Por Oscar E. García.-
Luis “Toto” Caputo anunció medidas para impulsar el crédito hipotecario utilizando recursos del Fondo de Garantía de Sustentabilidad de ANSeS (FGS) con el objetivo de reactivar la economía mediante un plan en el que los bancos otorgarán préstamos a tasas accesibles para la compra, construcción, ampliación o refacción de primera vivienda.
El esquema contempla licitaciones con los bancos por $2 billones (unos US$1.333 millones) para extender los plazos de los depósitos entre 1 y 5 años y facilitar que las entidades puedan ofrecer préstamos hipotecarios con una tasa de interés que no debe superar la Unidad de Valor Adquisitivo (UVA) más el 7,5% y con hasta 30 años de plazo.
Bajo un ideario que no es el que caracteriza al Gobierno Nacional, el Ministro de Economía manifestó extrañamente: «Los créditos hipotecarios son una prioridad, primero porque hacen a la justicia social; nada más justo que una persona que tiene trabajo tenga acceso a una vivienda y no tenga que esperar 30 o 40 años para poder comprarla. Segundo, porque tiene un efecto multiplicador al motorizar otros sectores y ayuda a mejorar la formalidad».
Cabe preguntarse si para Caputo la justicia social para los miles de jubilados, que han realizado sus aportes a la ANSeS por 30 años o más en su vida laboral, no es aplicable para el pago de las sentencias judiciales que tienen que esperar durante muchos años para cobrarlas y que el FGS no merece ser destinado para este fin.
¿Será porque el Ministro considera que el cumplimiento de dichas sentencias judiciales no tiene un efecto multiplicador para motorizar otros sectores y ayudar a mejorar la formalidad?
Por otra parte, la implementación de estas medidas son contradictorias con la ideología del primer mandatario dado que él pregona que se debe eliminar la participación del estado en la economía en virtud de que el mercado libre funciona mejor sin la intervención del gobierno.
¿Será este caso una excepción? o ¿Javier Milei habrá cambiado de pensamiento? o ¿Caputo está tomando estas decisiones a sus espaldas?
A veces es mejor no preguntar nada. «Elemental, mi querido Watson», diría Sherlock Holmes.
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