Por Guillermo Cherashny.-

Los últimos datos del INDEC sobre crecimiento, o mejor dicho de una caída toda la actividad y el aumento de la pobreza que, si se tomara la canasta que mide el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires llegaría al 44%, es decir más que la que dejó el gobierno peronista, que fue del 41% que, con la asunción de Milei y la devaluación que produjo, se fue al 54%.

En realidad, de poco sirve comparar si había más pobreza con Alberto o con Milei, porque son similares y pueden presagiar una derrota electoral de cualquier oficialismo si no se reactiva la economía e inicia un camino de crecimiento y desarrollo.

El gobierno de Alberto no lo pudo hacer, porque tenía un importante déficit fiscal, y este gobierno, que tiene un leve superávit discutible pero que sólo implementó un plan financiero que logró bajar una inflación del 200% a más del 30% anual y que no logra perforar ese piso, pero que al mismo tiempo produce una recesión productiva, porque tiene un ancla cambiaria, salarial y monetaria que mantiene una aparente calma financiera con un cepo muy estricto que no se anima a levantar porque no hay confianza en el país y en el exterior a este plan financiero.

Y así le fue al presidente en Wall Street esta semana, que dejó mucha desilusión, aunque esperan su reelección, porque no le dan chances al peronismo. Pero se pueden llevar una sorpresa como en el 2019, cuando la economía tenía un parate como en este año y el próximo.

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