Mirando librerías vemos cómo el Estado controla nuestros pensamientos

Kitty SandersEstos últimos días estuve mirando y curioseando muchas librerías. Y muchos me han preguntado por qué Rusia, Venezuela o cualquier otro país de América Latina están en tan mala situación política y sin democracia, a pesar de tener una gran capacidad de vivir muy bien, en libertad y con riqueza. Yo invito a todos los que me han hecho esa pregunta a mirar en las librerías y ver cuáles son los “best-seller”.

Antonio Gramsci no era un tonto cuando dijo que la dominación informativa y cultural es garantía de éxito. Después de él, las nuevas izquierdas desarrollaron este concepto minuciosamente: se abolió la censura por parte del estado pero ellos trasladaron los mecanismos de censura directamente a la “cabeza de la gente”. Trate de comunicarse con los estudiantes en París o Barcelona y demostrarles algo. Si su tesis es diferente de la habitual locura izquierdista, ellos ni siquiera entienden lo que les están diciendo, ignorarán tus argumentos o ellos mostrarán su agresión. En esas condiciones no se necesita la censura del estado. Es suficiente con el propio sistema educativo estatal, a través del cual se continuará con la censura pero esta vez en el cerebro de la gente.

Serán las mismas personas quienes buscarán la lectura de la “literatura necesaria” pensando que es “su propia elección”, a pesar de que el 100% está determinado por el sistema estatal de educación y de lavado de cerebro de los medios de comunicación estatales.

Cuando en tu país hay en sus librerías los viejos (casi cien años) libros de socialistas, que son principalmente famosos por el hecho de guerras civiles, el genocidio cometido, o la construcción de un estado totalitario, entonces tu país será malo para vivir. Si entre estos libros socialistas hay diez libros sobre los nazis, y no sobre la filosofía y la sociología actuales, tu país será malo para vivir. Tu país será malo para vivir por dos razones. En primer lugar, los nazis y los comunistas eran enfermos mentales, puesto que cometieron un gran genocidio y la guerra más grande de la historia de la humanidad. Se centra en experiencia de los enfermos mentales esto no es una decisión buena para sociedad. En segundo lugar, a consecuencia de la época de los nazis, los comunistas y sus guerras mundiales, la filosofía mundial y las ciencias humanas debían atravesar por una serie de transformaciones globales.

Pero en las librerías, a través de la literatura, el Estado trata de inculcar que estamos en el año 1930. Y de hecho, pronto estaremos en el 2030, sólo dentro de quince años.

Si en las librerías de tu país no hay filosofía moderna, economía o sociología contemporáneas, esto significa sólo una cosa: el paradigma cultural está enfocado en el pasado. Está dirigido a un sistema social más primitivo, una sociedad industrial con todos sus problemas, un formato anterior de las relaciones entre el Estado, los ciudadanos, los medios de comunicación y las instituciones públicas. Por lo tanto, no es de extrañar que la gente en estos países donde el paradigma cultural se reduce a 1930, vive tan mal como la gente vivía en la década de 1930. La cultura determina la manera de pensar, el pensamiento define a los métodos científicos y de comunicación. Si una persona vive intelectualmente en una sociedad industrial, mientras que los países desarrollados ya están hablando de la extinción de la sociedad post-industrial, esto es malo. Porque tendrán paradigmas científicos, sociológicos y culturales completamente diferentes. Son “idiomas” o lenguajes y formatos de comunicación totalmente diferentes.

Otro punto negativo es que la ciencia de la sociedad industrial es muy diferente a la ciencia nueva. Miren a Brasil: en los últimos años este país invirtió caóticamente mucho dinero en la ciencia moderna incluyendo el desarrollo de las matemáticas. ¿Ha creado Brasil su escuela científica fundamental? Obviamente no. Porque no puede crearse una ciencia de vanguardia mientras se apoya un pie en los principios del siglo XX creyendo en el socialismo y el trotskismo y tratando de apoyar el otro en la conquista del siglo XXI.

Esta incomprensión mutua entre los diferentes paradigmas científico-culturales engendra una enemistad que es utilizada por el estado para la creación de conflictos y la creación de “zonas” en las que educa deliberadamente a la gente en el estilo “retrasado”, induciéndola a confiar sólo en el estado y temerosa del resto del mundo. El Estado tiene el monopolio de la educación. Educa a los niños y jóvenes en las ideas retrasadas de colectivismo y con miedo a lo nuevo. Crea una sociedad cerrada y una cultura cerrada, bajo el falso pretexto de la “seguridad de la información de los ciudadanos”.

Esta cultura cerrada y el miedo a lo nuevo crean este estilo retrasado de desarrollo intelectual, lo que dificulta la ciencia y degrada la educación y los medios de comunicación, y finalmente conduce al país directamente al aislacionismo, el infierno, la pobreza y el militarismo barato, necesario principalmente para el uso interno, ya que no existirá ningún ataque exterior.

Kitty Sanders

24 comments for “Mirando librerías vemos cómo el Estado controla nuestros pensamientos

  1. Walter
    07/02/2016 at 9:40 AM

    Muy buena nota. Una burbuja de oxigeno. Gracias por compartir su punto de vista. Voy por la relectura de su nota.

  2. pablo
    07/02/2016 at 10:35 AM

    Siempre leo tus notas Kitty y comparto mucho. El tema de la segunda guerra es más complejo, el monstruo siempre fue la peste roja, el comunismo y si no fuera por Hitler stalin hubiera llegado a Portugal e inglaterra dominando toda Europa. A Hitler lo usaron y lo obligaron a entrar en guerra, cosa que el no quería. Porque siempre supo que la guerra era con Stalin. Cuando Alemania invade Polonia, llega a la mitad de varsovia y stalin YA ESTABA ocupando la otra mitad. Nunca se menciona eso cuando hablan del inicio de la segunda guerra. En ese momento inglaterra le dice a Francia que la va a apoyar en una guerra y Francia le declara la guerra a Alemania. Así empieza la segunda guerra. Inglaterra la hizo bien traicionó a Francia y la dejo sola, los alemanes los invadieron en dos segundos. Después Sí, cuando Hitler puso como objetivo inglaterra, estos se involucraron. Pero siempre! Siempre los ingleses y los Yankees, inteligencia ya lo sabía hace rato, siempre tuvieron en claro que el enemigo era stalin.
    Todo lo que digo se prueba cuando termina la.segubda guerra. Instantáneamente empieza la guerra fría, que para los que saben siguió siendo la segunda guerra mundial.
    Saludos.

    • juan josé pigretti
      07/02/2016 at 1:20 PM

      esta claro Pablo que la guerra fría , fue una consecuencia directa del enfrentamiento entre la Alemania ,nacional -socialista ,y el comunismo de Stalin , dos posturas que tenían puntos en común como el manejo de la propaganda , y la aniquilación de cualquier tipo de personas que fuesen en contra del régimen imperante ,esto abarcaba a judios , sacerdotes católicos , intelectuales ( sin afiliación partidaria ) , homosexuales , gitanos y otras etnias o personas que no cumpliesen las condiciones requeridas , entre ellos estaban los débiles mentales o enfermos psiquiátricos, Por eso en ese método coincidían ambos , pero en otros puntos de vista político , el enfrentamiento fue desde el primer día , tanto dentro de Alemania ,como fuera y se vio cristalizado en la Guerra Civil Española de 1936 , hecho a que se suele traer a colación ,como causante de la segunda guerra , aunque los hechos causantes de esta guerra eran otros , como las corporaciones internacionales , que hacían su juego apoyando a unos como a otros

      • pablo
        07/02/2016 at 5:01 PM

        Exacto! La guerra civil Española fue provocada por la infiltración comunista mucho antes de que Hitler subiera al poder. Los grandes medios de comunicación de la época mucho tuvieron que ver en la propagación del comunismo. Estaban infiltrados en toda Europa, luego de la guerra formal, al quedar la mitad de Europa en manos de los aliados, vinieron para cuba y latinoamerica. Y el comunismo sovietico apoyado por cierta gente de los medios de comunicación e “intelectules” fue el responsable de la guerrilla en Argentina. Gracias a Dios, triunfaron los milicos, que aún con las groseras cagadas y negociados que se mandaron en economía y los excesos en la GUERRA contra la peste roja, nos salvaron de ser cuba, Somalia o Venezuela hoy.
        La verdadera historia es MUY diferente a la que repiten como loros todos, la de history channel. Además hay que situarse en época para comprender muchas cosas. Hitler terminó en un estado totalitario y abusivo, al igual que los milicos acá, pero ambos fueron necesarios contra el mal mayor, la peste roja.

      • pablo
        07/02/2016 at 5:08 PM

        ah y no fue el enfremtamiento entre Alemania y urss, sino de occidente libre contra la urss.

        • Francisco
          10/02/2016 at 1:56 PM

          Occidente “libre”… no hay mejor esclavo que aquel que cree fervientemente que es libre.

  3. 07/02/2016 at 1:32 PM

    El silenciamiento cultural más importante es el de la democracia sin partidos, o estococracia: ni siquiera la autora logra verla…

    Es que eliminaría las formas de expolio que nos rodean y efectivamente podría el poder en manos de la gente, capacitados todos para la eventualidad de que se les requiriese gobernar. Por eso se lo silencia. Y hasta Kitty Sanders lo escotomiza.

  4. ALICIA 41
    07/02/2016 at 1:42 PM

    PABLO Y JUAN JOSÈ MUY BUENOS COMENTARIOS.¡.INGLATERRA,SIEMPRE INGLATERRA! ESTÀ METIDA EN TODO Y TAMBIÈN EN NUESTRO PAÌS,MÀS DE LO QUE PENSAMOS.

  5. Anti gansas
    07/02/2016 at 2:05 PM

    ¿Cobra por escribir estas gansadas esta chica?

    • Matias
      07/02/2016 at 2:34 PM

      Si cobrara 1 millón de dólares sería una propina, el artículo es una joya.

    • DIOS, PATRIA Y FAMILIA
      09/02/2016 at 12:43 AM

      CONTROLA LA ENVIDIA, ANTI

  6. PanteraRosa
    07/02/2016 at 2:57 PM

    En verdad no sabía, antes de redactar este opinión, si debía quedarme callado o, caso contrario, estar dispuesto a recibir posteriormente alguna descarga de artillería inmerecida.

    Comparto en parte la posición de la autora pero, a ser honesto, la vidriera mía es diferente.

    El tema o es sencillo de encarar en pocas líneas y solicito disculpas anticipadas por las lagunas que pueda dejar instaladas aunque tendría respuesta para algunas de ellas.

    Me animaría a decir que lo que existe de fondo como medio de ‘descebramiento’ masivo es un ataque antiestético.

    Que la vacuna imprescindible a aplicar está contenida en el sugerido vademecum contemporáneo sino en la CULTURA CLASICA.

    Luego sí, desde ese punto de partida FORMATIVO la cucuza queda menos expuesta a la vorágine de INFORMACIÓN caótica, desestructurante y/o estructurante, interesada, sesgada…

    Me animaría a poner en duda de si es cierto que la educación pública guarde diferencia con la privada en cuanto a la significancia del problema… Quizás podría aceptar ‘metafóricamente’ que en una venden de la barata y en la otra de la ‘buena'(bonito ejemplo de la destrucción del lenguaje promocionado desde el vértice de la pirámide doméstica).

    La idea de Paradigma y Revolución Científica de Kuhn no creo yo ayude a resolver nada aunque pudiera aceptarse que ambos conceptos resulten interesantes para examinar el TODO y, especialmente, la calidad de otras perspectivas epistemológicas.
    TODO que sin la CULTURA CLÁSICA ES UNA MENTIRA.

    Qué cosa pueda hacerle a un cerebro virgen la lectura de Lacan excede mi ambición explicativa, me conformo con sostener que el mismo cerebro dotado de Lógica Aristotélica posee más chances de cumplir su función natural.

    El HOGAR, las personas significativas, el medio ambiente, la MÚSICA, los DEPORTISTAS Y ‘comunicadores sociales’ cumplen en todo el complejo entramado de aniquilación cerebral de personas y multiplicación de INDIVIDUOS un rol preponderante… Y por supuesto que la destrucción de la educación pública y de la no tan pública han sufrido el daño, sumándose al efecto multiplicador.

    Comparto con la autora la existencia y gravedad del problema, la amenaza y realidad de los totalitarismos entre otras tantas cuestiones, pero no su diagnóstico y terapéutica.

    Al margen y por las dudas algún carabinero tenga preparado su rifle sanitario para eliminarme aviso que educación no es sinónimo de instrucción del mismo modo que publicidad no es sinónimo de propaganda.

    No sé si deba aclarar qué cosa ocurre cuando existe información y el modo en que ella puede ser ‘procesada’ sin lenguaje, sin conceptos, sin palabras, sin formación.

  7. Arcabuz
    07/02/2016 at 4:25 PM

    Muy original la iniciativa de medir la temperatura del enfermo politico en las vidrieras de las librerías. Otro “test points” podrían ser las Facultades de las UUNN publicas donde se forman los futuros periodistas. Súmenle los centros de estudiantes. Cualquiera que de un vistazo en esos sitios se sorprenderían de la virulencia en favor de la izquierda. La ecuación es infantil: IZQUIERDA = SANTOS PROGRESISTAS ; DERECHA = DEMONIACOS RETROGRADOS. Así derecho viejo !! Sin lugar a autocriticas! Cada uno que piense lo que crea mejor, pero que no se aproveche de los dineros publicos solventados por un 70-80 % de la poblacion que de izquierdas ¡nada!
    Pero como dice el refran: “la culpa no es del chancho…” Las editoriales saben que quienes consumen mas son los jovenes y que formados por intelectuales de izquierda que pululan en las UUNN, esos consumidores demandarán textos de izquierda. Mera adaptación al mercado. No se los culpe ya que tienen que defender el negocio. Pero quien da soporte a que la intelectualidad universitaria pública tenga que ser, si o si, de izquierda o perecer? O que el estudiante de derecha deba permanecer en silencio, denostado hasta el hartazgo por organizaciones de grmialismo estudiantil trozkista o stalinista? Una vez que termómetro marca la fiebre, viene la etapa de diagnóstico. Y después, la cura… ¿Quienes promueven, solventan y favorecen que las juventudes activistas sean al estilo de “Podemos”? Alguna vez habrá que analizar los responsables del fenómeno…

    • pablo
      07/02/2016 at 5:06 PM

      Los medios de comunicación les pertenecen a cierta gente, si es inteligente ya sabe quienes son.
      Con la propagación del zurdaje y el pelotu-progresismo favorecen el atraso del país, destrucción de la sociedad y abandono de ideales nobles.

      • PanteraRosa
        07/02/2016 at 5:57 PM

        “pablo
        07/02/2016 at 5:06 PM

        Los medios de comunicación les pertenecen a cierta gente, si es inteligente ya sabe quienes son.
        Con la propagación del zurdaje y el pelotu-progresismo favorecen el atraso del país, destrucción de la sociedad y abandono de ideales nobles.”

        O sea… destruyen estéticamente (Bien/Verdad/Belleza), desprecian la cultura clásica y venden, en el mejor de los casos, instrucción por educación… es este uno de los puntos de contacto sutiles entre el Liberalismo Filosófico y el Materialismo Economicista… Recuérdese entre tantas degradaciones efectuadas por los gobiernos al Sistema Educativo, especialmente sobre la Educación Media, quiénes por IGNORANCIA o por COMPLICIDAD atacaron los estudios humanistas por INSERVIBLES… Inteligencias externas operando a full para deglutir el bocado apetitoso… Inteligencias que destruyen culturas ajenas y cuidan muy bien que no se les contamine la propia, obviamente no son los Simpson… Pero los idiotas somos nosotros, de eso no hay duda.
        Un intelectual que tuvo enorme influencia local en la década del setenta (Galeano) reconoció de alguna manera haber sido un títere del imperio inglés (para cualquier persona FORMADA que leía su famoso libro ello resultaba evidente como su extrema orfandad de conocimiento histórico) … Otro personaje como Laclau ‘iluminó’ a los más oscuros operadores de nuestro pasado reciente…
        Viejos conocidos que remiten cartas a El Vaticano solicitando venias como en la época de Lutero, nombres olvidados pero por lo visto muy activos de la J.Coordinadora, dirigentes radicales que no tuvieron problemas en adherirse al ‘modelo’ y los tácticos de siempre, agazapados en listas sábanas obteniendo puestos para los cuales la única capacidad que poseen es el ‘carnet’…
        Extraña conjunción de revolucionarios multimillonarios a expensas nuestras.

        • el tabano
          08/02/2016 at 2:02 PM

          Muy bueno el articulo y movilizador de ideas, es lo que nos hace falta en el foro, a los efectos de que a través del intercambio de la opiniones vamos a mejorar nuestros puntos de vista.
          Estoy de acuerdo que con el “pelotudo progresismo” que se enseña en las universidades financiadas por el estado hemos contribuido a aumentar la masa que utilizó el funesto muerto en el calafate, muerto??, y esa masa que en su momento alimentó a la juventud maravillosa de los 70 y que ahora ha recalado en la campora ha alimentado con su presencia a un gobierno que siendo progresista, progresista??, aumento la pobreza, la indigencia y dilapidó toda la decada ganada.
          Ganada por ellos y perdida por el pueblo argentino, entre ellos los pelotudos, que se creen progresistas porque un profesor igual de peloduro se los enseño.
          Algun dia deberan considerar enseñar los males que trae el populismo.
          Simplemente me remito a ver como nuestro pais cada vez está un poco peor desde el 1945.
          Alguno de esos profesores se lo preguntó?

  8. Al Vit
    07/02/2016 at 5:33 PM

    Para elucidar la frugal experiencia histórica que demuestra la autora sobre regímenes y consecuencias que provocaron la segunda guerra mundial en este articulo, …que solo se basa con una patética imagen lo que “ella puede apreciar entre las vidrieras de librerías”, sin indagar por las autenticas razones o derivaciones de las circunstancias.

    Banqueros anglosajones organizaron la Segunda Guerra Mundial
    por Valentin Katasonov

    En ocasión del 70º aniversario de la Victoria sobre el nazismo publicamos un estudio de Valentín Katasonov sobre el financiamiento del partido nazi y el rearme del III Reich. El autor se basa en documentos publicados en 2012 que confirman que banqueros estadounidenses y británicos organizaron la Segunda Guerra Mundial, con la complicidad del presidente de Estados Unidos Franklin Roosevelt y del primer ministro británico Neville Chamberlain y con la esperanza de acabar con la Unión Soviética. Este estudio sugiere una serie de interrogantes que serán objeto de un próximo artículo.

    De izquierda a derecha, Hjalmar Schacht, ministro de Economía de Hitler, con su buen amigo Montagu Norman, gobernador del Banco de Inglaterra de 1920 a 1944. Según los documentos del Banco de Inglaterra revelados en 2012, el oro de Checoslovaquia había sido depositado en Londres en una subcuenta a nombre del Banco de Pagos Internacionales (BPI). Cuando los nazis entraron en Praga, en marzo de 1939, de inmediato enviaron soldados al Banco Nacional.

    Los administradores recibieron orden, bajo amenaza de muerte, de emitir dos órdenes de transferencia. La primera ordenaba al BPI transferir 23,1 toneladas de oro de su subcuenta checoeslovaca en el Banco de Inglaterra a la subcuenta del Reichsbank, también en el Banco de Inglaterra. La segunda orden encargaba al Banco de Inglaterra transferir unas 27 toneladas de oro del Banco Nacional de Checoeslovaquia a la subcuenta del BPI en el Banco de Inglaterra.

    La Segunda Guerra Mundial no fue provocada por un rabioso Fuhrer que se había apoderado de Alemania. La Segunda Guerra Mundial es obra de una oligarquía mundial, o más exactamente de los plutócratas anglo-estadounidenses.
    Utilizando instrumentos como la Reserva Federal de Estados Unidos y el Banco de Inglaterra, esos elementos comenzaron a preparar el siguiente conflicto de envergadura planetaria inmediatamente después de la Primera Guerra Mundial. Su blanco era la Unión Soviética.

    Los planes Dawes y Young, la creación del Banco de Pagos Internacionales (BPI) [1], la suspensión del pago por parte de Alemania de las reparaciones de guerra previstas en el Tratado de Versalles y la aceptación de aquella decisión por los ex aliados de Rusia, las masivas inversiones extranjeras en la economía del III Reich, la militarización de la economía alemana y las violaciones del Tratado de Versalles son etapas en el camino que conduce a la guerra.

    Detrás de aquel complot se hallaban personajes claves: los Rockefeller, los Morgan, Lord Montagu Norman (gobernador del Banco de Inglaterra) y Hjalmar Schacht (presidente del Reichsbank y ministro de Economía del gobierno de Hitler). El programa estratégico de los Rockefeller y los Morgan era sojuzgar Europa económicamente, saturar Alemania de inversiones y créditos extranjeros y empujarla a asestar un golpe mortal a la Rusia soviética para que esta última volviese al capitalismo, en calidad de colonia.

    Montagu Norman (1871-1950) desempeñó un papel importante como intermediario en el diálogo entre los medios financieros estadounidenses y los jefes de empresas alemanas. Hjalmar Schacht organizó la reconstrucción del sector vinculado a la defensa en la economía alemana. La operación de los plutócratas contaba con la cobertura que le ofrecían políticos como Franklin Roosevelt, Neville Chamberlain y Winston Churchill. En Alemania los ejecutores de aquellos proyectos eran Hitler y Hjalmar Schacht. Según varios historiadores, Hjalmar Schacht desempeñó un papel más importante que Hitler, pero se mantenía en la sombra.

    Al término de la Primera Guerra Mundial, el Plan Dawes tenía como objetivo comprometer la Triple Entente y cobrar las reparaciones de guerra que debía pagar Alemania. El Plan Daves –propuesto por el Comité presidido por Charles G. Dawes– designaba un intento realizado en 1924 por resolver el problema de las reparaciones de guerra, que estaba minando la política internacional desde el fin de la Primera Guerra Mundial y la firma del Tratado de Versalles –reticente, Francia cobró más del 50% del monto de las reparaciones. Entre 1924 y 1929, Alemania recibió 2 500 millones de dólares de Estados Unidos y 1 500 millones de Gran Bretaña en el marco del Plan Dawes. Son sumas considerables que corresponden a 1 000 millardos [2] de dólares actuales
    Hjalmar Schacht desempeñó un papel activo en la aplicación del Plan Dawes.

    En 1929, resumió los resultados del plan declarando que Alemania había recibido en 5 años más préstamos extranjeros que Estados Unidos en los 40 años anteriores a la Primera Guerra Mundial. Por consiguiente, en 1929, Alemania se había convertido en la segunda potencia industrial a nivel mundial, por delante de Gran Bretaña.

    Durante los años 1930, Alemania siguió obteniendo inversiones y préstamos. Redactado en 1929 y adoptado oficialmente en 1930, el denominado Plan Dawes era un programa tendiente a garantizar el pago de las deudas de guerra que Alemania debía pagar al término de la Primera Guerra Mundial. Fue presentado por el comité presidido (de 1929 a 1930) por el industrial estadounidense Owen D. Young, fundador y primer presidente de la RCA (Radio Corporation of America).

    En aquella época, Young era también miembro del consejo de administración de la Fundación Rockefeller y había sido, además, uno de los representantes implicados en un dispositivo de rediseño de las reparaciones de guerra, el Plan Dawes de 1924.

    Según el plan, el Banco de Pagos Internacionales (BPI) fue creado en 1930 para que Alemania pagase las reparaciones a los vencedores. En realidad, el dinero tomó un camino muy diferente: salió de Estados Unidos y Gran Bretaña para aterrizar en Alemania.

    El capital de la mayoría de las empresas alemanas estratégicamente importantes era, parcial o completamente, estadounidense. Una parte estaba bajo control de los inversionistas británicos. Los sectores como las refinerías de petróleo y el proceso de licuefacción de carbón de la economía alemana estaban en manos de Standard Oil, perteneciente a los Rockefeller.

    El gigante de la industria química Farbenindustrie AG pasó al control del grupo Morgan. Un 40% de la red telefónica y un 30% de las acciones de Focke Wulf se hallaban bajo control de la firma estadounidense ITT.

    La radio y los gigantes de la industria eléctrica AEG, Siemens y Osram pasaron al control de General Electric, de Estados Unidos. ITT y General Electric eran parte del imperio Morgan. El 100% de las acciones de Volkswagen pertenecía a Ford, también de Estados Unidos.

    En el momento de la llegada de Hitler al poder, el capital financiero estadounidense controlaba, como vemos, prácticamente todos los sectores de importancia estratégica de la industria alemana –refinerías de petróleo, producción de combustible líquido a partir del carbón, química, construcción de vehículos automotores, ingeniería eléctrica, radio– así como gran parte de la industria de construcción mecánica (278 empresas en total). Los grandes bancos alemanes, como el Deutsche Bank, el Dresdner Bank, el Donat Bank y otros, se hallaban bajo control estadounidense.

    El 30 de enero de 1938, Hitler se convertía en canciller de Alemania. Pero antes, los banqueros estadounidenses habían estudiado muy cuidadosamente su candidatura. Hjalmar Schacht había viajado a Estados Unidos durante el otoño de 1930 para hablar de aquella nominación con varios colegas estadounidenses.

    La designación de Hitler fue aprobada finalmente durante una reunión secreta de personalidades de las finanzas en Estados Unidos. En 1932, Schacht pasó todo el año convenciendo a los banqueros alemanes de que el mejor candidato al cargo de canciller era Hitler. Y lo logró.

    A mediados de noviembre de 1932, 17 de los más poderosos banqueros e industriales alemanes dirigieron al presidente Hindenburg una carta exigiéndole que nombrara canciller a Hitler. La última reunión de trabajo de los financieros alemanes previa a la elección tuvo lugar el 4 de enero de 1933 en Colonia, en la residencia del banquero Kurt von Schroder. El partido nazi llegó al poder inmediatamente después. Las relaciones financieras y económicas de Alemania con los anglosajones se hicieron entonces aún más estrechas.

    Hitler anunció inmediatamente su negativa a pagar las reparaciones de guerra. Puso en duda que Inglaterra y Francia pudiesen pagar sus propias deudas, acumuladas durante la Primera Guerra Mundial, a Estados Unidos. Se reunió con el presidente Franklin Roosevelt y con los grandes banqueros estadounidenses para pedir una línea de crédito por 1 000 millones de dólares.

    En junio del mismo año, Hjalmar Schacht viajó a Londres para entrevistarse con Montagu Norman. Los británicos accedieron a conceder un préstamo de 2 000 millones de dólares. No pusieron ninguna objeción en cuanto a la decisión de Alemania de suspender el pago de su deuda.

    Según algunos historiadores, Estados Unidos y Gran Bretaña se mostraron tan complacientes porque, desde 1932, la Unión Soviética había implementado su plan quinquenal de desarrollo económico tendiente a alcanzar nuevas metas como potencia industrial. En el sector de la industria pesada habían surgido miles de empresas y la dependencia de la URSS en materia de importación de productos industriales había disminuido considerablemente. Como consecuencia de ello, las posibilidades de estrangular económicamente a la Unión Soviética se habían reducido prácticamente a cero. Se decidió entonces recurrir a la guerra y, en función de ese objetivo, emprender la militarización acelerada de Alemania.

    Para esta última, la obtención de créditos en Estados Unidos no presentaba prácticamente ningún problema. Hitler había llegado al poder en Alemania casi al mismo tiempo que Franklin Roosevelt en Estados Unidos. Los banqueros que apoyaron a Hitler en 1931 son precisamente los mismos que apoyaron la elección de Roosevelt. Ya en el cargo, el nuevo presidente no podía hacer otra cosa que conceder generosos créditos a Alemania. Por cierto, muchos notaron la gran similitud entre el New Deal de Roosevelt y la política económica del III Reich.

    No había en ello nada sorprendente ya que eran los mismos quienes estaban garantizando con sus consejos el salvamento de los dos gobiernos. Y representaban principalmente los medios financieros estadounidenses.
    El New Deal de Roosevelt no tardó presentar problemas. En 1937, Estados Unidos se hundía en la crisis económica. En 1939, la economía estadounidense funcionaba a un 33% de su capacidad industrial (19% en los peores momentos de la crisis registrada de 1929 a 1933).

    Rexford G. Tugwell, un economista del primer Brain Trust, un equipo de académicos de la Universidad de Columbia creado por Franklin Roosevelt y que contribuyó a las recomendaciones políticas que condujeron al New Deal de ese presidente, escribía en 1939 que la administración había fracasado.

    La situación se mantuvo sin cambios hasta que Hitler invadió Polonia. Sólo los poderosos vientos de la guerra podían disipar la bruma. Todas las iniciativa de Roosevelt estaban condenadas al fracaso [3]. Lo único que podía salvar el capitalismo estadounidense era una guerra mundial. En 1939, los plutócratas recurrieron a todos los medios a su disposición para presionar a Hitler e incitarlo a desatar una guerra a gran escala en el este de Europa.

    El ya mencionado Banco de Pagos Internacionales (BPI) tuvo un papel importante en la Segunda Guerra Mundial. Verdadera cabeza de playa de los intereses estadounidenses en Europa, el BPI garantizaba el vínculo de las empresas de Estados Unidos y Gran Bretaña con las empresas alemanas. Era una especie de zona franca que protegía al capital cosmopolita ante iniciativas políticas, guerras, sanciones, etc.

    El Banco de Pagos Internacionales se creó bajo la forma de una entidad comercial pública. Su inmunidad ante interferencias gubernamentales y, por ejemplo, los impuestos, estaba garantizada por el acuerdo internacional firmado en La Haya, en 1930.

    Los banqueros de la Reserva Federal de Nueva York –muy vinculados a Morgan, a Montagu Norman (gobernador del Banco de Inglaterra) y a los financieros alemanes como Hjalmar Schacht (de quien ya hemos precisado que fue presidente del Reichsbank y ministro de Economía del gobierno de Hitler), Walther Funk (quien sustituyó a Hjalmar Schacht como presidente del Reichsbank) y Emil Puhl– desempeñaron todos un papel importante en la fundación del BPI. Entre sus fundadores figuraban los bancos centrales de Gran Bretaña, Francia, Italia, Alemania y Bélgica, así como algunos bancos privados.

    El Banco Federal de Nueva York hizo lo mejor que pudo, pero no estuvo entre los establecimientos fundadores del BPI. Estados Unidos estaba representado por First National Bank of New York, J.P. Morgan and Company, First National Bank of Chicago, pertenecientes todos al imperio Morgan. Japón también estuvo representado por bancos privados. En 1931-1932, 19 bancos centrales europeos se unían al Banco de Pagos Internacionales. Gates W. McGarrah, banquero del clan Rockefeller, fue el primer presidente del consejo de administración del BPI.

    Luego fue reemplazado por León Fraser, representante del clan Morgan. Durante la guerra, el presidente del BPI fue Thomas H. McKittrick, de Estados Unidos.
    Mucho se ha escrito sobre las actividades del BPI al servicio de los intereses del III Reich. Entre otras cosas, estuvo implicado en transacciones con diferentes países, inclusive aquellos con los que Alemania estaba en guerra.

    Después de Pearl Harbor, el Banco de Pagos Internacionales actuaba como corresponsal de la Federal Reserve Bank de Nueva York. Y durante la guerra estuvo bajo control de los nazis, a pesar de que su presidente era el estadounidense Thomas Huntington McKittrick. Mientras los soldados morían en los campos de batalla, la dirección del BPI se reunía en Basilea con los banqueros de Alemania, Japón, Italia, Bélgica, Gran Bretaña y Estados Unidos.

    Los representantes de las potencias beligerantes trabajaban tranquilamente, en un clima de comprensión mutua, en el oasis de paz suizo.

    Fue en Suiza donde Alemania depositó, para mantenerlo a buen recaudo, el oro del que se había apoderado en los cuatro puntos cardinales de Europa. En marzo de 1938, cuando Hitler se apoderó de Viena, parte del oro de Austria había sido transferido a las cajas fuertes del BPI. Lo mismo había sucedido con el oro del Banco Nacional checoeslovaco (48 millones de dólares). Cuando estalló la guerra, el oro entraba constantemente al Banco de Pagos Internacionales. Alemania lo obtenía en los campos de concentración y mediante el saqueo de los países ocupados –incluyendo todo lo que pertenecía a los civiles: joyas, cigarreras, utensilios de todo tipo… dientes de oro. Fue todo eso lo que se ha dado en llamar “el oro nazi”. Se fundía en lingotes para almacenarlo en el Banco de Pagos Internacionales, en Suiza o fuera de Europa.

    En su libro Trading With The Enemy: An Expose of The Nazi-American Money Plot 1933-1949, Charles Higham escribe que durante la Guerra los nazis transfirieron 378 millones de dólares a las cuentas del Banco de Pagos Internacionales.

    Es importante mencionar el oro de Checoeslovaquia. Algunas informaciones han salido a la luz después de la apertura de los archivos del Banco de Inglaterra, en 2012, [4]. En marzo de 1939, Alemania ocupaba Praga. Los nazis exigieron 48 millones de dólares de las reservas nacionales de oro. Se les respondió que aquella suma ya había sido transferida al Banco de Pagos Internacionales.

    Por orden de Berlín, el oro fue transferido a la cuenta del Reichsbank en el mismo Banco de Pagos Internacionales. Posteriormente, el Banco de Inglaterra estuvo implicado en las transacciones efectuadas por orden del Reichsbank al Banco de Pagos Internacionales. Aquellas órdenes se retransmitían a Londres.

    Por consiguiente, hubo complicidad entre el Reichsbank alemán, el Banco de Pagos Internacionales y el Banco de Inglaterra. En 1939 estalló un escándalo en Gran Bretaña cuando se supo que el Banco de Inglaterra ejecutaba las transacciones con oro checo según las órdenes no del gobierno checo sino de Berlín o de Basilea. Por ejemplo, en junio de 1939, 3 meses antes del inicio de la guerra entre Gran Bretaña y Alemania, el Banco de Inglaterra ayudó a los nazis a transferir hacia la cuenta de Alemania el oro equivalente a 440 000 libras esterlinas y a enviar parte del oro a Nueva York -Alemania garantizaba así la neutralidad de Estados Unidos en caso de intervención alemana en Polonia.

    Aquellas transacciones ilegales con oro checo se realizaron con el acuerdo tácito del gobierno de Gran Bretaña, que estaba perfectamente al corriente de lo que estaba sucediendo. El primer ministro británico Neville Chamberlain, el ministro de Finanzas sir John Simon y los demás responsables británicos de alto rango hicieron todo lo posible por ocultar la verdad, recurriendo incluso a la mentira más descarada al afirmar que el oro había sido restituido a su legítimo propietario o que nunca había sido transferido al Reichsbank.

    Los documentos del Banco de Inglaterra publicados últimamente revelan los hechos y demuestran que los responsables gubernamentales mintieron, para protegerse a sí mismos y para encubrir las actividades del Banco de Inglaterra y del Banco de Pagos Internacionales. La coordinación de aquellas actividades criminales era un juego de niños ya que el director del Banco de Inglaterra Montagu Norman también presidía el Consejo de Administración del Banco de Pagos Internacionales. Por cierto, Montagu Norman nunca disimuló su simpatía por los fascistas.

    La Conferencia de Bretton Woods –oficialmente Conferencia Monetaria y Financiera de las Naciones Unidas– reunió a los 730 delegados de los 44 países aliados en el hotel Mount Washington, en Bretton Woods (New Hampshire), Estados Unidos, con vista a regular la vida monetaria y financiera internacional al término de la Segunda Guerra Mundial. Esta conferencia se desarrolló del 1º al 22 de julio de 1944. El Banco de Pagos Internacionales se veía repentinamente bajo los proyectores. Se decía que había colaborado con la Alemania fascista.

    Sin entrar en detalles, me limitaré a decir que después de una serie de peripecias –algunos delegados estadounidenses se opusieron a la moción– los delegados coincidieron en que había que cerrar el BPI. Aquella decisión de la conferencia internacional nunca llegó a aplicarse. Se enterró todo lo que podía desacreditar las actividades del BPI durante la Segunda Guerra Mundial. Lo cual contribuye, aún hoy en día, a falsear la historia de la Segunda Guerra Mundial.

    Para terminar, vale la pena decir unas palabras sobre Hjalmar Schacht (1877-1970), el ex presidente del Reichsbank y ministro de Economía del gobierno fascista de Alemania. En 1945, Schacht jue juzgado en Núremberg pero resultó absuelto el 1º de octubre de 1946. Así escapaba a las acusaciones de asesinato.

    Por razones que nunca han sido explicadas, Hjalmar Schacht no figuraba en la lista de los principales criminales de guerra de 1945. Lo más interesante es que volvió a su vida profesional como si no hubiese sucedido nada y fundó la firma Schacht GmbH en Dusseldorf. Este detalle puede parecer insignificante.

    Pero confirma una vez más que los plutócratas anglo-estadounidenses y sus representantes plenipotenciarios en Alemania habían preparado y, en cierta medida, influido en todo el proceso de la Segunda Guerra Mundial.
    Ahora los plutócratas quieren reescribir la historia de la Segunda Guerra Mundial y modificar además sus resultados.

    Valentin Katasonov

    [1] También conocido como BIS, siglas en inglés correspondientes a Bank for International Settlements, o BRI, siglas en francés correspondientes a Banque des Reglements Internationaux, así como BIZ, siglas en alemán correspondientes a Bank für Internationalen Zahlungsausgleich. Tiene su sede en la ciudad suiza de Basilea.

    [2] 1 millardo = 1 000 millones
    [3] P. Tugwell, The Democratic Roosevelt, A Biography of Franklin D. Roosevelt, Nueva York, 1957, p 477.
    [4] http://www.bankofengland.co.uk/arch

    • Pedro Daniel Corrado
      08/02/2016 at 5:51 PM

      Excelente Transcripción. Mi opinión sería la siguiente parafraseando al propio Valentín Katasonov: “Bankers live by their own laws”. Los banqueros viven por sus propias leyes. Ellos son las que realmente las escriben. La política y los políticos son simples subsidiarios de ellos. Los votantes sólo votamos a personas pre-elegidas, eso es todo. La historia es más compleja de lo que dice Katasonov, ya que los Estados Unidos ayudaron a desarrollar aceleradamente la industria pesada de los soviéticos en los años 20 y 30s. Ése fue el gran dolor de cabeza de Lenin, ya que tuvo que soportar el rechazo de “las izquierdas” de Rusia. Tanta fue la presión que Lenin escribió: “las izquierdas: la enfermedad infantil del comunismo” (semejanzas con la Argentina son meras coincidencias….). Pero se entiende la idea central. Comparto también la idea central de la columnista, pero no sus ideas de que los comunistas y nazis eran unos enfermos mentales. Fueron ambos la expresión de un momento especial y concreto de sus países, y una respuesta a las consecuencias de la Primera Guerra Mundial. Los pueblos alemanes y rusos sufrieron hambre y miseria que eran inenarrables. No debemos bastardear sus ideas ni su lucha, sino ponerlas en contexto. Es fácil opinar con el diario del Lunes. Saludos Cordiales.

    • Jorge de San Miguel
      18/04/2016 at 9:04 PM

      ¡Qué comentario!
      Extraordinario.

  9. joe
    07/02/2016 at 7:27 PM

    Muy buena nota y excelente los comentarios.
    Dificil tomar posición en un momento tan confuso donde la historia se interpreta en vez de comunicar hechos. Al igual que hace el periodismo.

  10. 07/02/2016 at 8:25 PM

    un poquito exesivo decir que los comuniistas son enfermos mentales, en cuanto a los nazis es necesario que la historia no se olvide por lo demas estoy muy de acuerdo el ianalisis es muy profundo.

  11. Enrique Gordillo Saravia
    08/02/2016 at 7:24 AM

    ¡Por fin alguien que dice “algo”. Muy buena tu nota. ¡Profundiza en otras! Muy bueno para debate. Desde el centro del país lo apoyamos.

  12. Emanuel
    08/02/2016 at 3:36 PM

    Brillante artículo, señora Sanders.

  13. Alejandro.
    08/02/2016 at 8:45 PM

    Humildemente pienso que la Sra. Kitty Sanders, también tiene un grado de enfermedad mental.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *