El urinario de Duchamp como antiarte de la política «K»

Es muy desalentador comprobar que en la Argentina hoy día la coherencia, el buen sentido, la recta razón en dirección a la verdad son cosas que se han dejado de lado o arrojado por la borda y en su lugar se han impuesto la mentira descarada, el cinismo y la hipocresía y el sinsentido quiere ocupar el sitio del sentido natural de las cosas.

Vista la Argentina de estos días desde la ciencia de la Sociología aplicada sin ideologías de ninguna índole y desde un punto de vista antropológico, individual y colectivo, a nadie escapa que vamos «cada vez peor» o al decir de Grondin, se encamina o marcha «desde lo mejor a lo peor». Si tradicionalmente la política ha sido definida como «el arte de lo posible», para el régimen y «relato» kirchnerista es lo contrario, es el anti-arte, lo kitsch, lo posible de lo impensable. Camino a zombilandia.

El kirchnerismo ha convertido o ha hecho del Estado de Derecho un urinario, ha convertido a la política en el antiarte de la demagogia biomórfica y frenopática contra la república y la democracia, igual que el urinario al que Duchamp le llamó «Fuente».

Tomando el hilo de la reflexión de Javier Martínez Gracia [1] (ver el sitio El lector de Ortega y Gasset), adherimos y nos preguntamos. ¿Por qué hay algo y no la nada? ¿Existe algo, alguna realidad de la cual partir y encontrar en ella fundamento o, como dice Nietzsche, todo es interpretación? ¿Cómo diferenciar una interpretación de un desvarío, una alucinación o un delirio? “Vaca” o “molino de viento” también son, efectivamente, interpretaciones de algo que en otros ámbitos culturales tuvo otro significado. Y “vaca sagrada”, aunque respeta la “materialidad” de la vaca, puede que esté cerca de ser una alucinación.

¿Dónde está la realidad si, por ejemplo, la física cuántica ha constatado que la mesa sobre la que escribo, está hecha de espacios vacíos? En un extremo del problema, y puesto que no habría una realidad de origen sobre la que fundamentarse, regiría entonces el “todo está permitido” del Karamazov de Dostoievski: vale igual cualquier interpretación, incluido el urinario de Marcel Duchamp expuesto «como objeto de arte».

De acuerdo a este patrón de falso y extraviado argumento, en “realidad” al final del túnel no habría nada, y todo lo que hemos construido sería una «interpretación» de esa nada. Por consiguiente, la nada llevada al terreno social y político sería equiparable a la destrucción del concepto y del sentido pues, según esta línea argumental, es lo que al final de toda construcción, de toda interpretación, de toda creencia nos espera. La destrucción del sentido natural de las cosas mediante la aberración como sistema de aplicación o praxis contra-lógica. El lenguaje al revés: sí es no y no es sí.

Del «finjamos que Dios existe», el “todo vale”, el “todo está permitido”, que es una franca involución o marcha atrás del progreso y avance humano; lo opuesto al paso o tránsito desde lo peor hacia lo mejor. Pues desde la «polis» griega para acá, lo ideal es mejorar, no empeorar. Pero acá en la Argentina la política «K» ha inaugurado una visión apocalíptica. Todo en transgresión y de contramano. De lo heterogéneo a lo homogéneo. Del orden al caos. Del «homo sapiens» al «hombre-masa» (similar al salvaje que vivió en el paleolítico). Y cuando Duchamp convirtió un urinario en una obra de arte, lo que ha hecho es transitar desde lo mejor hacia lo peor, desde “algo” hacia la descomposición, el caos, el detritus… y finalmente, la nada. Eso otro que transita desde lo peor hacia lo mejor es el sentido.

Jean Grondin dice en esta misma línea: “La tensión hacia el Bien, hacia lo mejor, hacia la sobrevivencia es así inmanente a la vida” [2]. Y Ortega: “Si en su conjunto y totalidad carece de sentido el vivir, es decir, que se vive para nada, todas las justificaciones interiores a mi vida que hallo para sus actos son un error de perspectiva. Se impone un cambio radical en ésta, se impone otra perspectiva” [3]. Karamazov estaría inclinado a pensar que vivimos para Nada, y puesto que no hay propósitos, “todo está permitido”, todo da igual. Pero se puede cambiar de perspectiva y pensar que vivimos para alcanzar lo mejor, lo que tiene incorporado el sentido. O como también dice Ortega: “El hecho humano es precisamente el fenómeno cósmico del tener sentido”.

Luis Illuminati

[1] «¿Por qué hay algo y no la nada?»

[2] Jean Grondin: “Del sentido de la vida. Un ensayo filosófico”, Barcelona, Herder, 2011, p. 79.

[3] Ortega y Gasset: “En torno a Galileo”. Obras Completas, Tomo 5, Alianza Madrid, 1983, pág. 118; «Las Atlántidas», O.C., T. 3, pág. 310.

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Adolfo H
Adolfo H
15 days ago

El sentido de la vida esssss…..morir, por lo tanto como dice el filósofo argento Rodolfo Zapata » pa´que vamo a trabajar, no vamo a trabajar no vamo a trabajar»…auténtico himno no el de Vicente López y Blas Parera jaja, comentario al márgen, lean a Cioran si quieren ponerse a filosofar

Pedro Pérez Quevedo
Pedro Pérez Quevedo
15 days ago

Ja ja ja ja el decir del Sr. Adolfo «H» (Hitler) es plagio de la doxología cinica y perversa del Guasón y del Acertijo, enemigos de Batman, el primero se caga de risa de todo y el segundo deja pistas que nadie entiende. 🤣

Pedro Pérez Quevedo
Pedro Pérez Quevedo
14 days ago

Posdata. Entre la filodoxia (seudo filosofía) que cita Don Adolfo «H» (Hormiga) y el decir del autor de la nota, éste habla con fundamentos que aquél no comprende.

Luigi
Luigi
13 days ago

Re «homo sapiens»

At the core of homo sapiens is unwisdom («invisible» madness) and so the human label of «wise»/sapiens is a complete collective delusion — study the essay The 2 Married Pink Elephants In The Historical Room

Once you understand that humans are «invisibly» insane you’ll UNDERSTAND (well, perhaps) why they perpetually come up with myths and lies about everything … including about themselves (their nature, their intelligence, their origins, etc).

(CAVEAT — only read the 2 pink elephant article if you’re GENUINELY interested in the truth and therefore «CAN handle the truth» …)

Isn’t it about time for anyone to wake up to the ULTIMATE DEPTH of the rabbit hole — rather than remain blissfully willfully ignorant in a fantasy land and play victim like a little child?