Economía en incendio. Rodeo y Minotauro

Parece una metáfora «K» de la economía argentina en llamas. Se incendió el edificio del Ministerio de Economía por el cual pasaron los genios candidatos pendientes al Premio Nobel de la Anti-Economía: Cavallo, Felisa Miceli, Dujovne, Lorenzino, Kicillof, Amado Boudou, Martín Guzmán y ahora Sergio Massa. Parece como un aviso indicador o señal de catástrofe. Si bien el fuego fue controlado, el edificio no quedó más chamuscado gracias a los bomberos. En realidad, más que un principio de incendio, se podría decir que fue una «petición de principio» que se llama así en lógica a la cláusula enunciada al comienzo de una proposición que se trata de definir. Por ejemplo: El fuego fue la causa del incendio de una economía inflamable. ¿Por qué inflamable? Porque arde con el fuego.

Hackeo en Economía. Vendían datos

Dos meses antes el propio Ministerio de Economía había pedido a la Justicia que investigue si sus bases de datos fueron hackeadas y realizará, al mismo tiempo, una auditoría interna luego de detectar la difusión a través de la red social «Twitter» de una «oferta pública de venta de información confidencial» perteneciente a esa dependencia. Todo demasiado sospechoso.

Uno se pregunta qué clase de experimentos o mezcla de reactivos estará haciendo Massa en el laboratorio «K» de ensayos para transformar la economía. No sabemos si ha creado un monstruo como en las películas de terror y que por algún cortocircuito o chispa salió mal el ensayo y se produjo el incendio. La gente tiene dudas si con los últimos aumentos -terroríficos- si los que trabajan para combatir el incendio de la economía son pirómanos o son bomberos.

Massa, el superministro, que tomó el timón de la economía a último momento, hasta ahora no se sabe a ciencia cierta si en el ruedo es el torero, el banderillero, el picador o el alguacilillo que dirige la corrida de toros y reparte los premios. De lo que si estamos seguros es que los que estamos en el Laberinto del Minotauro no son ellos sino nosotros y no tenemos ninguna princesa Ariadna que nos entregue un hilo que nos lleve a la salida sino una bruja que nos mira desde un balcón y se ríe como una loca.

Luis Américo Illuminati *

  • Aclaro que es mi verdadero apellido y no un seudónimo, pertenezco a una antigua familia italiana cuyo árbol genealógico arranca en Las Marcas (Pausula y Macerata).
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Eugenio Antonio Pérez Quevedo
Eugenio Antonio Pérez Quevedo
21 days ago

Perfecta descripción de la economía argentina incendiada. Estos malditos kirchneristas mal paridos han incendisdo todo, mientras la claque pagada y mantenida aplaude a la vieja bruja de Tolosa, la cual sonríe, después putea a medio mundo y al rato se caga de risa. Así estamos.

Pepe Butifarra
Pepe Butifarra
21 days ago

La lista es correcta Luis, pero incompleta. Te olvidaste de Celestino Rodrigo y del inefable Emilio Mondelli, de José Ber Gelbard, de Roberto Alemann, de Bernardo Grinspun, de Juan Vital Sourrouille, de Jesús Rodriguez y de algunos más que hicieron historia pero se entiende perfectamente lo que decís, al menos yo lo entiendo

Nuestra sociedad está acostumbrada a que le caguen en la cabeza pero lo más lamentable es que cuando la caca fresca le chorrea por el rostro y llega a la altura de la comisura de los labios extiende la lengua fuera de la boca y engulle la materia como si fuese un manjar.

En la Revista Sincericidio podemos leer algo impactante, producto de la mente clara de César Humberto Heil quien nos deja el siguiente pensamiento:

«Existe una frase que dice «el hombre es un animal de costumbre» 
¿Qué es entonces la costumbre? Según el diccionario es «la manera habitual de obrar una persona, animal o colectividad, establecida por un largo uso o adquirida por la repetición de actos de la misma especie»

Es decir, todo aquello que implica una rutina, todo lo que nos hace bien y nos da placer. Es el mundo que nos rodea y nos da la individualidad, nuestra idiosincrasia, en definitiva es todo aquello que conocemos y que entendemos como propio. Ir al trabajo, estudiar una carrera, estar en casa, verse con amigos, estar con la persona que uno ama, un sin fin de acciones cotidianas que marcan nuestra relación con la sociedad en la que vivimos.

Uno, como vemos, no tiene una sola costumbre sino varias. Estas varían, ya que pueden dejar de ser una costumbre cuando se le pierde el interés o la necesidad. Por ejemplo, una persona tiene la costumbre de comer sus comidas con mucha sal, pero después de un chequeo medico, se le informa que por su salud debe dejar consumir ese mineral. Entonces, su costumbre por comer salado, se convierte en una nueva costumbre, la de comer sin sal. Esto significa que las costumbres son por un lado mutables y por otro pueden ir aumentando o disminuyendo, haciendo que estemos en constante movimiento. Algunas costumbres se van y otras nuevas vienen.

Ahora bien ¿es bueno ser un animal de costumbre? Es acertado para nuestra psiquis construir una vida en base a costumbres? ¿Qué pasa cuando la propia inercia del acostumbramiento nos arrastra a lugares en donde la comodidad se transforma mediocridad y monotonía? ¿Cuáles son los riesgos que se corren al vivir acostumbrándonos a todo? 

El ser humano es un animal de costumbre, porque es la forma que tiene de mantenerse seguro, y evitar así errores y problemas futuros, es parte de nuestro sistema de supervivencia.
Aquellos que no pueden adaptarse a una vida signada por las costumbres, son quienes toman mas riesgos y se animan a más, salen de lo que los psicólogos llaman la zona de confort ese lugar cálido y agradable en donde nos manejamos con amplitud y comodidad, porque todo lo que allí sucede es conocido y es parte de la rutina que armamos día a día.

Acostumbrarnos, es necesario para el desarrollo psicológico, pues nos da un eje para seguir dentro de un esquema de vida ordenada. El problema se genera cuando ese acostumbramiento se transforma, en algo generalizado y entonces, de a poquito, nos vamos acostumbrando a todo.
Aumentan los precios… protestamos los primeros días pero después nuestra necesidad de armonizarnos y no desequilibrarnos hace que terminemos aceptando el cambio.
Otro ejemplo claro son los piquetes y cortes de rutas, ya se han hecho tan cotidianos, que terminamos por acostumbrarnos a tener que vivir en una ciudad sitiada, y algo que un principio era molesto y perturbador hoy forma parte del folclore argentino. Con la violencia pasa algo parecido, muchos ya se han acostumbrado a vivir enrejados y a que los delincuentes estén libres y dispuestos a asaltarlos en cualquier momento.
Estamos tan acostumbrados que hasta agradecemos porque no nos mataron y solo se llevaron valores materiales y no la vida. 

Así, es como poco a poco vamos resignado cosas que antes eran bienes irrenunciables, nuestra libertad, nuestra seguridad, nuestro valores, nuestra dignidad, nuestros derechos. Son aspectos que en el trajín diario pasan desapercibidos, y uno va perdiendo cosas en dosis insignificantes, como en el robo hormiga.

El instinto de sobrevivir y de adaptabilidad como especie es más fuerte que nuestra capacidad de respuesta ante estas situaciones de avasallamiento y uno termina conformándose con lo mucho o poco que tiene.

Este es el dilema de ser un animal de costumbre. ¿Y si aceptamos los riegos y rompemos el cerco de la comodidad, la rutina y las costumbres? ¿Qué puede pasar?
Experimentemos, no dejemos que el acostumbramiento sea una mala costumbre.

Sobre el sincericidio, el acostumbramiento y las malas costumbres es necesario, a mi juicio, indagar sobre el sincericidio porque sobre el acostumbramiento y las malas costumbres los ejemplos sobran.

Hace varias generaciones atrás nos inculcaron que mentir no es correcto, que desenvolverse en la vida con sinceridad es un valor necesario para favorecer las relaciones interpersonales.
Sin embargo decir siempre la verdad puede resultar contraproducente porque una sinceridad excesiva y sin límites resulta muchas veces hiriente para la persona que recibe el mensaje.

En ese punto es donde aparece la figura del sincericidio que supone hacer uso de la honestidad sin tener en cuenta los sentimientos del otro, ni el momento ni contexto en el que se encuentra.
Es así que si somos sinceros es poco y si somos sincericidas es mucho pero deberíamos «acostumbrarnos» a decir las cosas como son, a decir verdades de una manera directa, fría y sin tacto, sin temor a emitir juicios de valor aunque al «otro» le duelan.
Ser tibios conduce al fracaso y pienso que nadie puede negar que como sociedad hemos fracasado. Hemos fracasado a punto tal que muchos, a través de sus actos, piensan que el fracaso es un virtud.

La siguiente es una imagen del fracaso que ya no nos asusta, la sociedad se «acostumbró» a convivir con ella como si fuese un ingrediente más de la salsa de la vida.

https://media-exp1.licdn.com/dms/image/C4D12AQGgdty1KmU-Rg/article-cover_image-shrink_600_2000/0/1634647966353?e=2147483647&v=beta&t=dgogSDbiybsMgmZv7TU5u2AfgAvdWRlCjSOdZ9m2eCY

Felesofo de fondín
Felesofo de fondín
20 days ago
Reply to  Pepe Butifarra

Si el hombre es un animal de costumbre.
Entonces el hombre, pertenece a la costumbre.
Digo.

Epumínides de Catán
Epumínides de Catán
20 days ago

Ya los acostumbraron….

Pepe Butifarra
Pepe Butifarra
21 days ago

Acabo de escuchar un nuevo insulto al intelecto.
El «superministro» de economía -sin ponerse colorado- anunció un aumento para los jubilados de15,6 % y un bono de 10.000 pesos por tres meses( no remunerativo, por supuesto) para aquellos que cobran hasta 2 jubilaciones mínimas.
Me parece innecesario hacer una reflexión.

El anuncio es una cagada más en la cabeza, de los jubilados en este caso.
El «acostumbramiento» hará de las suyas dando lugar al silencio.

Esta notoria falta de respeto es una muestra más del desprecio que sienten por los jubilados a los que -según lo expresó el presidente con toda naturalidad al ser entrevistado por Jorge Fontevecchia- ahora tiene que «mantener» durante más años porque ya no nos morimos a los setenta ¡algunos llegan a los noventa!
En fin, una página más del «comic» argentino.

Debora de Km 34
Debora de Km 34
20 days ago
Reply to  Pepe Butifarra

A los jubilados hay que aumentarles con mesura..
Si les dan mucho se lo gastan en joda.
Acá en la salita del UPA .tuvimos un caso.
Apareció una mujer de mediana edad, con una dentadura postiza trabada en la vagina.
Y nos confesó que trabajaba de asistente geriátrica. Y que el viejo le pagaba la jubilación, con tal de estar con ella.
Hay muchos otros casos y comentarios. No vale la pena entrar en detalles.
Pero los jubilado son como los chicos, si les das mucha plata se la gastan en pavadas.

Pepe Butifarra
Pepe Butifarra
21 days ago

No olvidar esta entrevista y no olvidar que en aquel momento refiriéndose a la pandemia evacuó el siguiente pensamiento:»Prefiero tener el 10% más de pobres y no 100 mil muertos en la Argentina»
https://www.perfil.com/noticias/periodismopuro/periodismo-puro-anticipo-de-la-entrevista-exclusiva-de-fontevecchia-a-alberto-fernandez.phtml

Cámara de empresas funerarias.
Cámara de empresas funerarias.
20 days ago
Reply to  Pepe Butifarra

Nosotros ya nos expedimos al respecto.
Estamos esperando la respuesta de los marmoleros , etc, etc.
Hay muchos rubros que vivimos de esto.
Nosotros no le deseamos mal a nadie. Pero tampoco queremos que nos falte trabajo.

Pepe Butifarra
Pepe Butifarra
20 days ago

El análisis del periodista español que entrevistó a Alberto Fernández: “Ante las preguntas sobre la inflación, no había respuestas”
Eduardo Feinmann habló con Álvaro López, periodista español, quien le hizo la primera entrevista a Alberto Fernández, tras el atentado contra Cristina Kirchner.

Si escuchamos atentamente el audio podemos palpar como ve un periodista extranjero al presidente de los argentinos.

Al final del reportaje el periodista hace la siguiente reflexión “El problema de las respuestas del presidente sobre la inflación es precisamente eso, que no había respuestas”.

Nosotros, como sociedad, estamos «acostumbrados» a escuchar disparates y los «de afuera» no, pretenden como mínimo una respuesta sensata.

La sarasa no la aceptan, el divague tampoco.
Nosotros estamos «acostumbrados» a que nos tomen el pelo, a los gestos grotescos a escuchar voces que para darle énfasis a sus dichos se elevan al mejor estilo castriati, entendiéndose por tal al soprano masculino que era castrado mediante la destrucción o ablación del tejido testicular sin que, por lo general, se llegara a cortar el pene.
Ahí se presenta una duda cruel que solamente una visualización podría aclarar porque podemos estar ante un castriati con o sin pene.

Merecemos, como mínimo, que el presidente muestre sus atributos masculinos para despejar toda duda al respecto, porque no es lo mismo tener un presidente con testículos y pene que un presidente sin forma.

Pero bueno, dejando de lado lo que oculta detrás del calzoncillo, escuchemos lo que piensan de él

https://eduardofeinmann.com/2022/09/16/el-analisis-del-periodista-espanol-que-entrevisto-a-alberto-fernandez-ante-las-preguntas-sobre-la-inflacion-no-habia-respuestas/

Inquisidor
Inquisidor
20 days ago
Reply to  Pepe Butifarra

No se si mencionaron a José Alfredo Martinez de Hoz Y Jesús Rodriguez.

Oyente fiel
Oyente fiel
20 days ago
Reply to  Pepe Butifarra

Y, si. Ese periodistucho. tan formal, tan prolijo. Tan atildado, aunque medio ignorante¿no?
Que se yo. A mi siempre me dió como cosa.
Que sea lo que quiera. pero que no ande con tantas vueltas…

Marcos Tero
Marcos Tero
18 days ago
Reply to  Oyente fiel

Usted da asco