Macri-Barañao o una dualidad contradictoria

Lino Barañao

Buenos Aires, lunes 30 de noviembre de 2015

Al Sr. Presidente Electo

Ing. Mauricio Macri

S         /           D

De mi consideración:

Con gran perplejidad y disgusto he leído en los medios, que Vd. ha confirmado para integrar su gabinete al actual Ministro de Ciencia y Técnica Dr. Lino Barañao. Cumplo en informarle que dicho Ministro ha estado incurso en prácticas corruptas y ha ocasionado en el seno de la comunidad científica un clima de miedo, amedrentamiento, persecución y represalias, desde que ejerció el cargo de Secretario de Ciencia y Técnica de la Nación (SECyT) entre los años 2003 a 2007. Llama con inquietud la atención que el partido político que Ud. dirige, el PRO, y la coalición que lo llevó al gobierno, CAMBIEMOS, no conozcan el pasado y presente de este Ministro ni las acusaciones aún impunes que sobre él han recaído.

El Ministro Barañao fue denunciado oportunamente, primero hace una década, en el 2005, ante la Fiscalía de Investigaciones Administrativas (FIA); y cinco años después, en 2010, ante el Juzgado Penal Federal del Dr. Marcelo Martínez de Giorgi. El Juez de la causa ordenó archivar la denuncia fundado en un único testimonio ofrecido por escrito, de un funcionario de la propia Agencia imputada (Carlos Casanello del FONCyT), quien incurrió en perjurio y falso juramento, y cuyo fallo fue confirmado en 2011 por la Sala II de la Cámara Federal Penal (Cattani, Irurzun, Farah).

La maniobra ilegítima denunciada antes de la crisis del campo (2008), que la gran prensa ocultó, que fue represaliada reiteradamente a lo largo de estos años por la burocracia del CONICET, y que culminó finalmente con la ratificación condenatoria del Ministro Barañao (Resolución 640/15), consistió en la administración fraudulenta de un fondo de U$S 1.240 millones de dólares correspondientes a un préstamo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) destinado a proyectos de investigación científica que fueron evaluados por un organismo del estado nacional: la Agencia Nacional para la Producción Científica y Tecnológica (ANPCYT), entonces en la órbita de la Secretaría de Ciencia y Técnica de la Nación (SECyT).

Este organismo distribuyó esa inmensa suma de dinero prestado, que es deuda pública externa, mediante la intervención de una veintena de Mesas Coordinadoras, organizadas por disciplina académica. Estas Mesas las conformaron una tríada de coordinadores que utilizaron métodos reñidos con la transparencia y los méritos científicos, pues se otorgaban los subsidios entre sí. El ardid delictivo consistía en encubrir con la simulación cada vez que debían evaluar un proyecto perteneciente a uno de los miembros de cada Mesa, pues el coordinador de marras se excusaba retirándose y se lo reemplazaba con un co-coordinador. Luego, una vez obtenida la aprobación de su propio proyecto, el Coordinador que se había excusado se reintegraba a la Mesa, y pasaba a evaluar los Proyectos de los otros dos miembros de la Mesa respectiva, que por cierto eran fielmente correspondidos o reciprocados, en una suerte de calesita o cadena de la felicidad.

De ese modo delictivo e inconstitucional, propio de una asociación ilícita, y creyendo cubrir con dicha trampa escrúpulos pseudo-legales, se auto-distribuyeron los subsidios numerosos Coordinadores de la propia Agencia, identificados en la denuncia con nombre y apellido, número de expediente y monto recibido (con el peso de 2005), muchos de ellos en forma reiterada y con cifras de seis dígitos cada una (Cabada, Cazzulo, Arzt, Batlle, Poderoso, Corti, Vargas, Gugliotta, Antón, Cánepa, Quattrochio, Paz, Zanetti, Rubiolo, Bucala, Balseiro, Rossi, Lanusse, Schalamuk, Carelli, Politis, Beaugé, Salvarezza, Astini, Coira, Ceccatto, Gigolo, Mroginski, Anón, Beccaria, Frías, Ravetta, Corach, Helbling, Parma, Escande, Garcés, Barañao).

Asimismo, para lograr blanquear y encubrir la maniobra fraudulenta muchos de los subsidios fueron otorgados por la Agencia a los Secretarios de Ciencia y Técnica de las universidades públicas y a los miembros del Directorio y Comisiones Asesoras del CONICET. Por otro lado, también asiduos y notorios colaboradores de importantes medios de prensa fueron incentivados mediante jugosos subsidios. Con este último mecanismo, conocido en las ciencias de la comunicación como “operación de prensa” y en el argot como chivo, estuvo la gran prensa incursa en un delito de acción pública (soborno, cohecho). Como resultado de ese engranaje disciplinador, la gran prensa consiguió censurar a su denunciante, ocultar el pasado del Ministro (cuya información está desde hace tiempo en internet y es muy fácil de googlear), y sumando la pauta publicitaria de los laboratorios logró que el Ministro gozara de muy buena prensa, al extremo de ser últimamente confirmado en sus funciones ministeriales aprovechando la presunta ingenuidad del nuevo gobierno de CAMBIEMOS. Y en cuanto a los investigadores científicos que colaboraron en la redacción de esa gran prensa, y que se beneficiaron con generosos subsidios, producido el oportuno giro durante la crisis del campo (año 2008), se pasaron intempestivamente a la oposición (Romerito, Novaro, Altamirano, Burucúa, Svampa).

Todas estas manipulaciones de la opinión pública en perjuicio de la comunidad científica y sin que la misma cuente con derecho a réplica alguna, confirma la convicción que sin producir en los medios académicos una reforma moral e intelectual que restaure la libertad, la decencia y el mérito seguirán prevaleciendo las entumecidas líneas de investigación que tienen amarrados como rehenes y mano de obra barata a los jóvenes investigadores y becarios del CONICET. Y sin esta debida restauración de los principios académicos fundamentales también se perpetuará en la docencia superior el endogámico mandarinato intelectual que mantiene alambrada con telarañas a la universidad argentina. Este mandarinato rige en la universidad desde tiempo inmemorial, y en forma dominante desde la Ley de Educación Superior (1994); y en los organismos de ciencia desde que en tiempos del Presidente Menem y por instigación del Secretario Juan Carlos del Bello fue firmado el decreto 1661/96. Y este decreto impuso en el CONICET un grotesco simulacro de democracia interna para la designación de su Directorio, el cual ha venido hasta el mismo día de hoy contaminando sus propias Comisiones Asesoras y su misma Junta de Calificaciones, derramando sus secuelas en todo el incestuoso archipiélago de la educación superior argentina, y también acrecentando la mediocridad imperante en los servicios que muchos de los profesionales egresados prestan a la sociedad entera.

La alarmante situación terminal que se padece en todo el sistema científico-pedagógico ha convencido que éste no se habrá de recuperar del profundo trauma que gangrena sus filas (y que recientemente se habría intensificado con el enquistamiento en el CONICET de jóvenes de La Cámpora) sin una profunda operación quirúrgica que infunda en su seno un triple shock de saneamiento, pluralismo y confianza. Más grave aún, sin restaurar las libertades y honestidades perdidas, sin eliminar el continuismo de sus actuales autoridades, y sin ordenar a la Procuraduría iniciar acción de nulidad que declare el caso denunciado como cosa juzgada írrita (y por consiguiente se desarchive la acusación penal incriminatoria del Ministro Barañao), no será factible crear, enseñar ni difundir en nuestro país conocimiento científico original alguno, incrementando así su histórica deuda de honor con el progreso de la ciencia a escala universal.

Eduardo R. Saguier

Museo Roca-CONICET

Email: saguiere@ssdnet.com.ar

http://www.er-saguier.org

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10 comments for “Macri-Barañao o una dualidad contradictoria

  1. Celso J. De Gandt
    01/12/2015 at 5:48 PM

    Muchísimas gracias, Dr. Saguier, por bajar a la liza.

    No es usted sólo quien vio asombrado como este bucanero de la ciencia, con algunos antecedentes investigativos nada despampanantes, logró engañar a políticos del todo distantes del área, y como todavía está a un paso de seguir destruyendo la ciencia argentina: bloqueando a los capaces con las malditas acreditaciones para seleccionar burócratas, pensadas para ciencia de cuarta categoría, y saqueando a troche y moche para los hampones doctorados que forman su banda.

    Sigamos tratando de hacer reflexionar al presidente electo: aún es posible defenestrarlo, para bien del país.

    De lograrlo, será necesario eludir a los mil chantapufis que los intereses creados y la frecuente egolatría llevarán a presencia de Macri. Los investigadores capaces no piden nunca ni se doblegan ante la “disciplina partidaria”. El científico que conduzca la ciencia argentina no debe provenir del CONICET-CyT y ser elegido por la profundidad de sus aportes, no la de los bolsillos que llena.

    Aun sin conocerlo personalmente, lo saludo con el mayor respeto y cordialidad.

  2. 01/12/2015 at 7:24 PM

    Le felicito Dr. Saguier por tener el valor de salir a luchar contra los molinos de viento. Creo que el gobierno de Macri terminará reconociendo que Barañao no es deseable dentro de las filas del PRO o la colación Cambiemos porque desmentiría sus intenciones de luchar contra la corrupción. Esperemos que no se demoren demasiado.

  3. Silvio Pizarro
    01/12/2015 at 7:41 PM

    Hace dos años recibí informaciones sobre la performance corrupta de Barañao y conociendo su designación la busqué infructuosamente. Gracias por su ayuda. Ayer escribí en mi blog mis críticas generosas, pero, lamentablemente no pude mencionar lo que ahora usted cita con pelos y señales. Decía:
    EL MINISTRO LINO BARAÑAO

    En la orquestada designación del gabinete , se escucha una nota discordante y es la del ministro de Ciencia y Tecnología Lino Barañao. No se le puede discutir su idoneidad para el cargo, dadas sus excelentes condiciones demostradas en labores y actuaciones anteriores. Pero en el aspecto político suena como un acorde desafinado en lo que refiere a la entereza, dignidad y franqueza que se requiere para un cargo político de envergadura.
    El sinuoso comportamiento observado en los entretelones de su designación no condice con las virtudes exigidas que fueron comentadas en el párrafo anterior. Fue clara su afirmación de que aceptó el nombramiento al consultar con Cristina, que se lo permitió bajo condiciones Fue clara la afirmación de la Presidente de que si no le otorgaba su venia monárquica, su caballero no hubiera aceptado. Sin ánimos de ofender al recientemente designado ministro es indudable que una postura de esta naturaleza puede evidenciar cierto grado de obsecuencia y subordinación de un alcance nada deseable, pues queda la incógnita de saber si el ministro va a seguir las indicaciones del presidente electo o si previamente requerirá la opinión de su protectora.
    Mayor aún es la preocupación cuando tenemos presentes los casos de todos los subordinados a la jefa, incluyendo gobernadores, senadores y diputados que se han mostrado obedientes hasta la humillación, como el reciente candidato derrotado a la presidencia, Daniel Scioli , vapuleado, agraviado e ignorado por Cristina desde su cargo de Vicepresidente hasta el actual como gobernador de la provincia de Buenos Aires.
    En una de sus últimas declaraciones Barañao dijo que la plataforma de Cambiemos no se aparta demasiado de los objetivos que ya están en curso. Equivale a decir que algo se aparta, en cuyo caso no sabemos si su decisión será modificar el curso previsto para amoldarlo al relato, o si seguirá el lineamiento de Cambiemos, ¿Tendrá que consultarlo con ella?
    Luego agregó que lo que lo motivó a seguir, es la posibilidad de que mucha gente se fuera. ¿Habrá querido decir que a mucha gente la fueran?
    ¿Querrá proteger a los “camporistas técnicos” ingresados en el sector , accediendo a las condiciones impuestas por la Presidenta?
    A continuación éstas fueron sus palabras: “En el pasado se miraba a la ciencia como un premio consuelo para alguien al que no se sabía dónde ubicar y ahora concita la atención de dos presidentes”. No sabemos a qué pasado se refiere y si la comparación es válida, pero no es muy feliz su concepto sobre la consideración de la ciencia en el pasado. Si la memoria no me engaña, creo que hubo un buen cultivo de la ciencia como lo demuestra la cantidad de científicos y técnicos de valía con que contó nuestro país “en el pasado” que menciona.
    Finalmente, estimo que no ha confundido los sistemas de gobierno cuando expresa: “Yo creo firmemente en pasar a un sistema más parlamentario, como existe, por ejemplo, en los Estados Unidos, donde el director de los Institutos Nacionales de Salud se dirige al Parlamento y dice en qué enfermedades hay que invertir”.
    Es sabido que toda orquesta necesita de un director. Pero también de los servicios de un buen afinador. A buen entendedor…

    • Ezequiel
      02/12/2015 at 3:26 AM

      “Hace dos años recibí informaciones sobre la performance corrupta de Barañao”

      ¿A que informaciones se refiere?

  4. 01/12/2015 at 9:40 PM

    Estimado señor Pizarro,

    encuentro varios puntos criteriosos en su señalamiento, pero los desmedra su valoración de la persona a quien nos referimos.

    Contra lo que usted supone y expresa públicamente, bien se le puede discutir su idoneidad para el cargo. Es inexacto imaginarle “sus excelentes condiciones demostradas en labores y actuaciones anteriores.” Al creer tal idoneidad indiscutible, repite usted una campaña de prensa bien lograda y “refinada” (para utilizar su término) en mengua de muchos mejores científicos y cabales administradores que jamás tuvieron el menor acceso a esa promoción, o a quienes, comprometidos con su profesión, les disgusta visceralmente el “autobombo”.

    El hecho de que usted haya prestado fe a esa campaña propagandística obliga a tomar con más cuidado aquellos otros puntos en los que, a primera vista, su opinión parece acertada y su consejo certero.

    Sí estoy en todo de acuerdo con usted en que los conocimientos y auto-orioentación del Dr. Barañao acerca de la historia de la ciencia argentina no son loables. Agregaría, son peor que rudimentarios: en mi modesta opinión, son inexactos, maliciosos y opresivos. El célebre “Padrino” conocía mejor y respetaba más la historia de las familias mafiosas de su entorno.

    Finalmente, la conexión con la cuestión de la efedrina, a través del fastuoso proyecto de laboratorio concebido por cierto decano de la UBA en conexión con un cartel de México y con una universidad nacional del conurbano sur (adonde recalaron, tras salir de prisión, Ana “La Guerrillera” y su ex esposo, ahora aun compañero de la hija de cierto amigo de Néstor Kirchner), revela el enorme riesgo para el presidente electo en caso de mantener la intentada designación (espero que no lo hará).

    A mantenerla usted contribuiría con el segmento de su comentario en el que avala la “idoneidad para el cargo” y “excelentes condiciones” con que el sujeto logró reputarse.

    Esperando haber sido útil en este particular respecto, le dejo un cordial saludo.

    • Ezequiel
      02/12/2015 at 3:28 AM

      “Finalmente, la conexión con la cuestión de la efedrina, a través del fastuoso proyecto de laboratorio concebido por cierto decano de la UBA en conexión con un cartel de México y con una universidad nacional del conurbano sur (adonde recalaron, tras salir de prisión, Ana “La Guerrillera” y su ex esposo, ahora aun compañero de la hija de cierto amigo de Néstor Kirchner), revela el enorme riesgo para el presidente electo en caso de mantener la intentada designación (espero que no lo hará). ”

      Suena grave lo que dice. Podría explayarse para entender a que se refiere exactamente?

      • 02/12/2015 at 10:00 AM

        Por cierto no sería posible ampliarse aquí, estimado Ezequiel. Tomo nota asimismo de su pregunta anterior dirigida al coforista Pizarro, cuyas circunstancias no sé si le permitirán expresar aquí algo más.

        En cuanto al acceso al nuevo gobierno para proveerle las informaciones que necesita, sigue siendo difícil; van para tres años se le avisó con pelos y señales de una pícara movida adversa, que le llegó a Macri quien personalmente instruyó a una secretaria para formar un expediente, el cual terminó resuelto incoherentemente por un funcionario de baja categoría escalafonaria e intelectual, mientras el Jefe de Gobierno debió pagar -y el gobierno de la CABA aun sigue pagando- alto costo político ante un sonado escándalo bien preparado. Digamos que pese a estar avisado cayó como un chorlito.

        Ya ve, comunicar no es tan sencillo. Es un problema real el que usted enfoca, Ezequiel. No sé cómo podría resolverse.

        Cordialmente,

  5. Haydee
    01/12/2015 at 10:38 PM

    Es momento de que estas informaciones sean aportadas al nuevo equipo de gobierno que seguramente tomará nota para decidir de acuerdo al criterio que han expresado con contundencia.. Sí es extraño que nadie tuviera registro de tales circunstancias que se explicitan aquí..

  6. 02/12/2015 at 11:27 AM

    Tal vez le responda lo que destacaba otro co-forista: “Scioli hizo campaña con el miedo por el futuro de los científicos y dos horas después de un discurso de Cristina apelando al mismo temor, Marcos Peña anuncia que Lino Barañao permanecerá en su cargo. Algunos creen que fue una jugada maestra comunicacional, otros que fue el primero en adherirse a la ley del arrepentido.”

    Si así fuera, la función ocasional que habría cumplido la designación ya perdió actualidad.

    Macri podría muy bien retirar ahora su ofrecimiento de la cartera a Barañao sin costo político, manifestando que ha tomado conocimiento de algunas reservas y riesgos conectados a aquella elección. Lo que resulta imposible es detallarlas en este medio, o que los protagonistas serios, los que no cultivan accesos políticos, sean oídos directamente por Macri.

    Sólo puedo mencionar que tal vez en un almuerzo más o menos habitual de los jueves pueda organizarse algún intento de llegada.

    Saludos,

  7. cabo savino
    02/12/2015 at 7:12 PM

    Muy bien Don Eduardo Saguier, era hora que alguien descubra a este tipo, mucho daño izo, detrás de esa cara de “yo no fui” se esconde un jodido, mucha gente valiosa se tuvo que ir cuando llegó con su gente, manejó millones de dólares a discreción sin rendirle cuentas a nadie.-

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