Por Paul Battistón.-
Casi todo el planeta está endeudado ¿Qué deuda? Pública…
Esa vieja conocida nuestra. Nuestro mal, pero a su vez el impulso de muchos otros (aunque cabe aclarar, no solo es nuestro mal)
Un resorte apretado y forzado, listo para empujar y ser vuelto a apretar. El constante acreedor, el menos pensado, el propio futuro de cada uno de esos países, esquilmado o requerido (según sea el caso) a través de sus bancos centrales, reservas federales o directamente sus propios ciudadanos. A algunos el futuro les redituará una amplia devolución, a otros simplemente el esfumado de ese propio futuro.
Ni siquiera hemos hablado de deuda entre naciones solo de naciones que se deben a sí mismas. Se deben la obligación de crecer ante el compromiso crediticio logrado o se deben el sincericidio de reconocer la expoliación del futuro de sus ciudadanos solo para enmendar el presente. Dos conjuntos con resultados distintos a consecuencia de lo que pareciera una idéntica situación. Países con sus deudas públicas tomadas para forzar su crecimiento y al mismo tiempo convertido en columna del sistema financiero logrando fluidez. Y países de desequilibrio subsanado con el financiamiento de su propia destrucción monetaria. La diferencia sutil, surge del orden de los tiempos y percepción o no de confianza. Más precisamente en la exacta confianza de que el crecimiento no defraudara el cumplimiento de la misma. Gastar un dinero que no se tiene para cumplir con otro que supuestamente se tendrá. Crecimiento construido con esfuerzo futuro (tomado de antemano) de sus habitantes. Valores tomados de un esfuerzo valuado pero no emitido sino solo en promesas de las que nadie descree.
La deuda pública mundial está en valores récord justo en el momento donde los acontecimientos deberían dar como resultado una proclive baja de confianza (más precisamente un aumento de preocupación). No se trata de guerras, más bien del acomodamiento incierto del tablero con cuestiones emergentes rompiendo la inercia que hasta hace poco (2 años) parecía mantenerlo todo estanco. El triunfo de un gobierno demócrata en EEUU quizás así lo hubiera hecho como también hubiera propiciado la continuidad de la cómoda cadencia a ser rebasados como potencia en la que estaban inmersos. La mayor deuda pública mundial (la de EEUU), hoy se condice con las mayores apuestas de crecimiento y las mismas posiblemente estén impulsadas por ese cambio de tablero que rompió con la postura anodina dejada por la administración demócrata. Trump ha hecho todo mal para que finalmente todo sea distinto a lo mal que marchaba la cosa y lo ha logrado. El desarrollo tecnológico se encuentra en una situación análoga a cuando los Rockefeller arremetían desde el petróleo, hoy una nueva monstruosidad de lunáticos (iluminados) está llevando la tecnología a un salto casi a otra dimensión. La deuda pública podrá seguir siendo ampliada. La taiwanisacion emprendida por Elon Musk marcará las distancias tanto temporales como geográficas con el pasado. El imposible acaba de ser descendido de escala y el futuro traído al presente.
Resulta sumamente curioso que justo en este preciso instante donde el futuro promete pagar todas las cuentas Argentina se haya convertido en uno de los únicos 5 países con equilibrio fiscal intentando deshipotecar su futuro. Aunque la razón es sencilla y absolutamente correcta. Los destiempos en Argentina son una suma de adoraciones a un pasado del pasado y la confianza era en ese ecosistema de cinismo una insignia de ingenuidad.
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