Comentarios sobre la Encíclica Laudato Si’

laudatosi

Esta encíclica “se agrega al Magisterio social de la Iglesia”, de acuerdo a lo que expresa el Papa Francisco en el párrafo 15 del documento. Por lo tanto: “En cuanto parte de la enseñanza moral de la Iglesia, la doctrina social reviste la misma dignidad y tiene la misma autoridad de tal enseñanza. Es Magisterio auténtico, que exige la aceptación y adhesión de los fieles”.

Ahora bien, “El peso doctrinal de las diversas enseñanzas y el asenso que requieren depende de su naturaleza, de su grado de independencia respecto a elementos contingentes y variables, y de la frecuencia con la cual son invocados”. En el documento analizado, tanto en la introducción como en cinco de los capítulos (2 a 6), se resume y actualiza la doctrina católica sobre el tema ecológico, que fue desarrollada por Pablo VI, Juan Pablo II y Benedicto XVI, manteniendo la continuidad en la enseñanza.

Los especialistas en doctrina social advierten que, en cada documento, es necesario distinguir lo doctrinal de lo prudencial. Únicamente los principios y conceptos que se encuentran en varios documentos y sucesivos papas, es decir cuando existe continuidad, puede afirmarse la autenticidad de la doctrina. Pero, además de enunciar principios, las encíclicas hacen referencias de tipo prudencial, es decir, aplicaciones a situaciones o ejemplos particulares. “En estos aspectos prudenciales, resultaría posible cierta inadecuación o confusión por parte del Pontífice, pues en materia tan compleja no compromete al Magisterio como tal”. Es decir, que la evaluación de una problemática concreta puede ser errónea; puede haber párrafos que susciten dudas y hasta objeciones.

El Capítulo Primero de la Encíclica: Lo que le está pasando a nuestra casa, contiene un diagnóstico de la realidad ambiental del mundo. A diferencia del resto del documento, y a lo que es habitual en el magisterio pontificio, la mayor parte de los datos consignados, en 10 páginas -párrafos 17 a 30-, no presentan referencias al pie de página. De modo que no se detalla la fuente de dichos datos; pero es lícito deducir que provienen de un organismo de las Naciones Unidas, denominado Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático.

La actividad de dicho organismo ha merecido críticas en el ámbito científico, desde la famosa Cumbre de la Tierra, realizada en Río de Janeiro en 1992. Como se trata de una cuestión prudencial, consideramos que a esta parte del documento pontificio, corresponde analizarlo a la luz del párrafo 61 de la encíclica:

“Sobre muchas cuestiones concretas la Iglesia no tiene por qué proponer una palabra definitiva, y entiende que debe escuchar y promover el debate honesto entre los científicos, respetando la diversidad de opiniones”.

Citamos a continuación algunos antecedentes sobre las discrepancias indicadas:

Con motivo de esa reunión internacional de 1992, un grupo de científicos e intelectuales firmaron el Llamamiento de Heidelberg, que desde entonces, ha sido suscripto por 4.000 personas, de 106 países, incluidos 72 premios Nobel.

En 1997, a raíz del Protocolo de Kyoto, que promovió la reducción de los llamados gases de invernadero, surgió la declaración de Oregón, firmada por 10.000 científicos, que manifestaron que dicho tratado “está basado, en nuestra opinión, en ideas fallidas”. Encabeza las firmas Frederik Steitz, Presidente de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos.

En diciembre de 2008, se publicó el Reporte del Senado de Estados Unidos sobre el calentamiento global originado por el hombre, rebatiendo las tesis del Panel Intergubernamental sobre el Calentamiento Global, firmado por 650 científicos.

El 27 de abril de este año, ante el anuncio de la inminente aparición de la encíclica papal, un grupo de científicos e intelectuales dirigieron una Carta abierta al Papa Francisco, encabezada con la firma de Michael Asten, profesor de Geofísica, de Australia. En total, ha sido firmada por 196 personas, hasta la fecha (12-7-2015).

El Llamamiento de Heidelberg manifiesta:

“…en los albores del siglo veintiuno, nos preocupa sobremanera la emergencia de una ideología irracional que se opone al progreso científico e industrial, y obstaculiza el desarrollo económico y social”.

“…deseamos poner en guardia a las autoridades responsables del destino de nuestro planeta contra las decisiones fundadas en argumentos seudocientíficos o en datos falsos o que no vienen al caso”.

Citaremos cuatro párrafos de la encíclica, y expresiones que contradicen o aclaran lo afirmado en ellos.

Párrafo 23: “El clima es un bien común, de todos y para todos. (…) Hay un consenso científico muy consistente que indica que nos encontramos ante un preocupante calentamiento del sistema climático. (…) Es verdad que hay otros factores (como el vulcanismo, las variaciones de la órbita y del eje de la Tierra o el ciclo solar), pero numerosos estudios científicos señalan que la mayor parte del calentamiento global de las últimas décadas se debe a la gran concentración de gases de efecto invernadero (anhídrido carbónico, metano, óxidos de nitrógeno y otros) emitidos sobre todo a causa de la actividad humana. (…) Esto se ve potenciado especialmente por el patrón de desarrollo basado en el uso intensivo de combustibles fósiles…”.

La Carta Abierta mencionada, sostiene lo siguiente:

“La evidencia empírica sugiere que el uso de combustibles fósiles no causará un calentamiento catastrófico”.

“Los modelos climáticos computados del efecto del calentamiento causado por una mayor cantidad de dióxido de carbono atmosférico son la base para ese miedo. Sin embargo, para que los modelos contribuyan válidamente a la toma de decisiones, tienen que estar subordinados a los datos, y se ha producido una creciente divergencia entre las observaciones de temperatura reales y las simulaciones de los modelos. En promedio, los modelos simulan más del doble del calentamiento observado …”.

“El método científico exige que las teorías sean probadas por medio de la observación empírica. Por esa prueba, los modelos están equivocados. Por lo tanto, no proporcionan ninguna base racional para predecir el calentamiento global inducido por el hombre, y por lo tanto ninguna base racional para el esfuerzo por reducir el calentamiento mediante la restricción del uso de combustibles fósiles o de cualquier otro medio”.

Ivar Giaever, premio Nobel de Física (1973), renunció a la American Physical Society en 2011 por discrepar con la tesis del calentamiento global antropogénico (producido por la actividad humana). Sostiene que el aumento de la temperatura promedio en 100 años, es de 0,8 grados Kelvin, es decir, sólo un 0,3%

Párrafo 28: “El agua potable y limpia representa una cuestión de primera importancia, porque es indispensable para la vida humana (…).

Párrafo 31: “(…) Algunos estudios han alertado sobre la posibilidad de sufrir una escasez aguda de agua dentro de pocas décadas si no se actúa con urgencia”.

Sobre este tema, Frederk Segerfeld informa que la precipitación pluvial anual sobre la tierra firme, es de 133.500 kilómetros cúbicos, de la que se evaporan 72.000, lo que deja un saldo de 61.500 kilómetros cúbicos. Esto significa que están disponibles en el planeta -sin contar otras fuentes de agua- 19.000 litros por día por persona.

A su vez, el consultor Jo-Shing Yang comenta que el Acuífero Guaraní, considerado el mayor del planeta, cubre 1.200.000 kilómetros cuadrados, con 40.000 kilómetros cúbicos de agua fresca potable, que permitiría abastecer al mundo por 200 años.

El párrafo 48 trata otra cuestión: “En lugar de resolver los problemas de los pobres y de pensar en un mundo diferente, algunos atinan solo a proponer una reducción de la natalidad. (…) Pero, si bien es cierto que la desigual distribución de la población y de los recursos disponibles crean obstáculos al desarrollo y al uso sostenible del ambiente, debe reconocerse que el crecimiento demográfico es plenamente compatible con un desarrollo integral y solidario”.

Este párrafo enfrenta la tesis de la explosión demográfica, que exigiría adoptar medidas drásticas para evitar el incremento de población que afectaría la vida humana, al contribuir a la contaminación ambiental. Es la actualización de la teoría de Thomas Malthus, pastor inglés que en 1798, alertó que la población aumentaba en proporción geométrica, mientras los recursos solo crecían en proporción aritmética. Un libro de Giovanni Sartori exhibe esta postura:

“Como cualquier persona de inteligencia libre y normal (libre de anteojeras ideológicas o religiosas) entiende muy bien, nuestro problema es de explosión demográfica; de lo que se deduce que para sobrevivir como género humano tenemos que bloquearla”. “La caída de los nacimientos que se produce en los países desarrollados no se explica por causas naturales, sino por las prácticas contraceptivas que la Iglesia condena como antinaturales. La naturaleza nunca ha parado el crecimiento de los humanos”.

En realidad, las proyecciones actuales de Naciones Unidas muestran que la población actual de 7.000 millones, se está estabilizando, y llegaría en el 2050 a 9.600 millones, y en el 2.100 a 10.900 millones.

Si se mantiene el problema del hambre y otras necesidades insatisfechas en el mundo, ello no se debe al incremento demográfico, sino a motivos económicos y políticos que impiden una adecuada administración y distribución de los recursos. Ya en 1974 el premio Nobel de economía Colin Clark, de la universidad de Oxford (El mito de la explosión demográfica) calculaba que, utilizando la moderna tecnología agrícola en la mitad de los terrenos fértiles disponibles en el mundo, se podría producir suficiente alimento para 35 mil millones de personas. Por su parte, Roger Revelle, de la universidad de Harvard, actualizó la estimación de los recursos mundiales, concluyendo que se pueden producir alimentos de 2.500 calorías per capita por día para 40.000 millones de personas.

Con respecto al tema demográfico, sobre el que Laudato Si’ ratifica la posición de los Papas anteriores, ha llamado la atención que se haya invitado a participar en la presentación de la encíclica el 18 de junio en el Vaticano, a un científico alemán que defiende la tesis de la explosión demográfica. El profesor John Schellnhuber, que fue incorporado a la Academia Pontificia de Ciencias, afirmó en un artículo publicado en el New York Times, que las investigaciones sobre el calentamiento global han permitido estimar la capacidad de carga del planeta, que debe estar por debajo de los 1.000 millones de personas. Como de ese dato surge que el planeta tiene una sobrepoblación de 6.000 millones de personas, ha propuesto una forma de gobierno mundial, que debería encarar las medidas necesarias para solucionar los problemas actuales.

Lo expresado se vincula al hecho de que en las Naciones Unidas, desde hace tiempo, influye un enfoque ecologista: “Se debe recordar la indiscutible verdad de que los recursos disponibles y el espacio de la tierra son limitados”. La aspiración de la UNESCO es que una nueva ética universal de vida sostenible informe no sólo a los países sino también a los individuos: “la decisión de tener una familia grande o pequeña tiene consecuencias en toda la sociedad nacional e internacional, es imperativo moral de los estados, fomentar una familia pequeña”.

En el breve comentario realizado, como estudiosos de la doctrina social católica, hemos ejercido el derecho a manifestar nuestro criterio, en materia opinable.

Dr. Mario Meneghini

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5 comments for “Comentarios sobre la Encíclica Laudato Si’

  1. Daniel Huntington
    17/07/2015 at 8:42 PM

    Este documento intenta construir edificios imaginarios de sabiduría o magisterio verdaderamente ordinario sobre las nubes. La gran mayoría de la comunidad científica mundial viene criticando los considerandos centrales de este escrito por carentes de sustento fáctico.

    REPITO: Solo unos pocos prelados mayormente del Rin (Kasper & Co.) quienes usan a piacere al taita porteño para imponer su agenda homosexualista dentro de la Iglesia, están ya cómodos con este personaje menor que ocupa la sede petrina y que restaría ver si legitimamente lo hace de acuerdo a varias informaciones fidedignas que pondrían en duda su elección canónica. Una gran mayoría de prelados en TODO el mundo, cardenales hasta obispos diocesanos y demás clero, muestran un claro y diplomático hartazgo del Sr. Bergoglio y de su modus operandi y forma mentis. Este populista y hábil trepador, excelso adulador de oxidados socialismos y teologías vaciadas de Cristo, viene demoliendo todo lo poco de santo que queda en la Iglesia siguiendo la agenda impuesta por el NWO y los hermanos mayores a todos quienes recibe y palmea con la excitación de un adolescente en celo permanente.
    Fuera de las noticias locales (y tergiversadoras de la realidad) de los alcahuetes suyos como las Piques, Garabandales, Rubines y el baboso de radio américa que no merece ser ni siquiera nombrado por el nivel de paja mental que ostenta, los medios serios católicos tanto en red como físicos denuncian la precariedad y peligrosidad del Sr. Bergoglio no solo ya para la integridad de la Fe cristiana sino también para las sociedades mismas que son privadas de la prédica de la Verdad que debiera ser hecha por el Vicario de Cristo en la tierra.
    Todo se paga.
    En esta vida o luego de ella.
    Y por lo visto las sociedades modernas narcotizadas ya están pagando con mayores creces desee el “¿quién soy yo para juzgar?” hasta los recientes amoríos con los dirigentes comunistas truchos latinoamericanos pasando por el esperpento barato de la Laudato Si y el sudoku masónico de la Evangelium Gaudium.
    Y también pagaremos el apoyo descarado e impropio de un Papa que se precie de tal, dado a una presidente que ha hecho de la instauración del odio moral y civil una bandera de guerra.
    Todo se paga.

    • .
      20/07/2015 at 8:26 AM

      jp2 también defendió el evolucionismo cuando ya muchos científicos hablaban en contra

      nada nuevo HUNTINGTON

    • .
      20/07/2015 at 8:37 AM

      muestran un hartazgo por bergoglio porque ES BOLCHeVIQUE
      pero no mostraban hartazgo por el menchevique woytila,
      ¿porque será? ¿será porque son neocones que conservan lo revolucionado en el vedos, conservan los errores del vedos pero no quieren nuevos???

      ….

      Juan Pablo II pidió perdón a China roja
      El 24 de octubre de 2001, Juan Pablo II pidió perdón a China Roja. Eso es correcto: ¡Juan Pablo II se disculpó ante el régimen satánico comunista de China por los daños supuestamente de los católicos! Incluso elogió la justicia social de la China Roja.
      Juan Pablo II, 24 de octubre de 2001: “La Iglesia católica, por su parte, observa con respeto este sorprendente impulso y la planificación con visión de futuro… La Iglesia se interesa mucho por los valores y objetivos que son de fundamental importancia también para la China moderna: la solidaridad, la paz, la justicia social…”[137].
      La justicia social en China incluye una política de un solo hijo por familia, que es impuesta por el aborto y la anticoncepción forzada. El Gobierno chino mata a millones de niños cada año, además de encarcelar, torturar y asesinar a los católicos.
      Juan Pablo II declaró que la Iglesia católica y China son dos antiguas instituciones “que no se oponen entre sí”[138]. Elogiar la justicia social de la China comunista es ir más allá de la herejía, es satánico.
      http://cruxetgladius.blogspot.com.ar/2014/07/juan-pablo-ii-hereje-manifiesto-que.html

  2. Daniel Huntington
    17/07/2015 at 9:11 PM

    Desde las palabras iniciales de Laudato Si’, emitida por Bergoglio y escrita supuestamente por una comisión dominada por John Schellnhuber, agente británico y maltusiano radical, esta encíclica está en franca oposición a todas las otras encíclicas papales que han tenido que ver con temas sociales, desde León XIII a fines del siglo 19. Mientras que esas encíclicas siempre pusieron al ser humano en el “centro” como lo más amado del Creador, Laudato Si’ describe a la humanidad como el gran contaminador, si no es que la contaminación misma.

    Es más, es el contaminador de un creador diferente, la llamada “Madre Tierra”. La Encíclica inicia “Alabado seas, mi Señor, por la hermana nuestra madre tierra, la cual nos sustenta y gobierna y produce diversos frutos con coloridas flores y hierbas”.

    “Esta hermana clama por el daño que le provocamos a causa del uso irresponsable y del abuso de los bienes que Dios ha puesto en ella. Hemos crecido pensando que éramos sus propietarios y dominadores (una mejor traducción sería “tener dominio sobre ella”), autorizados a expoliarla. La violencia que hay en el corazón humano, herido por el pecado, también se manifiesta en los síntomas de enfermedad que advertimos en el suelo, en el aire, en el agua, en los seres vivientes. Por eso, entre los pobres más maltratados y abandonados, está nuestra oprimida y devastada tierra, que “gime y sufre dolores de parto” (Rm 8:22). Olvidamos que nosotros mismos somos tierra, (Gn 2:7). Nuestro propio cuerpo está constituido por los elementos del planeta, su aire es el que nos da el aliento y su agua nos vivifica y restaura”.

    El adorar a la madre tierra como al creador, es paganismo. Este es un rechazo tanto a la perspectiva científica de la actividad humana como al cristianismo, al mismo Génesis.

    “En la medida en que todos generemos pequeños daños ecológicos, estamos todos llamados a reconocer nuestra contribución, grande o pequeña, al desfiguramiento y destrucción de la creación”. ¿Desfiguraron y destruyeron los antiguos griegos la costa sobre la cual construyeron Atenas, o el mar sobre el que navegaron? ¿Desfiguró y destruyó Kepler el sistema solar al descubrir el diseño que Dios le dio? ¿Lo hicieron los astronautas al explorarlo? ¿Las naves espaciales al mapear y medir la tierra? ¿Desfiguró el petróleo la sociedad que quemaba leña que le precedió, o los descubrimientos de los isótopos nucleares desfiguraron y destruyeron a los pacientes en la medicina?

    A pesar de tratar de cubrirse con citas sin contexto de todo tipo imaginable de documentos papales anteriores, éste es exactamente lo opuesto. Compare lo que Schellnhuber y demás citan de la encíclica Redemptor Hominis de Juan Pablo II:

    “El auténtico desarrollo posee un carácter moral y supone el pleno respeto a la persona humana, pero también debe prestar atención al mundo natural y tener en cuenta la naturaleza de cada ser y su mutua conexión en un mundo ordenado”. “Por lo tanto la capacidad de transformar la realidad que tiene el ser humano debe desarrollarse sobre la base de la donación originaria de las cosas por parte de Dios”.

    Con lo que Schellnhuber y demás escriben en Laudato Si’:

    “Debemos estar agradecidos por los esfuerzos encomiables hechos por los científicos e ingenieros dedicados a encontrar soluciones a los problemas causados por el hombre (énfasis agregado). Pero una mirada seria a nuestro mundo nos muestra hasta qué grado la intervención humana está en realidad volviendo menos rica y menos bella a nuestra tierra, incluso más limitada y gris, aún cuando los avances tecnológicos y los bienes de consumo continúan abundando ilimitadamente. Parece que creemos que podemos sustituir una belleza irremplazable e irreversible con algo que nosotros mismos hemos creado”.

    La mayor parte de la encíclica tiene la forma más superficial de dos o tres párrafos glosados en forma de “contaminación”; casi apelando a la consciencia preadolescente de “contaminación, ¡huy, que horror!” sin intentar ninguna explicación científica o ingenieril, posibles avances o posibles soluciones.

    Lo que es más criminal es que el sujeto de la misma es negar que el progreso científico y tecnológico pueda elevar al pobre, lo que convierte a esta encíclica hecha en el infierno en un ataque directo a las naciones en vías de desarrollo y porqué no a Cristo mismo, de quién prescinde casi en su totalidad y quien debería ser el centro y fin del documento.

  3. Daniel Huntington
    18/07/2015 at 2:24 PM

    Para ubicarse y dejar de hablar pavadas sobre el esperpento reciente llamado encíclica y empezar a terminar con la papolatría idiota y anticristiana, especialmente hacia este sujeto jocosamente reinante en la Iglesia de Cristo.

    Enjoy.
    http://www.adelantelafe.com/por-que-no-hago-caso-de-laudato-si-y-usted-tampoco-deberia-hacelo/

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