Por Carlos Tórtora.-

En algunas encuestas, más del 60% de los consultados sobre la malvinización encabezada por Javier Milei opinaron que la misma se debe a una especulación puramente electoralista. Ahora, en los próximos días, ya se conocerán encuestas que hilen más fino. Esto es, que haya números sobre si aumentó el apoyo al gobierno por la malvinización y, sobre todo, si creció la imagen positiva del presidente.

La realidad es que todavía no hay datos reales pero sí algunos trascendidos sobre mediciones reservadas que ya habría realizado la SIDE. Los primeros indicios serían bastante desalentadores para el gobierno, ya que apuntarían a una mejoría de imagen de sólo un par de puntos y también a un pequeño crecimiento del apoyo. La explicación de esta tendencia pasaría en parte por lo antes señalado: la mayor parte de la gente desconfía profundamente de la repentina conversión nacionalista de Milei.

Aunque sería prematuro sacar conclusiones de mediciones que todavía no se conocen, sí vale suponer que un apoyo escaso a Milei por la malvinización agravaría la ya delicada situación política del gobierno. Y entre otras consecuencias, sería probable que, tal como ocurrió antes de la renuncia de Manuel Adorni a la jefatura de Gabinete, los aliados de LLA en el Congreso lo abandonarían y sería casi imposible sancionar nuevas leyes.

Política sin rumbo

A decir verdad, de lo que sí ya encontramos algunas mediciones es del volumen de conversación digital.

La consultora Ad Hoc, por ejemplo, detectó en los últimos días un descenso del 78% de las conversaciones sobre Malvinas. De consolidarse esta tendencia, el gobierno se enfrenta a un problema casi tan grave como la crítica, y es la indiferencia.

Que esto esté pasando puede tener múltiples explicaciones. Una es que la actual ofensiva de Milei contra las empresas británicas que operan en el Atlántico Sur no parece tener objetivos claros.

Es que las contradicciones se van multiplicando. El diputado de la Coalición Cívica Maximiliano Ferraro vinculó el tema con la incorrecta aplicación del RIGI. El reclamo a Luis Caputo y Pablo Quirno gira en torno al consorcio Southeen Energy, liderado por Panamerican Energy de los Bulgheroni. El 15% del grupo pertenece a Harbour Energy, que cambió su nombre, porque antes era Premier Oil PLC, una empresa inhabilitada administrativamente por aplicación de la Ley Solanas, la 26659.

Lo inexplicable entonces es que Souhern Energy sea una de las empresas beneficiarias del RIGI.

Lo que se advierte es que, para presionar seriamente a los intereses ingleses, el gobierno debería afectar los intereses de muchos de sus amigos, como por ejemplo Eduardo Elzstain.

Share