dudas esas presencias extraterrestres en la Tierra. Ya no es ciencia ficción, ni teorías tipo Fabio Zerpa. Es una realidad a la que está volcado el servicio secreto inglés y de ahí que abandonen a la RAM como hace tiempo le soltó la mano a Greenpeace.

    En la próxima entrega contaremos la historia de esta pseudo ONG ambientalista y su vínculo con el MI-6. ¿Delirio nuestro? Solo una puntita por hoy. Hace tres décadas el buque insignia de Greenpeace, “El Guerrero del Arco Iris”, estaba amarrado en un puerto francés y cuando la Marina de ese país detectó que la nave tenía instalado un sistema electrónico de espionaje, buzos de la Armada gala directamente lo hundieron confesando que lo hacían por ser un buque espía y no una causa noble como es la defensa del medio ambiente”. J D. Boimvaser.
    Parecería que el servicio secreto inglés le soltó la mano a la RAM mapuche. También les deja sin un elemento mas de entretenimiento para distraer a los ciudadanos de la CRUDA REALIDAD, que nos espera.

  2. Eduardo
    05/02/2018 at 10:21 AM

    Buen articulo del sr. Florido y buen comentario de Lacho. Sabemos quienes fueron y quienes son los mercenarios del poder de turno. Aunque ahora surgio un payaso nuevo y deplorable, pseudo periodista, pero mercenario furioso al fin..No le daba con la venta de sus libros morbosos de m….ahora encontro la veta. Personajes como este no importa el contenido, si cierto en parte o no, es la forma.

  3. roberto
    05/02/2018 at 4:03 PM

    Felicito al sr. Florido. Esplendida nota.
    En fin periodismo es saber dar las noticias. Y si hay un momento de opinion darla. O tener un programa de opinion. Pero lo que hacen los periodistas argentinos es militancia partidaria escandalosa. Eso pienso.

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