Por Luis Alejandro Rizzi.-
Los brotes verdes, por ahora ilusión, se refieren a ese segmento social que está pagando el costo del ajuste y para el que el mes es extremadamente largo.
En ese segmento social, Javier Milei puede ganar o perder la reelección, ya que con su núcleo duro, que no supera el 30%, le es insuficiente.
El otro problema lo conforman los actos de corrupción que se siguen conociendo y en momentos en que el caso $LIBRA -el más grave- parece diluirse por falta de recursos técnicos para continuar la investigación.
Es cierto que algunos casos de corrupción vienen de antes, pero este gobierno es responsable por haber elegido mal o por carecer de elencos propios, signo de debilidad.
Parece difícil que la cosa pueda mejorar de tal modo que cambie el humor social.
Hay casi un 60% que pondera mal al gobierno y las variaciones de adhesión se mueven sobre ese casi 40% que apoya la gestión.
El superávit fiscal parece más dibujado que real. En verdad, en el ejercicio pasado habría habido un déficit de poco menos del 1%, y el orden de las cuentas se debería a que no hay inversión en capital.
El ajuste acotó el consumo y así el incremento de tarifas se disimula en lo estadístico. La baja del consumo mantiene una estabilidad de precios que tampoco se sabe si es real o ficticia.
Sin embargo, el cierre de empresas es un hecho consecuencia del bajo consumo.
A pesar de todo, hay conciencia de que tampoco se podía seguir como antes, pese a que la inflación crónica ya formaba parte de nuestros usos. Se podría decir, con inflación nos podíamos defender mejor que con este 2/3 por ciento mensual.
El gobierno cree que, eliminando las PASO o su obligatoriedad, lograría mejorar sus chances para octubre 27, pero ese intento también es una muestra de temor e inseguridad política.
Se justifica el adelanto de elecciones en los momentos en que la cosa va bien, o los brotes verdes se conviertan en frutos, pero la Constitución lo impide.
La oposición tiene un mercado importante, ese casi 60% que no votaría a Milei, pero no encuentra el modo de articularse, más allá de las mañas conocidas.
No sería suficiente con armar una coalición electoral sino también gobierno, pero la cuestión es que no encuentra un contenido diferente que permita mantener, como se dice ahora, “la contabilidad pública en orden”.
No es un dogma el superávit, como no es pecado un déficit razonable, sin embargo, es difícil admitir que la economía política debe superar, como decía Edgard Morin, a la aritmética financiera.
Milei es un excelente sofista económico, lo que es una enfermedad del espíritu, pero los sofismas -en este caso- económicos, encandilan y sorprenden, y la verdadera filosofía política es más lenta en ayudarnos a descubrir el engaño.
Por ahora la tortuga va ganando la carrera y cuando parece que Aquiles la alcanza, la tortuga dio otro paso.
Zenon de Elea sigue presente, como Milei de Buenos Aires, muchos siglos después.
02/06/2026 a las 8:59 AM
Estimado Luis, no hay ni habrá «brotes verdes».
Muy sencillo, un gobierno que en apenas tres años de gobierno acumula tantos casos de corrupción en lo más alto del poder (imagínese lo que debe pasar en las segundas y terceras líneas) no puede tener brotes verdes.
Ejemplos: No se sabe adonde fue el oro del Banco Central ni aún, después de haber sido rechazada la demanda del fondo Burford.
Caputo, Bausili y Quirno no trajeron sus ahorros del exterior (fíjese en su DDJJ).
El jefe de gabinete de ministros de la Nación, está altamente sospechado de corrupción, denunciado judicialmente y no pudo presentar aún su DDJJ.
IMPOSIBLE que Argentina crezca así, aún con orden en sus cuentas.
Y SI PENSAMOS UN POCO MÁS ¿?
firmado: LOS MUCHACHOS DEL CAFÉ IRONICS.
02/06/2026 a las 11:19 AM
En La Argentina de las últimas décadas la constante es la falencia de «la contabilidad pública en orden». Lo demás se trata de propaganda y publicidad… sean dogmas económicos, oportunismo político, pragmatismo o idealismos. Con superávits o déficits, no alcanzarán los «brotes verdes» para lograr balancear la mala evolución de la economía. Últimamente la «sofística» del gobierno de «LLA» (La libertad Avanza) va más allá de los fundamentos operativos y pone en evidencia la deshonestidad de algunos funcionarios, que también practican la cleptocracia en el Estado.
Para el caso es acertado consejo: «Procuren de no perder/ Ni el tiempo ni la vergüenza./ Como todo hombre que piensa;/ Procedan siempre con juicio;/ Y sepan que ningún vicio/ Acaba donde comienza.» (Martín Fierro. Verso 7042).