El video relatado por Cristina Kirchner sobre la salud de su hija Florencia que fue difundido por las redes sociales, tiene una sólida línea argumental. Dice que el gobierno se ensañó con Florencia Kirchner provocándole un grave daño en su salud que la obliga a permanecer en Cuba para su tratamiento. Este montaje no puede menos que prestarse a suspicacias toda vez que Florencia está a punto de ser citada a juicio oral junto con su madre y su hermano Máximo en la causa Los Sauces y podría ser objeto de una prohibición de salir del país antes de ponerse a tiro de otra medida, la prisión preventiva, que debido a sus fueros no le alcanza a Máximo y Cristina. Nada más conveniente entonces que una estadía en Cuba, donde las dificultades para hacer efectiva una orden de captura internacional son mayores que en los países normales. Pero más allá de esto, por segunda en pocos días el cristinismo puso en marcha una escenografía destinada a colocarse en el centro de una conspiración hasta internacional.

Como siempre, un complot

El juez federal de Dolores Alejo Ramos Padilla reveló parte de su investigación en el caso D’Alessio ante la comisión de Libertad de Prensa de Diputados que preside Leopoldo Moreau, apoderado de Unión Ciudadana. La tesis de Ramos Padilla refleja esencialmente la línea argumental del kirchnerismo: esto es, el estado nacional está llevando adelante un accionar clandestino de espionaje e inteligencia con la finalidad de perseguir a la principal fuerza opositora y este plan contaría con el apoyo de sectores de la administración Trump. Por razones obvias, Ramos Padilla no dio nombres, pero habría alrededor de una docena de investigados por formar parte de la red clandestina, que sería imposible de probar sólo con la figura de D’Alessio y las idas y venidas del periodista Daniel Santoro.

Tanto el exilio de Florencia Kirchner como el caso D’Alessio son operaciones políticas que recién se abren y que darían sus frutos en plena campaña. La victimización de la ex presidente está por demás actuada. “Métanse conmigo, no con ella”, dice Cristina al final del video. Da la impresión de que estamos ante un eje de campaña: la demostración de que la justicia es sólo un engranaje del plan de persecución política al kirchnerismo. El macrismo, por su parte, no ha contestado ni sobre Ramos Padilla ni acerca de Florencia Kirchner. El silencio oficial puede deberse a una directiva proveniente de Jaime Durán Barba o bien está por difundirse una respuesta.

Carlos Tórtora

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