Por Luis Alejandro Rizzi.-
A raíz de una consulta me vi obligado a repasar una serie de datos estadísticos sobre turismo internacional y desde una visión periodística se me ocurrió plantear algunas cuestiones.
Viajan en el año alrededor mil quinientos millones de personas no residentes por motivos de turismo, algo así como el 20% de la población mundial, estimada en 8500 millones.
Las estadísticas no registran la recurrencia y, luego de varias consultas, podríamos establecer o determinar que será de 1,5 de donde el porcentaje de la población mundial que tiene acceso al turismo internacional sería apenas un poco más del 10% del total.
Advertimos que las mayores corrientes turísticas se producen entre poblaciones con PPA -paridad de poder adquisitivo- superior a cien dólares por día.
Veamos.
Europa: es la región más visitada con 793 millones de turistas (+4% vs. 2024).
África: Registró el mayor crecimiento porcentual con un 8% de aumento (81 millones de llegadas), impulsada especialmente por el norte de África.
Asia y el Pacífico: Continuó su recuperación con 331 millones de llegadas (+6%), aunque todavía se situó un 9% por debajo de los niveles de 2019.
América: Tuvo un desempeño moderado con 218 millones de visitantes, un alza del 1%.
En América sólo México recibió 45 millones de visitantes y EEUU 75,6; Canadá casi 20 millones; Brasil 9,3 millones. Estos tres países más Brasil absorbieron 149,9 millones, casi un 65% del total.
Lo paradójico es que con una baja PPA somos, salvo Uruguay y Chile, emisores netos.
No sólo significa una cuestión en la distribución del ingreso muy desigual, sino que el turismo funciona más como importación que como exportación.
En Latinoamérica, el turismo está orientado hacia fuera y genera un medio de salida de divisas en la región.
Se da otro agravante. Parecería que los tipos de cambio facilitan el turismo emisivo y me animaría a decir que hasta lo subsidia.
Este fenómeno se da en especial en el tráfico fronterizo, donde se producen los desvíos de comercio según las diferencias de precios circunstanciales. Se da en una u otra dirección según las épocas.
El transporte aéreo internacional está sustentado en la tercera libertad, su mercado principal son las ventas locales. Las líneas extranjeras explotan la cuarta libertad, es decir llevan a sus bases “no residentes”.
Tenemos un grupo de líneas de medio Oriente, que explotan las últimas cuatro libertades, en mi opinión las 9 libertades del aire, son ocho.
Recordemos que la Pluna de Campiani, en verdad era una línea aérea de quinta y sexta libertad, en mi opinión es una misma libertad y experimentó la novena en Chile.
El germen de la Unión Europea fue la comunidad económica del carbón y el acero; en Latinoamérica podría ser la creación de un mercado único turístico en toda Latinoamérica.
Los pilares de un mercado común de turismo serían libertad de circulación de personas y servicios, una unidad monetaria virtual en la cual se expresan los precios en todos los países.
Vigencia de todas las libertades del aire, sin excepción para todos los transportistas con AOC emitidos en la región.
Eliminación de controles aduaneros y del IVA a los no residentes.
El turismo, tanto el emisivo como el receptivo, genera fuentes de trabajo, en el origen y el destino, con una ventaja la formación profesional podría ser una opción en los estudios secundarios, como en una época eran los llamados “peritos mercantiles”.
El turismo no es un lujo; es un derecho al descanso y al uso del tiempo libre. Cuenta la Biblia que Dios descansó el séptimo día.
Las políticas deben facilitar su acceso en especial a los segmentos ubicados en la base de la pirámide social.
En la pirámide de Maslow el turismo debería estar en la base.
El derecho al ocio es más que un derecho, es un “bien cultural”.
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