Ya sé que estoy piantao…

Los argentinos que peinamos canas o algunos que ni las tienen, recordamos la letra y música de esa obra maestra que llevó la pluma del Maestro uruguayo Horacio Ferrer y la música del marplatense Astor Piazzolla. «Balada para un loco», nos pintaba con un baño de realidad en la década del 70, cuando con sentimientos encontrados, ya la grieta había pisado fuerte en la mente y ánimo de jóvenes y no tanto.

Quizá para encontrar algo que se acerque a la lógica y tratar de entender por qué somos como somos, deberíamos remontarnos al tiempo en que el puerto de Buenos Aires, (lo que hoy es Puerto Madero con sus imponentes edificios en la Ciudad autónoma de Buenos Aires) asomaba como una incipiente puerta de entrada y salida del comercio internacional que crecía a pasos agigantados con la industrialización del agro, potenciado por los precios internacionales y las cosechas de la época record para una nación recién llegada al ámbito internacional.

Siempre hubo grietas en Argentina y todas contribuyeron a destruir un poco cada día las ilusiones de aquellos que creyeron ver en un futuro cercano, un pais próspero, pleno de posibilidades económicas y sociales. Hasta la música llegamos a exportar.

No alcanzó con la voluntad. Llegaron inmigrantes de todas partes del planeta, algunos creyendo que venían a hacer la América, cuando la realidad es que habían equivocado de barco porque eso estaba mucho más al norte del continente.

Así las cosas, la mayoría de los pioneros valientes que se atrevieron a esta Argentina confusa, casi vacía de contenidos, eran italianos y españoles (entre ellos mis abuelos, porque llevo sangre de las dos naciones). No llegaron ingenieros, médicos, arquitectos, contadores, o profesionales que pudieran aportar conocimiento para tratar de ensamblar a la Europa que traían en sus valijas de cartón cuero, con el gaucho bastante quedado en estas lides de movilizar el esqueleto para producir. Mi abuelo era agricultor en Calabria y acá aprendió el oficio de albañil, otros fueron mozos en restaurantes o pizzerías, conductores de tranvías u ómnibus, pero muy pocos, paradójicamente, volvieron a su antiguo oficio en el campo. Fueron los judíos, alemanes, sirios libaneses, rusos, polacos, ucranianos, ingleses, quienes sentaron bases y formaron colonias en gran parte de Argentina, dedicándose a la agricultura y ganadería.

Como vemos, resulta complicado entender, como es posible que los herederos de aquellos forjadores del progreso que llegaron al país, huyendo de guerras y hambrunas en la vieja Europa, no supimos o no quisimos continuar con ese ejemplo que nos dejaron.

Argentina hoy se ha convertido en una fábrica de analfabetos, pero contrariamente a nuestros mayores que también en su mayoría lo eran, estos de la actualidad, no trabajan, no estudian, poco les importa progresar o ser parte de algún proyecto de país y algo más grave… no producen como les decía el líder de sus ideologías, ni siquiera para lo que consumen.

Los hijos o nietos, de aquellos valientes inmigrantes, mujeres y hombres que llegaron a una tierra desconocida, jamás pasamos hambre, porque para nuestros mayores, en una tierra como la nuestra, era algo que no se podía aceptar.

Quizá en años, sean muchos, pero en tiempo espacio y época, fue ayer que Argentina figuraba entre los 10 países más importantes del planeta.

Argentina año 2022, tiene 100 % de inflación anual, desnutrición infantil y adolescente, inseguridad social y jurídica, inexistencia de reglas de juego para saber cómo y cuándo poder invertir y lo más grave, con la luz al final del túnel cada vez más lejana.

Según un estudio en el último informe SOFI de la FAO que analiza los índices desde 2019 a 2021, la República Argentina, fue el país de la región con el mayor aumento de la población con inseguridad alimentaria. Alcanza a un 37% de la población en total.

La política, los políticos dirigentes, son los responsables directos de estos sucesivos fracasos desde hace décadas y gran parte de la población, es cómplice por continuar votando siempre a los mismos, aun sabiendo que están matando de hambre a sus hijos.

“El mundo no está en peligro por las malas personas sino por aquellas que permiten la maldad” (Albert Einstein).

Ricardo Bustos

Locutor Nacional – Comunicador

Capiovi, Provincia de Misiones, Argentina

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Eugenio Antonio Pérez Quevedo
Eugenio Antonio Pérez Quevedo
22 days ago

Muy bueno señor Bustos. Balada para un loco y el tango Cambalache son paralelos al Himno Nacional Argentino, éste pertenece a los argentinos de verdad y aquéllos están dedicados los argentos chantas, chiflados y ladrones.

Epicardio
22 days ago

Sr. Bustos. Ud. dibujó a mano alzada una radiografía del argentino actual influido por políticos que no creen en el «mérito» (A. Fernández dixit), que apuestan a incrementar la ignorancia y con ello la pobreza hasta llevarlos al fondo del pozo: la indigencia. Con unos miserables que a cara descubierta roban y roban a mano alzada y que, además, dicen que -por ej.- los jubilados «le salen caro», como si los alimentara con su propio peculio, desconociendo que quien se jubila lo hace al llegar a determinada edad tras aportar más allá de los 30 años.
Mientras siga esa pléyade de corruptos y delincuentes, este país no sale flote.