Por Guillermo Cherashny.-

La economía argentina no atraviesa un buen momento, pese al auge de la minería y el petróleo, la muy buena cosecha agrícola y la importante actividad financiera. En efecto, la industria, el comercio y la construcción están estancadas o en caída y hoy los pronósticos serios de crecimiento dan el 2%, cuando se esperaba mucho más.

Una cosa es una economía que en su totalidad crece al 2 o 3%, o sea, en la mayoría de los sectores; pero esta economía en dos velocidades deja a mucha gente afuera y una prueba de ello es el 48% de personas adeudadas, el consumo masivo en caída, que es la otra cara de esa realidad y que puede complicar las chances electorales del gobierno. Es más, un candidato opositor podría ganar.

Hay encuestas que dicen que el gobierno y el peronismo tienen un voto duro del 30% y un 49% que no está atraído por ninguno de los dos y, por tanto, un nuevo outsider podría aparecer en escena.

El problema es que en ese 49% hay una mitad o más que quiere un cambio de esta política y está más cercano al progresismo, pero el inconveniente es que no está tentado por ninguno de los candidatos de Fuerza Patria, la coalición que incluye al peronismo, el Frente Renovador y otras fuerzas nacionales o provinciales. Pero puestos ante la alternativa, votarían al peronismo-kirchnerismo y la incógnita es si en esta elección presidencial se votará a Milei sí o no, o al peronismo sí o no.

Hoy las encuestas más serias dan más chances a la coalición de Fuerza Patria. Por eso se produjo la reunión entre Karina y Macri después de muchos recelos.

El gobierno necesita eliminar las PASO y el PRO tiene 4 senadores y 12 diputados, pero no alcanzan para tener 36 senadores y 129 diputados.

Los radicales tienen 10 senadores y 6 diputados y también 4 gobernadores que quieren mantener sus territorios, al igual que el PRO, y es lo que piden a cambio del gobierno, además de acendrado antiperonismo. Faltarían algunos senadores y diputados de gobernadores independientes y tanto el PRO como los radicales quieren mantener las PASO como instrumento, pero su antiperonismo quizás pueda más.

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