¿Reducir ministerios o mejorar la calidad de funcionarios?

La reducción del número de Ministerios y, la devaluación de los Ministros a Secretarios, no necesariamente significa que se hayan jerarquizado, profesionalizado y hecho más eficientes las estructuras orgánicas que quedaron en vigor. Por supuesto, ello aplica a las cuestiones del Atlántico Sur, Malvinas y la Pesca sobre las que suelo escribir. No puedo entender desde la posición de cualquier negociación -donde ambas partes deben equitativamente ceder- que el gobierno argentino abra su mar a embarcaciones pesqueras extranjeras; pueda convenir con el Reino Unido de Gran Bretaña la pesca de nuestros recursos en la Zona Económica Exclusiva Argentina; facilite los vuelos desde Malvinas hacia fuera del continente argentino o tolere graciosamente que las empresas españoles sean las primeras socias de los isleños en la pesca alrededor de Malvinas, etc., todo ello a cambio de nada. Sí, entiendo, que pretender un cambio a través de la transformación de los ministros en secretarios, sería como creer que supuestas medidas de austeridad pueden producir por arte de magia nuevas estrategias, que no sean las perdedoras que, desde hace 45 años (el lector podrá quitar o agregar alguno), nos tienen acostumbrados los sucesivos gobiernos.

Si bien nadie está exento de defectos, uno aspira a que los funcionarios estén preparados y fuertemente especializados en las áreas de gobierno que se les asigna, ya que para las etapas de capacitación y perfeccionamiento están las universidades de grado y de posgrado. Ninguna empresa tomaría a aprendices en cargos de dirección y transformarlos de la noche a la mañana en CEOS.

Ver el artículo completo en: Los Ministerios y la Calidad de los funcionarios

Dr. César Augusto Lerena

Experto en Atlántico Sur y Pesca

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7 comments for “¿Reducir ministerios o mejorar la calidad de funcionarios?

  1. Guillermo Alejandro
    17/09/2018 at 12:29 PM

    El correcto autor del artículo, basas su interrogante, ¡¡de buena fe!!…, en una PATRAÑA más del gobierno, de resultado peor que nulo para si mismo.., porque no convenció a nadie, le sumó enorme descrédito.

    Guille

  2. Nestor Zan
    17/09/2018 at 1:15 PM

    En el estado actual de cosas serian conveniente y mejorar las dos cosas pero muy lejos mejorar la calidad intelectual y profesional de los funcionarios

  3. Jorge de San Miguel
    17/09/2018 at 7:54 PM

    El sistema político está viciado.
    No acepta, rechaza, expulsa y margina a la gente honesta.
    Los honestos directamente no tienen cabida dentro del juego tal como está planteado.
    ¿Capacidad?
    La envidia, la mediocridad, la soberbia, la petulancia, la ignorancia en todas sus formas es lo que campea y domina desde todo lugar de dirección. Jamás la arrogancia va a dar un paso al costado para permitirle acceder al poder a alguien verdaderamente capaz.
    Jamás la decencia, la hombría de bien, el desinterés.
    La estructura del “juego”, el sistema político, está viciado en su naturaleza y en su forma.
    ¿Parches a un buque destinado a naufragar?

    • Guillermo Alejandro
      17/09/2018 at 8:27 PM

      Suscribo.

      Guille

    • EL CANTARO
      23/09/2018 at 2:59 AM

      JORGE GRAN VERDAD, DE ACUERDO LA MEDIOCRIDAD CORRUPCION E INEFICIENCIA ,SON COMPROMISOS POLITICOS

  4. El loco de Turín
    18/09/2018 at 9:54 AM

    El Estado es una creación jurídica, cuya naturaleza originaria es abstracta, demanda existencia a través de sus estructuras institucionales, que vertebran un hacer que le hace cobrar realidad palpable. Ello, a través de las clásicas “misiones y funciones” de los organigramas respectivos. Imponen a partir de allí, que quienes se desempeñen como titulares de dichos organigramas, en calidad de funcionarios públicos, posean la idoneidad suficiente para dicho ejercicio, tanto profesional como ética. Ahora bien, asistimos mediante la mentada “modernización del Estado” propiciada por un ministerio homónimo, a una supuesta capacitación de funcionarios del Estado, con la consiguiente reformulación de las carreras administrativas. Observándose detalladamente las funciones en los encasillamientos de dichas carreras, se descubre que el empeño que se atribuye a cada profesional o administrativo suele ser atribuciones o encomiendas que estaban en manos, como “misiones y funciones” en las áreas de los organigramas. Qué sucede con ello, que se desertifica las estructuras institucionales del Estado, y por las cuales, como hemos aludido, cobra existencia el mismo. Sin esas funciones, otrora a cargo del Estado como institución, ahora a cargo de individuos, hacen prescindible al Estado. Se lo achica en algunas áreas y se lo hace desaparecer en otras, so color de la modernización y capacitación de sus funcionarios. Tarea peligrosa, la de modernizar y capacitar, cuando su finalidad, no es ni una ni otra, sino la de extinguir, la de “eliminar” el Estado…

  5. EL CANTARO
    23/09/2018 at 3:03 AM

    80 ASESORES POR DIPUTADO, 44 CUSTODIOS PARA EX PRESIDENTA

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