¿Tiene sentido hablar de devaluación?

no tiene sentido hablar de devaluación

Varios problemas económicos deberá resolver el gobierno que surja de estas elecciones pero creo que por lo que dicen apuntan a las consecuencias y no a las causas.

Un problema, casi “cuestión” es el del tipo de cambio. Algunos piensan en un shock y otros en lo que llaman “gradualismo” respecto al ritmo de devaluación que pondrán en práctica, y esto dependerá de cómo vean la cosa, sea como “cuestión” o mero “problema”. Esto último significa ir de a poco sin tener en cuenta que de ese modo se alienta la especulación o mejor dicho la llamada “timba financiera” que beneficia a pocos y perjudica a la mayoría.

Si lo vemos como problema habría que ser Dios para saber cuál es el valor del dólar, ya que el proceso inflacionario iría modificando ese valor día a día. Tenemos sobrada experiencia en ese sentido y recordemos que como dice Rogelio Frigerio este es el gobierno que más depreció nuestra moneda, yo diría que una vez más nos dejó sin moneda. Por otra parte con este nivel de inflación el valor del dólar dependerá de lo que la gente esté dispuesta a pagar y hoy paga hasta $ 16,00 por cada verde.

Si el tema cambiario lo vemos como “cuestión”, tendríamos que apuntar a tener “moneda”, porque lo cierto s que hoy la Argentina carece de moneda, aunque haya papeles firmados por el Presidente del banco Central que simule serlo. Esta es la “cuestión” de la economía.

En los 12 años “K” nuestra llamada “moneda” se devaluó un mil por ciento o más, y eso se explica porque se han emitido pesos sin ton ni son, con la finalidad de anestesiar a la sociedad y hacerle creer que tiene su poder adquisitivo preservado, que no es tal, por eso la gente le imprime una gran velocidad de circulación al dinero y busca refugio en la compra de bienes. De allí las estupideces que se escuchan diciendo miren la gente que viaja a la costa durante los feriados largos o como está Ezeiza y zonceras por el estilo.

Esta llamada “moneda” se destina exclusivamente al consumo mediante los diversos planes que permiten financiarlo en 12 o más cuotas y se eleva el consumo abusivo a la categoría de éxito del gobierno y se exhibe como una conquista que el 75% de los jubilados cobren cuatro mil míseros pesos o se hayan incorporado cientos de personas al régimen previsional que jamás aportaron y sin que respete el destino de los fondos previsionales.

Esto último podría ser un signo de justicia social teniendo en cuenta que un porcentaje grande de nuestra economía es “black” (lo digo en ingles como si estuviéramos en Harvard y no en la Matanza). Pero se convierte en un signo de injusticia porque lo inadmisible es que haya ese nivel de marginalidad que llega a un 35% del total de nuestra economía “White”, consecuencia de nuestro leonino sistema fiscal o impositivo y además porque los recursos del ANSES se han desviado para financiar gasto improductivo y son insuficientes para pagar las deudas por juicios.

Como mínimo se debió y deberá equiparar la jubilación mínima al salario vital mínimo, en un primer paso a los jubilados que cumplieron con sus obligaciones que es un piso de justicia social que este gobierno no respetó ante el sector social más indefenso.

Retomando el hilo el próximo gobierno no tiene que perder tiempo y energías estimando cuanto devaluará sino que deberá crear una nueva moneda y fortalecer al Banco Central con un dirigencia profesional y no títere como la actual, para defender el valor de ese nuevo “peso”.

En estos últimos años el BANCO CENTRAL ha perdido su razón de ser y sus directivos deberán rendir cuentas porque dolosamente permitieron que nuestro signo monetario se convierta en una burla del dinero real y la institución como tal esté en estado de “disolución”.

El shock que se debe efectuar el 11 de diciembre próximo por imperio ético, moral y político es el de crear una moneda que se respete como tal porque un país sin moneda es un país sin sistema económico.

Obviamente esa nueva moneda debe ser consecuencia de un programa de gobierno que impulse el ahorro para posibilitar la existencia de crédito para contribuir al financiamiento de las obras de infraestructura necesarias para facilitar el desarrollo y crecimiento.

Este gobierno deja un deuda inmensa en dinero internamente que se calcula en mas de u$s 120.000 millones y una deuda también incalculable en infraestructura e insuficiencia energética, amén del déficit habitacional, sanitario y educativo que requerirá cuantiosas inversiones para mejorarla sustancialmente.

Si se optara por el llamado “gradualismo” se estaría acreditando que el próximo gobierno no entendió ni sabe que nos pasa y la devaluación sólo prolongaría la agonía de una moneda que ya murió. Sería la muestra de un reduccionismo alarmante, ya que todos esos modos de manejar la economía implican prolongar en el tiempo la incertidumbre del día 000+1.

Otro error es el concepto con el que se utiliza la palabra ajuste.

La falta de moneda es ajuste, la inflación es ajuste, el gradualismo es ajuste, la falta de estadísticas precisamente tienen como finalidad la de disimular el ajuste cotidiano y esconder la marginalidad y la pobreza.

El mismo 10 de diciembre el gobierno deberá enunciar un programa mínimo que contenga: creación de nueva moneda, despido con justa causa y pedido de procesamiento de los directivos del Banco Central y del ex Ministro de economía y del Secretario de comercio por practicar vías de hecho como forma de gestionar la administración pública, fijar un plazo de seis meses para recomponer el INDEC , derogación de la normativa distorsiva que impide desarrollar el comercio exterior, establecer un sistema de subsidios a la demanda para los jubilados que perciban una remuneración inferior al salario vital mínimo y móvil, para los que tengan planes sociales pro un plazo de seis a doce meses, un programa de reforma de las empresas del estado que en un plazo máximo de tres años generen una estructura que permita la participación de los trabajadores y de los usuarios en la gestión.

Se deberá fijar un plazo máximo de 15 días para que todos los funcionarios a cargo de empresas públicas y de órganos de control presenten a la sociedad los resultados de su gestión.

Si no ocurre algo de esto todo seguirá igual para que no se cambie lo que haya que cambiar y se mantenga todo lo malo que se hizo y se seguirá haciendo.

Luis Alejandro Rizzi

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3 comments for “¿Tiene sentido hablar de devaluación?

  1. alejandro
    25/10/2015 at 5:15 PM

    Muy bueno Luis.
    Una buena forma de aprovechar el tiempo en un día como hoy.
    Abrazo,

  2. Ricardo
    25/10/2015 at 7:22 PM

    Me gustó el artículo, Resume muy bien un plan general para sacar al país del pantano que nos sumieron tres lustros de este populista modelo, depredador, antimercado y dirigista. Las políticas populistas, dirigidas en forma totalitaria, usan la economía para obtener votos y cuando no se crea riqueza lo único que acontece es que se potencia la pobreza, por afuera de las reglas del mercado libre. Que haya cada vez mas planes y más subvenciones significa que cada vez hay más pobres y más clientelismo político real. El postulado del populismo radica en administrar la distribución directa del dinero entre los productores (cada vez menos numerosos) y unos consumidores en expansión, tan ociosos y parasitarios como sus políticos. Obvio, eso crea más pobres, porque el populismo necesita de los pobres, tanto como recurso electoral como por su filosofía existencial misma. La mala noticia es la necesidad de emitir ingentes masas de dinero ficticio para mantener un consumo alto en una sociedad declinante en producción de bienes y servicios, alejada de la cultura del trabajo. En el ranking global de libertades económicas y personales entre 152 países, resultado del análisis más extenso e importante publicado (The Human Freedom Index. A Global Measurement of Personal, Civil and Economic Freedom 2015; años 2008 a 2012), la Argentina aparece en el puesto 93, debajo de Burkina Faso, Bahrain, y Zambia. Malo. Y eso no es todo. Peor es el ranking económico a nivel libertades económicas. Estamos apenas más arriba que el último de la lista, Irán (#152), igual que en Zimbabwe (#149) y abajo de Congo (#141) y Venezuela (#144). En el lote de los peores del mundo, económicamente hablando. En suma, cualquier plan que nos libere de esta espiral decadente retroalimentada deberá restablecer las libertades económicas, hoy conculcadas por la absurda y suicida política dirigista de CFK. El marxismo fracasó y el kirchnerismo cleptócrata ya sabemos como. Es el dato duro que tenemos que asumir.

  3. Juan
    26/10/2015 at 12:03 PM

    Y ocuparse de los 2.000 presos polìticos porque los uniformados también tienen las pelotas por el piso con el verso de los derechos humanos.

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