Por Luis Américo Illuminati.-

En la provincia de Córdoba, el «caso González» constituye un leading case o caso testigo y preponderante del fracaso del peronismo cordobés y que le acarreará una contundente derrota en las urnas al candidato Martín Llaryora de Hacemos por Córdoba -el cual mantiene aceitados vínculos con La Cámpora- frente a Luis Juez, el candidato de Juntos por el Cambio. El gravísimo hecho tuvo lugar a fines de octubre del año pasado y tuvo como protagonista e imputado de Homicidio Culposo y Lesiones Gravísimas al Senador Oscar González quien chocó a altísima velocidad a otro vehículo en las Altas Cumbres y segó la vida de una persona y dejó gravemente herida a otra, que hoy está discapacitada.

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Lo de González, como certeramente dijo el periodista de Noticiero 12 Jorge «Petete» Martínez, puso al descubierto la corrupción de la Legislatura provincial con el uso indebido de los vehículos secuestrados, oscuro asunto que forma parte de una cadena de descontrol, arbitrariedad e impunidad de larga data. La tremenda inseguridad que como ya dijéramos antes «cabalga como un quinto Jinete del Apocalipsis», a lo que hay que agregarle el gravísimo «caso Blas Correas» y el de los bebés asesinados en el Hospital Neonatal, un caso aberrante que parece una película de terror en el cual existió una cadena de complicidades y silencios.

El 6 de agosto de 2020, Valentino Blas Correas, de 17 años viajaba en un auto con cuatro amigos después de juntarse en un bar. En un momento del recorrido, un grupo de policías que estaba realizando un control vehicular le hizo señas para que se detuvieran, pero los jóvenes se asustaron y siguieron de largo. Esta acción fue respondida por los policías con varios disparos de armas de fuego, uno de los cuales ingresó por la luneta y se incrustó en la espalda de Blas, mientras otros impactaron en el auto; herido de bala, Blas fue llevado por sus amigos a un sanatorio privado, donde se negaron a atenderlo. Mientras esto ocurría, los policías colocaron un arma en la escena para simular un enfrentamiento que nunca sucedió.

En abril del corriente año se dio a conocer el veredicto del juicio que llevó adelante la Cámara 8va. del Crimen de la Ciudad de Córdoba contra 13 policías acusados en el hecho. Lucas Damián Gómez y Javier Catriel Alarcón fueron condenados a prisión perpetua por el delito de homicidio calificado por ser integrantes de la policía y agravado por el uso de arma de fuego más tentativa de homicidio. Además, otros 9 policías fueron condenados a penas de entre 4 y 5 años de prisión por los delitos de encubrimiento y abandono de persona.

En las audiencias del juicio quedó patentizado las responsabilidades políticas del gobierno de Schiaretti -quien no se responsabiliza de nada- por lo cual el tribunal solicitó que se investigue al ex-ministro de seguridad, Alfonso Mosquera (quien obligado por las circunstancias debió renunciar), al exsubsecretario de Coordinación y Planificación Estratégica del Ministerio de Seguridad de Córdoba, Lucas Mezzano, a la jefa de la Policía Liliana Zárate de Belletti y al ex-Comisario Gonzalo Cumplido. Tanto los amigos de Blas como a familia fueron considerados expresamente como víctimas de violencia institucional.

Y para rematar esta crónica negra el gobierno de Schiaretti carga como mochila cargada de piedras el atroz caso de los bebés muertos. En agosto de 2022, se denunciaron las «muertes sospechosas» de cinco bebés registradas entre marzo y junio del año pasado, en el Hospital Neonatal de la ciudad de Córdoba. La causa judicial, hasta el momento, tiene cinco imputados, entre ellos una enfermera -que está detenida- la ex-directora del Hospital y ex ministro de salud de la provincia Diego Cardozo, quien también renunció al cargo. Si Schiaretti cree que con semejantes muertos en el placard puede ser presidente de la Nación o ganar la provincia su pupilo Martín Llaryora, quienes lo asesoran no lo deben querer demasiado.

«Es hora de levantarse» es el eslogan de campaña de Schiaretti, idea que parece una confesión, ya que él y su tropa, de tanto tropezar en el camino y caer de bruces, en los últimos seis meses caminan ayudados de muletas. Y mientras Schiaretti y su pollo Llaryora se la pasan inaugurando obras a lo loco, los delincuentes trabajan a destajo. El grave hecho ocurrido en Coronel Olmedo donde los motochorros abonados asaltaron a un transporte escolar conducido por una mujer, es otro caso más de inseguridad de los tantos que ocurren a diario en Córdoba.

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