Por Ricardo Bustos.-

Como parte de una América cada vez más diversificada en ideologías, pero no así en costumbres, nos encontramos inmersos en medio de un atraso casi irreversible, al menos para estas nuevas generaciones, que tienen como referentes a youtubers, influencers, therians, comunicadores sin capacidad de discernir entre el frío y calor, cuerpos desnudos en manifestaciones callejeras para defender «géneros» y políticos longevos proponiendo nuevas alternativas para una nueva Nación.

No es sólo Argentina quien transita por estos rieles. Se van pasando uno a otro, las malas experiencias para comprobar si aún, en el movimiento residual de fracasados mentales, quedan algunos que puedan revivir de las catacumbas cualquier gen que les permita volver a reproducirse.

Chicos que no saben hacer la letra «o» con un vaso, no conocen sus provincias, mucho menos el país, pero saben las letras repugnantes de los «bodrios» ofensivos de los Bad Bunny, Lali Espósito, la Joaqui y tantos otros que hasta hoy han logrado sepultar a los Fredy Mercury, Celine Dion y tantos grandes de la verdadera música.

Una izquierda política que no puede lograr con el voto más de 4/5 legisladores, pero hacen ruido y molestan como si fueran millones.

No llegan a fin de mes, pero casi todos se fueron a pasear fuera del país. Records de venta de camisetas por el mundial y, como si los aparatos de TV se gastaran de un mundial a otro, también se están vendiendo como pan caliente.

Al decir de un político bonaerense, hay mucho jarabe de pico a la hora de quejarse.

Automóviles nuevos, especialmente 4 x 4 en poder de personajes que no pueden mantener un Citroen 2 CV, fiestas suntuosas en casillas de madera con techo de nylon, celulares de 2 millones en manos de niños, tatuajes en señoras y caballeros que peinan canas, ropa 3 talles menos para llamar la atención, porque todos quieren ser protagonistas y, lamentablemente, el resultado es esa niñez y juventud que sigue el ejemplo. Hubo un tiempo de «plata fácil» que tuvimos que pagar todos. Creo que es el tiempo de aceptar que estamos en el mismo sitio.

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