Tiempos políticos: Los puñales están afilados

Elisa Carrió inauguró la temporada de caza pre electoral. Fiel a su estilo explosivo y altisonante, la “dueña de la moral” cargó la metralla contra los propios camaradas de camino político. Carrió hablo de ejercer una ética honesta y transparente para los miembros de su propia alianza sectorial.

¿Qué sabe Elisa Carrió para afirmar que algunas de las figuras más encumbradas de Cambiemos deben “detenerse en mostrar conductas delictivas”? Si la dirigente en cuestión se enteró de ilícitos debió denunciarlo oportunamente como lo marca la ley que, según convenga, parecen desempolvar de tiempo en tiempo, exhibiendo un oportunismo reñido con la conducta de una persona recta.

Tanto para el oficialismo como para la oposición existe la necesidad de llegar a fin de año con un panorama claro de quién o quiénes serán los candidatos propios de cada fuerza con la mirada atenta colocada en las elecciones generales del 2023. En este contexto debemos enmarcar las declaraciones de Carrió, quien pretende sacar de competencia a los “santos que no son de su devoción”.

Lo más parecido a la guerra es la política en el sentido que “todo” parece válido para llegar al objetivo prefijado. Tanto en las contiendas bélicas como en la acción política, observamos las miserias más extremas y repudiables. Como así mismo hemos de resaltar y valorar la entrega y el desinterés de muchísimas personas que luchan sin tregua por el Bien Común y para que los más nobles ideales de bienestar se concreten en la cotidianidad palpable de los pueblos.

El puñal afilado de la mezquindad está pronto a encontrar una espalda confiada donde descargar su cobarde traición.

Claro que la impronta especulativa e insidiosa se encuentra presenta en todos los espacios políticos sin excepción alguna. Observamos en el oficialismo cómo la gestión de Sergio Massa es valorada, pero a la vez despierta celos y competencias prematuras. Es decir, el gobierno de Alberto Fernández encuentra en la gestión Massa una posibilidad concreta de emerger de la angustiante inflación que nos lacera impiadosamente. Este posible “éxito” tan necesario para el Frente de Todos colocaría a Sergio en la grilla de presidenciables en destacado lugar. Justamente esto tienta al voraz ego de otros presidenciables a crear zancadillas arteras pensando en su propio “terrenito electoral”.

Sucede que al oficialismo parece sólo quedarle la “Bala de Plata” de Massa. El fracaso de Sergio sería caer al precipicio rocoso de una decepción que los peronistas no estarían dispuestos a perdonar. En concreto, Massa es una necesidad superlativa de la cual no se puede prescindir de ninguna manera. Por convicción o por necesidad, todos deben apoyar al flamante ministro que es observado por propios y extraños como un extraterrestre en la mítica Bombonera.

Larreta es flagelado por Macri con mano de hierro enfundada en guante de terciopelo rojo. Manes es una amenaza silenciosa y concreta para el Pro y puede renovar a una Unión Cívica Radical fatigada por ser “Furgón de cola” de Cambiemos. Patricia Bullrich les pega a todos por las dudas. Sola como “loca mala” muestra su mayor virtud, es decir, su aptitud siempre combativa, quizás recordando tiempos de su vertiginosa juventud.

También María Eugenia Vidal mira en qué lugar del universo electoral puede desembarcar. Ya sea Capital, provincia o intendenta de Calamuchita, provincia de Córdoba, lo importante es caer de pie con su sonrisa inalterable.

¡Todos con dificultad, todos con oportunidades!

El destino tejido por los hombres desplazará su manto kármico y envolverá a la Nación Argentina con sus designios de voluntad y deseos.

Pero DIOS, que todo lo puede, siempre cuida nuestra República con amor infinito y en él confiamos.

Máximo Luppino

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Pedro Pérez Quevedo
Pedro Pérez Quevedo
3 months ago

Yo a Carrió le creo Don Luppino. Mientras tanto el gallinero de cambiemos se agita, Mauricio se hace el boludo. Elemental Watson, están de acuerdo.