Por Carlos Tórtora.-

La tensión en la Casa Rosada aumenta hora tras hora, porque es inminente la presentación de la declaración jurada de Manuel Adorni y nadie puede predecir qué va a pasar. El gobierno se apuntó un éxito muy relativo en los últimos días, porque al compás del femicidio de Agostina Paez, de la muerte del Indio Solari y de la inminencia del Mundial, el escándalo de Adorni perdió la primera plana de los medios.

Pero en términos de la ecuación de poder, una declaración jurada fraudulenta como la que se espera podría tener efectos políticos importantes. Uno de ellos sería que, ante la confirmación del enriquecimiento ilícito, la UCR, el PRO y los gobernadores dialoguistas tomen cada vez más distancia de Milei. En la práctica, esto profundizaría la actual pérdida del control del Congreso por parte de los libertarios.

El otro frente decisivo es el de las encuestas. Si el caso Adorni genera una nueva caída de Milei en los números, podría derrumbarse el sueño de la reelección. No hay que descartar entonces que empiece una estampida de dirigentes hacia el despacho de Patricia Bullrich.

En síntesis, para no perder gobernabilidad, Milei necesita algo que parece imposible: que el escándalo se reduzca significativamente o que directamente desaparezca.

Pero todo apunta a que el tema se oscurece. El fiscal Gerardo Pollicita confirmó estos días los pagos en negro por US$ 245.000 recibidos por el arquitecto Matías Tabar por la remodelación de la casa de Adorni en Indio Cua. Este costado del escándalo es particularmente sombrío. Cuando declaró como testigo, Tabar reconoció haber cobrado de Adorni en negro, o sea confesó el delito de evasión. Pero extrañamente Pollicita no sólo no lo imputó por evasión sino que ni siquiera inició una investigación sobre lo confesado por Tabar. Los análisis coinciden en que, si Tabar estuviera imputado por evasión, Adorni sería al menos partícipe necesario de la misma y tal vez del lavado correspondiente.

Se multiplican los misterios de la corrupción

Mientras tanto, el clima de corrupción desenfrenada se vuelve irrespirable. El expresidente del ORSNA y allegado a Santiago Caputo Facundo Leal fue detenido hace una semana con 2,5 millones de dólares, una variedad de alucinógenos y equipos de espionaje de última generación. A una semana de la detención, el gobierno ni siquiera se dignó brindar una información sobre el caso.

Y ayer, una oscura historia se suma al escándalo de las coimas en la ANDIS. El pasado domingo apareció muerto en su domicilio de Almagro el venezolano Daniel Antonio Osorio Peñaloza, director suplente de Gen Tech Argentina, la empresa de suplementos dietarios de Martín Menem. El expediente fue caratulado como muerte dudosa. ¿Es casualidad que Gen Techa sea una de las proveedoras de la droguería Suizo Argentina, proveedora de la ANDIS, beneficiada con un contrato de 27.000 millones de pesos firmado por Diego Spagnuolo? Por más que Osorio Peñaloza fuera su socio y amigo, la desesperación demostrada por Menem no se justifica: tuvo que aclarar que no había llegado al lugar de la muerte antes que la policía. En el ámbito judicial se dice que Gen Tech está mencionada en los audios de Spagnuolo.

Share