Por Luis Alejandro Rizzi.-

La declaración de Trump, en el sentido de que revisaría la posición de EEUU de apoyo a Gran Bretaña en la cuestión Malvinas, generó una ola de triunfalismo que culminará con otra cadena nacional de Milei.

Sabemos que Trump no se destaca por su coherencia y que su arte consiste en hablar mucho y decir poco, y en lo grandes temas no sólo no concretó sus previsiones, sino que inició guerras impensadas que no sabe o no puede terminar. Hasta coqueteó con alguna posibilidad de entendimiento con Kim Jong-un.

La administración Trump acaba de negociar de la mano de Alejandro Betancourt, que sigue investigado por lavado de miles de millones de dólares en Suiza y en España, un acuerdo de provisión de petróleo de Venezuela por un lapso de veinticinco años, 65.000 millones de barriles, según Bloomberg, alrededor de 209.300 millones de dólares.

Betancourt logró que el régimen de Venezuela, protegido por Trump, le otorgue a North American Blue Energy Partners (NABEP), la explotación de 17 yacimientos. De ese modo EEUU compra a precio de costo un 20% de la extracción del oro negro, pagando una regalía del 16%. En la Argentina -Vaca Muerta- se paga el 12% y merced al RIGI con más ventajas fiscales que en la propia Venezuela.

En verdad, Delcy Rodríguez negoció con más dignidad que el gobierno argentino.

¿Fue memorable la explicación dada por un funcionario cercano a Trump, que divulgó el diario “El País”: “No estoy nominando a nadie para la canonización aquí, les estoy diciendo que es una persona que, en el pasado, ha sido útil para los Estados Unidos”.

Otro funcionario agregó: “Tenemos que tomar decisiones como ésta todo el tiempo en todo el mundo. La geopolítica, con frecuencia, no va de elegir entre lo ideal y lo imperfecto. A menudo se trata de decidir cuál es el mejor resultado, y tienes que trabajar con lo que hay”.

Los expertos en la materia piensan que las explotaciones se repartirán entre empresas estadounidenses, en especial en la franja del Orinoco.

Venezuela es el país con mayor cantidad de reservas; le siguen, Arabia Saudita, Irán y Canadá e Irak.

Esta operación negociada por los EEUU tiene sus riesgos, eventuales cambios de liderazgo en EEUU y desde luego en Venezuela. La seguridad jurídica se convierte en “cuestión”.

Pienso que la idea que tiene Trump sobre las Malvinas y Argentina es la importancia estratégica de las islas ante la penetración de China en el Atlántico Sur. Ahora se explotaría petróleo en la zona de influencia de las Malvinas, y es probable que se le garantice a la Argentina un buen porcentaje de regalías para que no entorpezca los proyectos ya en marcha de explotación “off shore”.

Hablar de soberanía en la Argentina suena a algo fantasioso, ya que carecemos de fuerzas armadas con poder disuasivo, y en la visión “geopolítica” las islas son objetivo militar.

Siendo fríos, su población se puede evacuar en cuatro, sólo cuatro “380” Airbus; todavía los hay disponibles.

Si hay algo, será intereses económicos y más dólares, que no nos vienen nada mal.

Creo que en esa dirección irá Milei hoy a la noche.

Quizás habría que pedirle asesoramiento a Carlos Betancourt…

El caso de Venezuela nos muestra que la cosa no es la soberanía sino los intereses, y estos son complejos, ya que en el caso Malvinas, no sólo se trata de intereses económicos, sino geopolíticos.

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