La izquierda también tiene su traidor serial: Luis Fernando Zamora

Luis Fernando Zamora

Ser vecino de Jorge Altamira tiene ciertos privilegios. Hablar con el viejo dirigente con ese aire a José Barrita (“el abuelo”, ex jefe de la barra boquense, “La 12”, fallecido tiempo después de ser excarcelado por un doble crimen que no cometió ni ordenó hacerlo), es conocer algunos secretos que nunca los dirá en público.

Esa ventaja tiene la privacidad. Hace poco me crucé con el que fuera vocero presidencial de Fernando de la Rúa, Juan Pablo Baylac.

El hombre me confesó su opinión sin medias lenguas: “Ruso, cómo te gusta conspirar!, me dijo como sacándose un peso de encima.

Le respondí que soy periodista, no político. Yo relato los hechos, las historias de cada día, les guste o no a sus protagonistas. Los conspiradores son los inútiles que llegan al poder mintiendo descaradamente con planes que saben jamás podrán cumplir.

Alfonsín rezaba aquella frase que “con la democracia se come, se cura y se educa”. Pero en las últimas décadas en democracia todo eso se hace mal. Son los malos políticos quienes conspiran contra sí mismos. Y querer cambiarlos o que se vayan si no sirven no es ser golpista, como nos quieren hacer creer el kirchnerismo. ¿Acaso el “Chacho” Álvarez no fue el primer golpista contra el gobierno de la Alianza?

Volviendo al inicio, charlar en off con Altamira me permitió varias veces antes de los últimos comicios, saber por qué la izquierda no puede ir unida a las elecciones.

Y no hablo solo del domingo 25 de octubre, hace muchos años que le pregunto lo mismo. Espero ver si me da una respuesta diferente, pero siempre repite lo mismo.

José Samuel Wermus, nombre verdadero de Jorge Altamira (la justicia le concedió la potestad de llamarse de ambas formas después del exilio), siempre contesta lo mismo.

A Luis Zamora lo llaman una y otra vez para unirse, pero la respuesta de este hombre que alguna vez intentó romper la APDH (Asamblea permanente de los Derechos Humanos), es siempre negativa y a la vez neurótica.

El paso de Luis Zamora por la Cámara de Diputados no es bien recordado entre la izquierda local. Como si fuera Diana Conti o los llamados barones del conurbano, todos sus empleados debían entregar parte de su sueldo a la entonces esposa del diputado, Noemí Oliveto.

No es un abogado exitoso, como los Kirchner… ni un titán vendiendo colecciones de libros como decía serlo Aníbal Fernández.

“Cuando el billete hace que baila… la mierda corre y la traición también” canta el Indio Solari en “Torito es muerto”.

No sabemos si su vocación por la ruptura y la desunión de la izquierda es neurosis o cómo se llama, tampoco podemos decir que corre dinero tras sus portazos. Solo que es sospechoso estar diciendo ser de izquierda y terminar siendo, como se dice ahora, “funcional a la derecha”.

Norberto “Pappo” Napolitano le diría: “Nene, buscate un trabajo decente”.

Jorge D. Boimvaser

@boimvaser

Share

5 comments for “La izquierda también tiene su traidor serial: Luis Fernando Zamora

  1. Palomero
    09/11/2015 at 2:08 PM

    Cómo le debe doler a la zurda absurda de esta Ciudad Autónoma que siguen pasando los años y sumando siglas inútiles, siguen imprimiendo “Prensa Obrera” para terminar regalándola en sus comités o directamente tirando los paquetes al medio de la calle, siguen poniendo carteles con propuestas cada vez más agresivas y llamadoras al voto en blanco cuando quedan inexorablemente al margen de toda contienda, siguen poniendo mesas y mesas por las calles con militantes que evidentemente tienen respaldo económico ya que están todo el día y todos los días allí, y sin embargo NUNCA pueden sacar un resultado decente.

    Del otro lado, un tipo que sin más bagaje que sus pocos volantitos y caminando las calles casi en soledad, sin medios ni presencia, sigue siendo mejor opción para el espectro (y vaya que lo es) zurdo.

    Mi respeto hacia Zamora, el ex rugbier que renunció a una vida de clase alta y privilegios por defender a quienes tienen menos. Mi desprecio a toda la runfla variopinta roja que sigue soñando con Fidel y La Pasionaria, sin darse cuenta de que ya no los votan ni sus propios fiscales de mesa.

  2. Carlos
    09/11/2015 at 2:48 PM

    Antes de criticar a Zamora, la “izquierda” debería hacer un resumen de sus logros. Lo único que han hecho es calentar un asiento y cobrar la beca parlamentaria.

  3. POCHITO
    09/11/2015 at 4:08 PM

    DON BOINVASER : buena la cita de Papo Napolitano,
    pero muy cuestionable la del Indio Solari. Este puntín,
    cuando vió él mismo que “el billete bailaba”, no vaciló
    un instante en convertirse en alcaguete del kirnerismo.

    Punto. En cuanto al salamín Zamora . . . quién carajo
    es Zamorita, un cuatrito de copas que apenas la
    mujer lo conoce (de paso : qué apellido para la rima
    ese de la jermu, Oliveto).
    La Izquierda en la Argentina —- un país donde se come
    como chancho —- no pudo ser impuesta ni siquiera
    apelando a las balas que desde Cuba mandaba el
    infradotado, hoy embalsamado, Fidel y su lugarteniente
    el pajerito triste Guevarita.
    La Izquierda llegará a la Casa Rosada el día que las
    gallinas meen.
    Y no obstante subsisten una tracalada de babiecas
    siguiendo los cantitos de sirena que buzonean apren-
    dices de líderes como Altamira, Zamorita o el ahora
    badulaque de turno Del Caño.
    Hay que reconocerles, al menos eso : son como las
    cucarachas, pese a todo lo que se ha inventado y se
    inventa para eliminarlas, siguen ellas arrastrándose
    muy campantes . . . y provocando a su paso un
    asco inevitable.

  4. 09/11/2015 at 5:54 PM

    Las gallinas orinan, señor Pochito.

    Su orina es la parte blanca de la excreta cloacal (la parte colorida es la defecación entérica). Es pastosa, no líquida, porque está sumamente concentrada, y es blanca porque contiene uratos (no ácido úrico).

    Por favor, no juegue cosas tan serias como el acceso de la izquierda al poder nacional a suposiciones tan infundadas como absurdas, de que las gallinas no orinan. Vele, lea a Foucault, no confíe en nadie – ni en las gallinas.

    Abz.,

  5. roberto servente
    09/11/2015 at 11:13 PM

    El egoismo humano es más rentable que la generosidad y por eso, el capitalismo aparenta ser más despiadado que el socialismo. La rebeldía juvenil es más permeable al discurso de la izquierda porque es más facil de vender… es más fácil de vender remeras con la imagen del Che mirando el horizonte junto a unas hojas de cannabis que una remera con la imagen de Roca corriendo la frontera para que pueda existir un país llamado Argentina donde luego nacería el Che.
    La anomalía del capitalismo es más visible, el capital permite la tecnología que desplaza mano de obra que en consecuencia pierde poder adquisitivo y entonces el mercado de oferta crece como un cancer. La anomalía del socialismo, amparada en un supuesto ideal libertario, la expresó el candidato del Caño durante toda su campaña… “hay que aumentar el sueldo de los trabajadores!!!”… Lo que no dice del Caño, es que se refiere a los trabajadores estatales dado que en su concepción ideológica, no debe existir el trabajador privado ya que es explotado por un cerdo burgués capitalista. Pero si solo existen trabajadores estatales ¿de donde saldría el dinero para pagar esos sueldos?… respuesta: de los impuestos hasta que se acaben los contribuyentes privados y de la maquinita de imprimir billetes. ¿y la meritocracia capitalista? No jodan con esa utopía que desde la revolución francesa somos todos iguales por decreto. Por eso, si alguien piensa que es incoherente seguir llamando “partido obrero” a un partido político de un país donde su industria fue pulverizada por lo menos desde Martinez de Hoz a la fecha…se equivoca…es bien coherente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *