El G20 y la extranjerización total del Atlántico Sur

La declaración final del G20 nos anuncia acuerdos pesqueros con Rusia y China. Acuerdos donde nuevamente la pesca es en la Argentina «la moneda de cambio» para pertenecer al mundo.

Las ideologías mutaron y el imperialismo norteamericano sostiene el proteccionismo y, el primer imperialismo comunista el libre mercado, aunque, claro está, de invertirse sus balanzas comerciales y sus relaciones económicas con el mundo, es muy probable que estas políticas rápidamente se reviertan: no son las ideologías las que están en juego, sino la economía. En medio de ello el multilateralismo, con el que se pretende hacernos creer, que un conjunto de naciones, con intereses tan contrapuestos, se ocuparán de los problemas del resto de los países y en particular de aquellos emergentes y subdesarrollados.

Hemos visto en la reciente gala del Colón, como los argentinos somos capaces de trabajar unidos para que, al bajar el telón, se corone el éxito con un gran aplauso de decenas de presidentes del mundo y es sinceramente impactante, pero, también sufrimos, el bochorno de las antesalas de Boca-River y su reprogramación para que la revancha se juegue fuera del país, por la incapacidad del gobierno y la irracionalidad de dirigentes e hinchas.

Del mismo modo, tratamos a aciertos y errores y, es más importante la imagen de estos grandes acontecimientos como el G20, que las cuestiones que acordamos, donde da lo mismo ceder la explotación de nuestros recursos naturales que solicitar financiación para obtener energías limpias. La sinceridad de Putin es un ejemplo, ya que ha dejado claro que no se comprometió a ninguna inversión en el país.

Dos días antes del G20 el “hombrecito del sombrero gris” nos anunciaba graciosamente que a efectos de «remover todos los obstáculos que impiden el desarrollo de Malvinas» una línea brasileña llevaría todas las semanas a los habitantes de Malvinas a San Pablo, el mayor centro económico de sud-américa, de un país miembro del BRICS, asociación integrada por cinco de las economías emergentes más importantes del mundo como Rusia, India, China, Sudáfrica, junto a Brasil, país, al que la Argentina, solo en commodities pesqueros le vende 106 millones de dólares anuales; un mercado que le resultará muy útil a los británicos para colocar las 200 mil toneladas anuales que buques extranjeros bajo licencia inglesa pescan en Malvinas y, que, a partir del Brexit deberían pagar aranceles a la UE, donde se destinan el 80% de esas capturas. Todo ello, mientras May corre serios riesgos de ser destituida por su Parlamento en días.

Hemos visto que en la declaración final del G20 y bajo la consigna: «construyendo consenso para un desarrollo justo y sostenible» los mandatarios firmaron treinta puntos, destacándose -entre otros- «la protección del ambiente y el trabajo, la promoción del cuidado social, infraestructura para el desarrollo, el futuro de la alimentación sustentable y el combate de la malnutrición».

Ahora, cómo se compadecen estos enunciados, algunos de los cuales se dice que fueron promovidos por la Argentina, con los Acuerdos pesqueros firmados con Rusia y China y, respecto a los temas pesqueros, alimenticios y medio-ambientales que ni siquiera se trataron con España, el Reino Unido, China, Corea del Sur, Rusia y Japón que depredan desde hace décadas nuestros recursos en el Atlántico Sur y nos impiden la explotación plena de esos recursos, la generación de riqueza, la triplicación de la fuerza laboral y la soberanía alimentaria que, como hemos dicho, con una explotación racional de esos recursos estaríamos en condiciones de garantizar varios millones de raciones diarias de alimentos proteicos para garantizar una nutrición adecuada al 48% de los niños que en la Argentina, según UNICEF, son pobres.

Las empresas argentinas no tienen ninguna necesidad de que se firmen “Acuerdos de Cooperación” en la actividad pesquera.

La captura en aguas argentinas de pesqueros rusos

El país tiene sobrada capacidad técnica para la investigación, explotación e industrialización y el recurso y los mercados y, la Argentina, tiene sobrada experiencia con este tipo de Acuerdos con las grandes potencias, rápidos para firmar y dificilísimos de denunciar, por la gran asimetría económica y política con la Argentina y los países o bloques con las que se suscriben, tal fue el caso de los llamados Acuerdos de Cooperación Pesquera con la URSS y Bulgaria, firmados por Argentina en 1986, que provocaron, lo que dimos en llamar «la primera derrota argentina en la posguerra de Malvinas» además, de una gravísima depredación del mar argentino, porque significó como respuesta a la firma de esos Acuerdos, la perfecta excusa del Gobernador Inglés en Malvinas, mediante la Proclama N° 4 el anunció de la creación de la “Zona Provisional de Conservación y Administración de Pesquerías”, estableciendo, por primera vez, una zona de pesca exclusiva en torno a las Islas, prohibida a los buques pesqueros argentinos, que incluyó una Ordenanza de Pesquerías.

Era público y notorio entonces la depredación que, desde la década del 50, la flota soviética había hecho en los mares del mundo. Fue total en Angola y Mozambique y se produjeron numerosos casos de depredación y violación de la jurisdicción en la Argentina, Chile, México y Perú.

En los primeros años de la década del 60 los soviéticos estudiaron los stocks pesqueros del Atlántico Sudoccidental y en 1966 iniciaron sus actividades en el Mar Argentino, pero, debieron dejar la pesca al dictarse la Ley 17.094 que estableció las 200 millas marinas como Mar Territorial. En los inicios de 1974, el ministro Gelbard, firmó en Moscú un Acta de intención que promovía acuerdos pesqueros con la URSS, que no ratificaron Perón ni María Estela “Isabelita” Martínez. El gobierno del Proceso Militar, sobre la base de esa Acta, en los años 1976/7 autorizó el ingreso de más de 30 barcos congeladores y factorías soviéticos y, en 1980, la Secretaría de Intereses Marítimos suscribió un Convenio con el Ministerio de Pesca de la URSS, que dio lugar a que Techint Argentina y la Sovriflot constituyeran una compañía pesquera que operó con cuatro factorías. La ocupación británica de Malvinas en junio de 1982 provocó la renuncia de Galtieri y la asunción de Bignone, a partir de la cual la URSS reanudó la compra de granos a Argentina y, a cambio de ello, el gobierno le autorizó nuevamente la captura en el mar argentino.

Los vínculos con la URSS del Proceso Militar desde 1976 a 1983 se profundizaron durante la gestión del ex Canciller Caputo quien el 28/29 de julio de 1986 firmó los “Acuerdos de Cooperación pesquera con la URSS y Bulgaria”, vulgarmente conocidos como Acuerdos Marco, con el apoyo de Vicente Leónidas Saadi y Jorge Antonio, que fueron suscriptos por el gobierno nacional bajo el pretexto de reafirmar la «Soberanía Nacional» en el área de exclusión de Malvinas. Con este acuerdo se aprobó el ingreso al caladero de 18 congeladores soviéticos, pero capturaron ilegalmente más de 250 barcos que jamás pescaron en el área de Malvinas bajo control británico. Una ingenuidad de Caputo que pagó muy seriamente la Nación y el sector pesquero nacional.

Para ese entonces, los soviéticos pescaban 11 millones de toneladas por año en los océanos y a nadie le llamó la atención que la URSS, junto a Japón y España fuesen los países que más se opusieron a la regulación de la pesca en el área adyacente a la ZEE Argentina durante la Convención del Mar.

Además de depredar nuestros mares y quitar recursos y mercados a las empresas nacionales, el Estado Nacional recibió un canon del 3% en lugar del internacionalmente aceptado de 15%, mientras se esfumaba entre gestores y facilitadores un 12%. Un negocio, que al igual que hoy, se denomina «de Cooperación», aunque, como decía Abelardo López de Ayala «cuando la estafa es enorme toma un nombre decente» y, que como lo manifestaron valientemente los científicos del INIDEP en el informe Nº 262 de 1986, que hoy debieran ratificarse, «cuando se pretende establecer una política de explotación y, se desea encarar al mismo tiempo el manejo racional de los recursos, es imperioso contar con evaluaciones de los mismos, inmediatamente anteriores a la implementación de dicha política».

Sumemos a ello la incapacidad del gobierno de efectuar los controles de captura y desembarco. En 1986 los radicales ya habían sido muy explícitos para reconocer este descontrol, pero, el Cavallo de Menem, continuador de los Acuerdos fue muy sincero: «no se detectó irregularidades de la URSS en el cumplimiento del Acuerdo, pero (destacó) no hay mecanismos para que la Argentina verifique el cumplimiento de las condiciones pactadas». En síntesis: Sin capacidad de control ¿qué especies y volumen pescarían los soviéticos? Respondemos: Las que voluntaria y amablemente nos quieran declarar en sus partes y transbordos en altamar estos reconocidos depredadores internacionales. La oposición a los acuerdos con la Unión Soviética en 1986 fue mayoritaria entre las empresas nacionales y los gremios del sector, contrario a lo que ocurre hoy, donde no hay solicitadas, manifestaciones públicas, asambleas o los barcazos de entonces. Seguramente, ello puede tener relación directa con la extranjerización que vive la actividad. Mientras en aquella época todas las empresas eran de capital nacional, hoy las principales exportadoras son extranjeras. No están las empresas nacionales Ventura, Frigocén, Mellino, Mar Azul, Alpesca, Hielo Nevada y otros que quebraron pocos años después y, tampoco se han manifestado -llamativamente- las empresas Valastro, Moscuzza y Solimeno agrupadas en el Consejo de Empresas Pesqueras de Argentina (CEPA), entidad que, curiosamente, hasta unos meses atrás presidía Oscar Fortunato, el actual representante del P.E.N. ante el Consejo Federal Pesquero. El mismo personaje que en 1986 era Director Nacional de Pesca Marítima y ex gerente de la quebrada ARPEMAR, una de las empresas que con mayor énfasis apoyó los nefastos acuerdos marco con la URSS. Es lógico suponer que quién representa al ejecutivo ante el organismo que fija la política pesquera debiera ser quien propuso al Presidente de la Nación estos acuerdos pesqueros con Rusia y China o ¿la Cancillería Argentina maneja la administración del recurso pesquero, quebrantando la Ley 24.922? o ¿el Señor M&F está de nuevo como en 1986 proponiendo nuevos proyectos relativos a la pesca?

Nos preguntamos, como en aquella ocasión: ¿ha dictaminado el INIDEP sobre el stock del recurso? ¿Se quita recursos a las empresas radicadas en el país? ¿barcos de este país pescan con licencia inglesa en Malvinas? ¿Son recursos excedentarios que no capturan empresas argentinas? ¿Intervienen en la cadena biológica alguno de los recursos a ceder? Y, nos adelantamos: sabemos que no hay respuesta sustentable a estas preguntas. La cesión de recursos afectará a la Argentina biológica, social y económicamente.

Rusia no prometió inversiones, pero sí extraer nuestros recursos, ya que, con un consumo per-cápita de 22kg/año, su déficit en esta proteína es significativo y sale con determinación a su búsqueda para mantener el plan trazado del jefe de la Federal Agency for Fisheries (Rosrybolovstvo) Andrei Krainy de subir en 6 años el consumo de 12kg a 23kg, además, de usar desde hace muchos años sus pesqueros para ocupar los mares del mundo, mientras nosotros, con 5kg per cápita anual, desde hace 50 años, seguimos debatiéndonos si exportamos o destinamos los productos al consumo interno.

Por cierto, nos imaginamos, la alegría que habrá de tener Trump de que la bandera rusa y china flamee en el Atlántico Sur, ya que en 1986 el Secretario de Estado de Estados Unidos, George Shultz y el Informe del United States Department of Commerce reflejaron con toda crudeza.

Será internacionalizar el mar argentino y agregar la presencia extranjera a los más de 1.639.900 millones de km2 que ya tiene ocupados el Reino Unido de Gran Bretaña, aunque, seguramente, volverá a ocurrir lo que ya ocurrido en 1990 cuando el Vicecanciller argentino Mario Cámpora dirigió a la Consejería Legal el siguiente memorándum: «Dicho Convenio no otorgó ningún beneficio económico ni político al país y, por el contrario, se tradujo en una dificultad en la relación con los EEUU».

La pesca de los buques chinos

Ya nos hemos referido muchas veces al interés de los chinos en pescar en el mar argentino. Han sido varios los programas que incluyeron supuestas asociaciones para el charteo de poteros chinos que facilitaron las capturas de estas embarcaciones con escaso rédito para nuestro país. Lo cierto que el gobierno de nuestro país en 2015 le prometió al director general del buró de pesca del Ministerio de Agricultura de China licencias para la pesca de este apreciado molusco.

Numerosos países han denunciado a China por la “pesca ilegal, no declarada y no registrada” (INDNR) y las propias autoridades ilegales inglesas de pesca en Malvinas, acaban de negarle licencias a los buques de este país por no cumplir con las normas de sustentabilidad.

Acordar con China la captura en el Atlántico Sur es permitirle que ingresen a pescar en la ZEEA un número de buques que representarían el 45% del total del total de buques poteros nacionales que hoy operan en el mar argentino; ello sin computar los múltiples buques mellizos que, como hemos dicho la Argentina no está en condiciones de controlar ni identificar. Buques construidos en China con créditos blandos avalados por ese país opera con el combustible subsidiado, con tripulaciones con sueldos y regímenes laborales esclavos y, capturas, que luego ingresan a China sin arancel alguno, es decir, compitiendo con las exportaciones nacionales con las propias materias primas argentinas.

No estamos hablando de venderle calamar procesado a China, sino de darles el recurso. Habilitarla a que pesque es transferirle (sin contar los mellizos), por un canon un mínimo, unas 60 mil toneladas de calamar de un valor promedio de unos 143 millones de dólares anuales y que pierdan el empleo unos 750 embarcados nacionales, sin contar, los trabajadores derivados de los procesos en tierra, la provisión de insumos, etc. China, es un gigante que tiene más de 2.500 buques pescando en aguas fuera de China y está ávida de materias primas, por lo que sería una decisión irreversible e irresponsable, por nuestra condición de soja-dependientes, etc. al igual que en lo sectorial, por ser China el segundo comprador de pescados y langostinos y primero del calamar argentino. La fama de China en la actividad pesquera es ciertamente mala y se le atribuyen la pesca ilegal en las Z.E.E. de los países ribereños. Una docena de países han protestado contra los buques pesqueros chinos por depredación, entre ellos Ecuador, Chile, Perú, Colombia, México, Costa Rica, Corea del Sur, Vietnam, Mauritana, Senegal, Guinea, Sierra Leona, etc. Queda claro que las áreas 87 y 41 (la nuestra) de la FAO son de su interés después de haber depredado todo el mundo y de ser el país de mayor cantidad de horas de pesca con 17 millones en 2016.

Todo lo dicho para Rusia es aplicable a China.

La ilegalidad de la extranjerización del mar

No pareciera que el gobierno esté legalmente habilitado para otorgarle permisos de pesca a Rusia y a China, al menos, sin la aprobación del Congreso Nacional. Ello, por cuatro razones: 1) no está probado científicamente que haya excedentes pesqueros de calamar, porque el INIDEP no ha determinado el Rendimiento Máximo Sostenible en base a campañas de prospección ni se conocen datos del ecosistema; 2) no se conoce con certeza la captura que los barcos extranjeros con o sin licencia ilegal inglesa realizan en el Atlántico Sur y muy especialmente en la ZEEA; 3) no puede entenderse a Rusia y a China como un país en situación geográfica desventajosa y, 4) de existir un excedente, primero deberían ofrecerse permisos a las empresas nacionales.

Todo ello, en acuerdo a la Convención de las Naciones Unidades del Derecho del Mar, que en sus artículos 62, 69, 70 y 71 establece que el Estado ribereño debe promover la utilización óptima de los recursos; determinar las capturas máximas; tener en cuenta la importancia de los recursos para la economía y necesidades nutricionales nacionales antes de dar acceso a terceros a la captura de los excedentes y evitar perjuicios a las industrias pesqueras y cargas especiales del Estado ribereño y, muy especialmente, por la importante cantidad de pobres e indigentes de Argentina que necesitan proteínas y, las propias prescripciones de la Ley de Pesca Nº 24.922.

La soberanía y la utilización del recurso argentino para generar valor y empleo argentino

Con legislación vigente y en estas condiciones biológicas, industriales y sociales de Argentina, la Autoridad de Aplicación no puede autorizar captura alguna a buques chinos, rusos o de otra nacionalidad y, cuando transitoriamente pueda utilizarse algún sistema de arrendamiento, los tripulantes deben ser argentinos conforme la ley y, la producción, procesarse en un 100% en plantas en tierra, para evitar falsos arrendamientos, que no son otra cosa, que el ingreso de barcos extranjeros al mar argentino y el pago de comisiones a supuestos socios nacionales.

El recurso es del Estado Nacional, o provincial en su caso, y debe investigarlo, conservarlo y distribuirlo produciendo la mayor renta en favor del conjunto de los actores pesqueros nacionales.

Los gobiernos pasan, los argentinos carecemos de memoria, pero los sectores productivos y los trabajadores se quedan sin fábricas, sin empleo y sin recursos pesqueros.

Dr. César Augusto Lerena*

* Experto en Atlántico Sur y Pesca, ex Secretario de Estado, ex Secretario de Bienestar Social (Ctes) ex Profesor Titular Universidad UNNE y FASTA, Asesor del Senado de la Nación, Doctor en Ciencias, Consultor, Escritor, autor de 24 libros (entre ellos Malvinas. Biografía de Entrega, 2009) y cientos de artículos de la especialidad.

Share

9 comments for “El G20 y la extranjerización total del Atlántico Sur

  1. EL CHUMBIAO
    05/12/2018 at 9:55 PM

    Ausencia total de los representantes del pueblo eue de esta manera se unen al oficialismo en la enajenación de los recursos argentinos a cambio de alguna coimita o prebenda para una minita o pariente. La Nación en manos de traidores interesados en engrosar sus bolsillos a cambio de entregar el rico patrimonio de los argentinos. La Argentina rindió su soberanía a los intereses mundialistas por obra de los políticos oficialistas y de la oposición. El pueblo balconea la entrega mientras su bolsillo flaquea y su calidad de vida empeora ¿Reaccionará algún día como los guerrilleros homenajeados por Macri y sus conmilitones argentinos y foráneos? ¿Dónde están los que en 1970 decían luchar por la Patria, cobrando coimas y sueldos del estado? Al parecer ellos también tenían ideales de bajo precio

    • Pato de San Nicolas
      06/12/2018 at 5:20 PM

      Coincido!, de hecho para la mayoría de los habitantes de este país las riquezas de esta tierra son bienes negociables de bajo valor o sin importancia. Total reciben planes que la plata corresponde a los derecho humano (porque así se consideran, humanos) y son tan faltos de respeto por ellos mismos como por los demás que consideran que todo es gratuito y que los recursos también y además son inagotables! Primero deberíamos castigar a nuestros gobernantes, seguir por los sindicalistas y muy especialmente por el corrompido Poder Judicial y hacer que se apliquen bien las leyes hasta tanto venga algún DICTADOR, NACIONALISTA Y BIEN INTENCIONADO con los pantalones bien puestos y los agarre a patadas en el trasero a todos estos vende patria y amorales que indignamente gobiernan.

      • .....................................
        08/12/2018 at 6:27 PM

        NO HACE FALTA UN DICTADOR CON UNA PERSONA BIEN FORMADA EN SU FE Y EN SU PROFESIÓN COMO CBV O VARIOS MÁS POR EL ESTILO SERÍA SUFICIENTE PERO POR ESTÚPIDOS PREJUICIOS LA GENTE NO LO VOTARÍA PORQUE ES CATÓLICO.

        • .....................................
          08/12/2018 at 6:28 PM

          http://wwwmileschristi.blogspot.com/2011/04/el-presidente-martir-gabriel-garcia.html

          EL PRESIDENTE MÁRTIR: GABRIEL GARCÍA MORENO
          Así habló la Santísima Virgen María, en su advocación de Nuestra Señora del Buen Suceso, a sor Mariana de Jesús Torres hacia 1630:
          “En el siglo XIX habrá un Presidente de veras cristiano, varón de carácter, a quien Dios Nuestro Señor le dará la palma del martirio en la misma plaza dónde se encuentra éste mi convento (de La Inmaculada Concepción); Consagrará la República (de Ecuador) al Divino Corazón de mi Amantísimo Hijo, y esta consagración sostendrá la Religión Católica en los años posteriores, los cuales serán aciagos para la Iglesia”.

          Esta profecía de Nuestra Señora se cumple en la persona de Gabriel García Moreno, quien fuera tres veces presidente de la República de Ecuador, recordado como “El dictador teócrata” por sus enemigos (los masones) y como “El vencedor del liberalismo en Ecuador” por sus admiradores (desde luego, nosotros los Católicos). Veamos por qué.

          Gabriel García Moreno (1821-1875), Presidente de Ecuador y Mártir de la Fe

          Sus orígenes
          En la ciudad de Guayaquil, porteña y liberal, en el año 1821, nació Gabriel García Moreno, octavo hijo de una familia muy distinguida, pues su padre Gabriel García Gómez, español leonés, nacido cerca de Ponferrada, fue procurador síndico de Guayaquil, y su madre, Mercedes Moreno, era hija del regidor perpetuo del ayuntamiento de la ciudad, hermana del arcediano de Lima y del oidor de Guatemala, y tía del cardenal Moreno, primado de Toledo. Gabriel, de niño, dio muestras de un temperamento sumamente débil y medroso. De tal modo le espantaba cualquier cosa, que no pudo ser enviado a la escuela, y fue su madre su primera maestra.

          Gabriel, a los nueve años, justamente cuando se produce la independencia (disolución de la “Gran Colombia”), queda huérfano de padre, y la familia, que se había distinguido como realista, se ve en la ruina. Un buen fraile mercedario, el padre Betancourt, que ayudaba espiritualmente a doña Mercedes, se hizo cargo de Gabriel, sirviéndole de maestro durante varios años, con gran provecho. Gabriel, que hablaba a veces en latín con su maestro, mostraba una memoria prodigiosa y una gran facilidad para el estudio. En esos años cambió totalmente su forma de ser, haciéndose una personalidad fuerte y valiente.

          A los quince años comienza Gabriel sus estudios de filosofía y leyes en la Universidad de Quito, fundada en 1586. Pudo hacerlo gracias a dos hermanas del padre Betancourt, que allí tenían casa y le alojaron. Fue muy buen estudiante, y se mantuvo con beca toda la carrera. Aprendió por su cuenta francés, inglés e italiano. El ambiente cultural que le rodeaba era racionalista, volteriano y laicista, abiertamente hostil a la Iglesia, y en la vida política todo era mentira y corrupción. Viendo así la situación, no se limitó a lamentarse, sino que se decidió a ser político católico.

          A los veinticinco años obtiene García Moreno el doctorado. Y su vida, siempre muy activa, se va acelerando más y más. Explora científicamente los cráteres de los volcanes Pinchincha y Sangay. Se casa con Rosa Ascásubi. Como escritor de combate, lanza sucesivamente varios periódicos, “El Zurriago” primero, “La Nación” después, y otro, “El vengador”, y otro más, “El diablo”. Pacifica en una semana, como enviado del presidente Roca, una sublevación sangrienta producida en Guayaquil…

          Pero todo va de mal en peor, y la nación va decayendo, entre conspiraciones y sobresaltos, en un laicismo cada vez más ignominioso. Pasa entonces García Moreno por momentos de desánimo, llegando a considerar la posibilidad de dedicarse, como su próspero hermano Pablo, al comercio. Viaja a Europa, a Inglaterra y Alemania, y en Francia se reafirma definitivamente en su vocación política, estimulado por el ejemplo de sus amigos católicos franceses. Se reintegra en 1850 al Ecuador, y consigue, en un golpe de mano personal ante el presidente Noboa, el regreso de los jesuitas, cosa que los masones no podían tolerar. El general Urbina, que se hace con el poder, los expulsa de nuevo, alegando que la real cédula de Carlos III, española, de 1767, estaba vigente (¡a pesar de “independizarse” la república en 1822″!).

          A semejanza de Carlos III, el presidente José María Urbina (impulsado por la masonería) expulsa a los jesuítas de Ecuador

          Exiliado
          García Moreno ataca duramente desde el semanario La Nación la política de Urbina, y éste, en 1853, le destierra a Colombia. De allí se fuga, vuelve secretamente a Quito, se refugia más tarde en un barco francés arribado al puerto de Guayaquil, es elegido diputado, y es desterrado por segunda vez, en esta ocasión a la costa peruana, a un lugarejo apartado. Allí escribe un folleto en defensa propia, “La verdad de mis calumniadores” y, como siempre que puede, se dedica al estudio.

          En 1855 vuelve a París, pues necesita libros y personas con las que perfeccionar su pensamiento, preparándose para su misión. Le interesan todos los temas: matemáticas y ciencias naturales, ingeniería y filosofía, agricultura e historia. «Estudio diez y seis horas diarias -le escribe a un amigo-, y si el día tuviera cuarenta y ocho, pasaría cuarenta con mis libros, sin el menor tropiezo». Por aquel tiempo estudió a Balmes y a Donoso Cortés, y leyó tres veces la Historia universal de la Iglesia católica, de Rohrbacher, editada recientemente en 29 volúmenes, entre 1842 y 1849, la obra que más influyó en su formación doctrinal y espiritual.

          Pero aunque con éste y otros estudios consolidaba más y más su pensamiento católico, por aquellos años, sin embargo, había abandonado las prácticas religiosas: no se confesaba ni iba a misa los domingos. Un día, en una discusión con un ateo, éste le echó en cara su inconsecuencia, y Gabriel fue vencido por la gracia de Dios. Se confesó en seguida y desde entonces participó en la eucaristía diariamente.

          Alcalde, rector y senador
          A fines de 1856, una amnistía proclamada por el general Robles, sucesor del general Urbina, permite el regreso de García Moreno, después de tres años de destierro. Acogido triunfalmente en Quito, es elegido alcalde de la ciudad en 1857, y poco después rector de la Universidad, y senador por la oposición. La degradación de la vida política, cultural y económica en aquellos últimos años de dictadura militar era completa.

          El Gral. Francisco Robles (a la sazón presidente de Ecuador), permitió que García Moreno volviera del exilio

          Serían necesarias muchas páginas -de las que no disponemos- para describir las luchas y cabildeos, los nepotismos y traiciones, que por entonces dominaban la vida pública, en la que la arbitrariedad de los políticos y la violencia de soldados y policías iban mucho más allá de lo tolerable. L. F. Borja afirma que 1859 fue «el año de la crisis para el Ecuador, cuando estuvo en peligro de desaparecer como nación independiente, el año de la anarquía» (+Belmonte, Historia contemporánea de Iberoamérica, II, 180).

          Primera presidencia (1861-65)
          Después de veinticinco años de gobiernos liberales y despóticos, sectarios e inútiles, se hizo en 1860, gracias en buena parte a García Moreno, una nueva Constitución, y él fue elegido por unanimidad para presidir el gobierno. Comienza inmediatamente una obra formidable, de la que escribe José Belmonte:
          «Se organiza ahora la hacienda, la enseñanza y el ejército; se establece un Tribunal de cuentas; se reducen las tasas fiscales. García Moreno derrocha ardor para combatir con energía la especulación, el contrabando y la burocracia, acometiendo asimismo las obras de vialidad del país. Simboliza el freno más resuelto contra el militarismo imperante. Sus pasos giran en torno al establecimiento de un régimen civil, encaminándose a la instauración de un Estado católico. »

          «Su primer gobierno puede llamarse, en expresión de Crespo Toral, el período heroico de García Moreno. Fueron aquellos años, desde el gobierno provisional hasta 1865, de verdadera prueba: el motín de los cuarteles, las invasiones a mano armada, el puñal aguzándose en la sombra, dos guerras internacionales… En esos años lúgubres de furor, de desesperación, se acometieron en parte los gigantescos trabajos de la red de carreteras, las vastas empresas de la enseñanza, de la beneficencia, del saneamiento moral de la República, de cuyo territorio, desde los claustros para abajo, barrióse toda inmundicia que pudiese corromper el ambiente o trascender pestilencia o contagio… En años tan difíciles, con rentas adecuadas apenas para el sustento de la vida, tuvo el erario la elasticidad que da la honradez» (181).

          En 1862 se estableció el Concordato ecuatoriano con la Santa Sede. En 1863 se celebró un Concilio nacional, en el que se restauró, entre otras cosas, la disciplina del clero. Llegaron al país no pocos religiosos extranjeros. Y por primera vez en muchos años el Ecuador, país con inmensa mayoría de católicos, pudo vivir en una atmósfera favorable a la Iglesia y a la vida cristiana. Sin embargo, la obstrucción sistemática de liberales y radicales, y la ambición hostil de Colombia y Perú, cuyos masones confraternizaban con Urbina, poniendo en peligro la misma integridad territorial del Ecuador, mantuvieron la vida política en una tensión continua y en un peligro permanente.

          Ciertamente, la masonería está intrigando (a toda luz o en secreto) para tomar el poder y eliminar a sus enemigos a como dé lugar

          Segunda presidencia (1869-75)
          En 1868, García Moreno, a los cuarenta y siete años, se casa en segundas nupcias con Mariana de Alcázar, y prepara su retiro de la vida pública en una apartada hacienda. Le siguen en la presidencia, sucesivamente, dos hombres de su confianza, Carrión y Espinosa; pero estos políticos, siendo débiles, ponen otra vez el país al borde de la anarquía. García Moreno entonces, anticipándose a Urbina, que se preparaba para dar un golpe de estado, convoca la Convención de 1869, en la que se reforma la Constitución del estado. Y de nuevo es constituido presidente.

          De esta segunda presidencia escribe Remigio Crespo Toral:
          «En esos seis años fue la paz, el desarrollo estupendo de la nación y la cumbre de su progreso. Con menos de tres millones de entradas al año, se realizó el prodigio de extensión, de encumbramiento, de exaltación de nuestra pobre República, al punto y grado de incorporarse ella en la sociedad internacional. No hubo necesidad de imposiciones, fueron raros los castigos y la mansedumbre iba formando la atmósfera» (+J. Belmonte 183).

          Al morir García Moreno, la primera enseñanza, respecto a los tiempos de Urbina, se había multiplicado por cuatro; la Universidad de Quito era una de las mejores de América; se inició el restablecimiento entre los indios de los poblados misionales, que habían sido tan admirables; el ejército ya no imponía su prepotencia cuartelaria, sino que había sido reorganizado al servicio de la nación; los funcionarios, reducidos de su número abusivo, cumplían su horario laboral; los libros de contabilidad de la República, antes prácticamente inexistentes, estaban al día, y se habían eliminado casi por completo las cuantiosas deudas contraidas en los anteriores decenios de corrupción política. Todo lo cual, por supuesto, resultaba para muchos intolerable, al haber sido realizado por un político que se atrevía a aplicar en su gobierno la doctrina católica.

          Político católico
          García Moreno fue siempre un político absolutamente convencido de la veracidad de la doctrina política y social de la Iglesia. En el comienzo de su Constitución de 1869, abrumadoramente aprobada en plebescito popular, se decía: «En el nombre de Dios, uno y trino, autor, conservador y legislador del universo, la convención nacional del Ecuador decreta la siguiente constitución»… Fiel a la doctrina de la Iglesia, entonces presidida por Pío IX, estaba persuadido de que sólo podía edificarse el bien común temporal de una nación cristiana respetando en todo las leyes Dios.

          Por eso cuando en 1864 Pío IX publicó el Syllabus, y muchos, incluidos católicos, atacaban el documento, él decía: «No quieren comprender que si el Syllabus queda como letra muerta, las sociedades han concluido; y que si el Papa nos pone delante de los ojos los verdaderos principios sociales, es porque el mundo tiene necesidad de ellos para no perecer».

          García Moreno, por lo demás, era plenamente consciente de la singularidad provocativa de su política. En una ocasión reconocía que los masones «por medio de su gobernantes, son más o menos dueños de toda América, a excepción de nuestra patria». Pero esa misma conciencia le confirmaba la urgente necesidad de firmeza en su política. En efecto, se decía a sí mismo:
          «este país es incontestablemente el reino de Dios, le pertenece en propiedad, y no ha hecho otra cosa que confiarlo a mi solicitud. Debo, pues, hacer todos los esfuerzos imaginables para que Dios impere en este reino, para que mis mandatos estén subordinados a los suyos, para que mis leyes hagan respetar su ley».

          Y en su mensaje al Congreso, en 1873, con la valiente franqueza que en él era habitual, declaraba:
          «Pues que tenemos la dicha de ser católicos, seámoslo lógica y abiertamente; seámoslo en nuestra vida privada y en nuestra existencia política. Borremos de nuestros códigos hasta el último rastro de hostilidad contra la Iglesia, pues todavía algunas disposiciones quedan en ellos del antiguo y opresor regalismo [supremacía del Estado sobre la Iglesia], cuya tolerancia sería en adelante una vergonzosa contradicción y una miserable inconsecuencia».

          En lo referente, por ejemplo, a la educación, la Constitución ecuatoriana, que proscribía la masonería, ordenaba que fuera una educación católica, con indecible escándalo de liberales, radicales y masones, que en la mayoría de las naciones americanas dominaban hacía años el área política educativa. Pero García Moreno argumentaba: ¿Es antidemocrático asegurar a la población aquella educación que prefiere la inmensa mayoría de los ciudadanos? ¿Por qué un pueblo cristiano ha de estar sometido durante generaciones a una educación netamente anticristiana? ¿Por qué a los hijos ha de arrancárseles en la escuela la religión de sus padres? ¿Viene eso realmente exigido por la democracia?…

          García Moreno en ésta cuestión, como en tantas otras, estaba prácticamente solo en toda América, pues una falsa ortodoxia democrática impulsaba a los políticos cristianos a alejar a la Iglesia de la educación, dejando ésta en manos de la única alternativa fuerte, organizada y con apoyos exteriores: radicales y masones. Éstos, en muchos países, entraban a formar parte de inestables gobiernos de coalición, diciendo: «Ustedes controlen la economía, el ejército, las relaciones con el exterior, y todo lo demás: nosotros nos encargaremos de la educación».

          Gabriel García Moreno fue muy devoto del Sagrado Corazón de Jesús, y en su tercer mandato logró la Consagración de la República de Ecuador

          García Moreno, como la mayoría de sus compatriotas cristianos, fue formado en la devoción al Corazón de Jesús, y siendo ya presidente, a Él quiso consagrar el Ecuador, la nación entera, y para ello presentó consulta al tercer Concilio, reunido por entonces en Quito. Obtenida la licencia eclesiástica, y con el voto mayoritario del Congreso, se realizó en 1873, con gran solemnidad y fervor popular, la consagración del Ecuador al Sagrado Corazón de Jesús. Fue la primera nación del mundo que lo hizo, y en diez años se levantó un gran templo nacional votivo para memoria del acontecimiento. Poco antes de su muerte, García Moreno vaticinó con acierto:
          «Después de mi muerte, el Ecuador caerá de nuevo en manos de la revolución; ella gobernará despóticamente bajo el nombre engañoso de liberalismo; pero el Sagrado Corazón de Jesús, a quien he consagrado mi patria, lo arrancará una vez más de sus garras, para hacerla vivir libre y honrada, al amparo de los grandes principios católicos».

          Con su maririo y la posterior asunción al poder del masón Eloy Alfaro, Ecuador cayó en las manos de la revolución, cumpliéndose las palabras proféticas de García Moreno.

          Hombre católico
          Gabriel García Moreno pudo ser un político verdaderamente católico porque era un hombre católico en verdad. Trabajaba muchas horas cada día, sujetando siempre su horario a una distribución muy estricta, que incluía levantarse a las 5, y tener misa, meditación y examen entre las 6 y las 7. Las vacaciones las pasaba en un pueblecito donde su hermano era párroco. Una vez al año, si podía, hacía una semana de ejercicios espirituales. No solía dar banquetes -ni siquiera cuando fue elegido presidente por primera vez; en aquella ocasión entregó el dinero del banquete a un hospital-, y procuraba en lo posible evitar convites. Estas exageraciones venían aconsejadas por los escándalos precedentes, habituales en la Presidencia del gobierno. No siendo hombre de fortuna personal, cedía parte de su sueldo oficial al erario nacional, y parte a obras benéficas.

          Guardaba un talante humilde, y a pesar del ímpetu de su carácter, gastaba una inmensa paciencia para, por ejemplo, conseguir del Congreso la aprobación de buenos presupuestos, obras o leyes. Era, como ya se ha visto, sumamente estudioso, e incluso en sus tiempos de político recibía con frecuencia de Europa obras sobre ciencia, filosofía o historia y, sobre todo de Francia, libros de pensamiento católico. También era dado a la lectura de temas bíblicos o patrísticos, del Magisterio o de autores espirituales.

          En una de las últimas páginas de La imitación de Cristo, el libro de Kempis que llevaba siempre consigo, anotó, con ocasión de unos ejercicios espirituales, entre otras normas:
          «Oración cada mañana, y pedir particularmente la humildad. En las dudas y tentaciones, pensar cómo pensaré en la hora de la muerte. ¿Qué pensaré sobre esto en mi agonía? Hacer actos de humildad, como besar el suelo en secreto. No hablar de mí. Alegrarme de que censuren mis actos y mi persona. Contenerme viendo a Dios y a la Virgen, y hacer lo contrario de lo que me incline. Todas las mañanas, escribir lo que debo hacer antes de ocuparme. Trabajo útil y perseverante, y distribuir el tiempo. Observar escrupulosamente las leyes. Todo Ad Majorem Dei Gloriam exclusivamente. Examen antes de comer y dormir. Confesión semanal al menos»…

          García Moreno entrecruzó algunas cartas con el papa Pío IX, que por esos años sufría como él un duro acoso del laicismo militante. En una de ellas, Pío IX le decía:
          «Sin una intervención divina enteramente especial, sería difícil comprender cómo en tan corto tiempo habéis restablecido la paz, pagado muy notable parte de la deuda pública, duplicado las rentas, suprimido impuestos vejatorios, restaurado la enseñanza, abierto caminos y creado hospicios y hospitales».

          Con el Papa Pío IX, García Moreno tuvo una sincera amistad y mantenían correspondencia con cierta regularidad

          Juicios sobre su personalidad política
          Las fuerzas que abominan de todo influjo real del cristianismo en la vida pública han visto siempre en Gabriel García Moreno «el máximo representante del oscurantismo clerical», «un dictador sangriento», «un teócrata conducido por los jesuitas», etc. Es normal. Pero también es normal que nosotros aquí demos la palabra a personas más dignas de consideración:

          José Luis Váquez Dodero califica a García Moreno de «férreo espíritu, asentado en una sorprendente fisiología… y no sólo el primero y más grande de los ecuatorianos, sino uno de los hombres en verdad extraordinarios que ha producido América… Pocas veces se ha dado un producto tan asombroso de energía física y de energía moral… La insólita personalidad de García Moreno y el fervor con que fue asistido por el pueblo ecuatoriano tentaría a aplicarle el término carisma, con el que quedarían designadas sus maravillosas facultades y la sublimación que los ecuatorianos hicieron de ellas» (+Belmonte 185).

          El historiador García Villoslada afirma que «la figura de Gabriel García Moreno es en el aspecto político-religioso la más alta y pura y heroica de toda América, y nada pierde en comparación con las más culminantes de la Europa cristiana en sus tiempos mejores. Basta ella sola, aunque faltaran otras, para que la república del Ecuador merezca un brillante capítulo en los anales de la Iglesia» (+Adro Xavier 388).

          Los “tolerantes” no toleran
          En 1874 había acuerdo entre las fuerzas políticas para reelegir por un tercer período presidencial a García Moreno. Pero también había un convencimiento generalizado de que sus enemigos no estaban dispuestos a soportarlo más. El 20 de julio le escribía su suegro, Ignacio de Alcázar: «Una vez la secta radical triunfante, la religión será perseguida, las obras públicas y vías de comunicación abandonadas y, sobre todo, la guerra civil ha de ser interminable, debiendo todo esto y mucho más principiar por asesinarte… No veo otro medio de salvarte que salir del país». Todos sus amigos temían lo mismo, y le aconsejaban prudencias y escoltas, sin que él hiciera caso.

          Se produjo, finalmente, por mayoría aplastante, la tercera reelección de García Moreno para la Presidencia. Y liberales y masones -siempre tan atentos a la voluntad del pueblo- formaron en seguida un coro mundial de lamentaciones y protestas.

          Una vez más la opinión unánime internacional, la misma que consideraba natural que los católicos no pudieran tener voto en Gran Bretaña, o que estimaba necesaria, de alguna manera, la interminable dictadura mexicana del porfiriato, tan favorable a los intereses económicos del capital nacional o extranjero, daba sobre la elección democrática del católico García Moreno su democrática sentencia: intolerable. La prensa liberal de España, La Gaceta de Colonia o la de Bruselas, el secretario de la embajada chilena en Lima, el periódico Monde Maçonique, innumerables voces aquí y allá, con una coincidencia realmente impresionante, venían a exigir el fin del hombre nefasto, absolutamente incompatible, por muy reelegido que fuera, con las democráticas libertades modernas y la civilización occidental.

          Tiempo antes, el 26 de octubre de 1873, la prensa del Perú había ya reproducido de la de Guayaquil la crónica detallada de su asesinato en Quito: todos los datos eran falsos, pero se trataba de crear ambiente. García Moreno, por supuesto, era consciente de la conjura, pero seguía negándose a llevar escolta y a tomar medidas mayores de precaución: «Yo prefiero confiar mi guardia a Dios. Lo que dice el salmista: “Si Dios no guarda la ciudad, en vano la guardan los centinelas”».

          El 17 de julio de 1875 escribe García Moreno su última carta a Pío IX, comunicándole la reelección:
          «Ahora que las logias de los países vecinos, instigadas por las de Alemania, vomitan contra mí toda especie de injurias atroces y calumnias horribles, procurando sigilosamente los medios de asesinarme, necesito más que nunca la protección divina para vivir y morir en defensa de nuestra religión santa y de esta pequeña república… ¡Qué fortuna para mí, Santísimo Padre, la de ser aborrecido y calumniado por causa de Nuestro Divino Redentor, y qué felicidad tan inmensa para mí, si vuestra bendición me alcanzara del cielo el derramar mi sangre por el que, siendo Dios, quiso derramar la suya en la Cruz por nosotros!».
          Y el 4 de agosto le escribe a su amigo Juan Aguirre: «Voy a ser asesinado. Soy dichoso de morir por la santa fe. Nos veremos en el cielo».

          Asesinato
          El 6 de agosto de 1875, como de costumbre, se levantó a las cinco de la mañana, y fue a la iglesia para la misa de las seis. Sus asesinos, un pequeño grupo impulsado por los escritos incendiarios del liberal Juan Montalvo, le acechaban; pero retrasan su acción, pues al ser primer viernes había gran concurso de fieles. Más tarde, por la mañana, entra García Moreno un momento en la Catedral para hacer una visita al Santísimo. Le avisan que le reclaman fuera.

          Martirio de Gabriel García Moreno (grabado de la época)

          Cuando sale al sol de la plaza, un tal Faustino Lemus Rayo, un general y gobernador de provincia (nacido en Roldanillo, Colombia, pero establecido tiempo atrás en Ecuador) le descarga un machetazo en la cabeza, seguido de otros, en tanto que sus cómplices disparan sus revólveres. Fueron en total catorce puñaladas y seis balazos. Acuden algunos soldados al tumulto, y uno de ellos mata de un tiro a Rayo. En su bolsillo se hallaron cheques -por más de «treinta monedas», desde luego- contra el banco del Perú, firmados por conocidos masones.

          Faustino Lemus Rayo fue contratado por los masones de Colombia, Ecuador y Perú para asesinar a García Moreno

          El cuerpo de García Moreno es introducido en la Catedral, donde recibe, ya agonizante, la Unción sacramental. Al morir llevaba consigo, manchado todo de sangre, una reliquia de la Cruz de Cristo, el escapulario de la Pasión y el del Sagrado Corazón, y el santo Rosario colgado al cuello. También se le halló en el bolsillo un libro muy usado, que llevaba siempre encima: La imitación de Cristo.

          Cadáver de Gabriel García Moreno

          En fin, Gabriel Garcia Moreno fue un político que supo sacar a su país de la crisis moral y económica guiado por los principios Católicos, un católico convencido de que la Fe y el sometimiento a Dios y a la Iglesia son la base de una vida llena de sentido y de una Nación fuerte.

          Gabriel García Moreno, ruega a Dios por la Iglesia y por la Hispanidad, para que logre liberarse del yugo masónico que la esclaviza; y que pronto se establezca triunfante el Reino de los Sagrados Corazones Traspasados de Jesús y María en todas las naciones.

          • .....................................
            08/12/2018 at 6:33 PM

            JORGE LOBO ARAGÓN UN ABOGADO TUCUMANO QUE LUCHÓ CONTRA UNA MAFIA PODRÍA TAMBIÉN SER UN BUEN PRESIDENTE.

  2. Jorge de San Miguel
    06/12/2018 at 11:44 AM

    Estimado Dr. Lerena:
    Por más que sean la pura verdad las verdades que Ud. proclama, no creo que tengan respuesta de nadie del “gobierno”, ni de la “oposición”.
    Caerán al mar.
    Ante el silencio inexpugnable de los desentendidos de siempre lo único que se me ocurre es sugerirle la propuesta del Dr. Beccar Varela, cuya Botella al Mar lleva años siendo ignorada y por lo tanto aquilata un vasto conocimiento acerca de lo que se puede esperar, y lo que no.

    • .....................................
      08/12/2018 at 9:04 PM

      Buenos Aires
      07 de Diciembre del año 2018 – 1594

      EL FUTURO DE LA ARGENTINA

      Incapaz de exhibir un presente mínimamente aceptable, Macri y su banda prometen continuamente que en no sé qué semestre futuro la argentina empezará a recuperarse de su cáncer político-social-económico. Nunca explican qué fundamento serio tiene ese feérico vaticinio y se limitan a contar cuentos sobre el éxito (¿?) del G20, a citar los elogios de la Sra.Lagarde, dos o tres mensajes de Trump recomendando a Macri de quien se acuerda por los tiempos en que hicieron negocios juntos (¿?) y en algunas promesas publicitarias de algunas empresas que anuncian inversiones que nunca llegan. Esta explicaciones son suficientes para que los plumíferos de los panfletos oficialistas “La Nación” y “Clarín” publiquen ediciones de ambos diarios que parecen escritas en otro país y relacionadas con otro gobierno. Sólo la fidelidad perruna de algunos de los votantes macristas (cada vez menos nmerosos) cree esos cuentos de hadas.

      Vale la pena, entonces, tratar de trata de ver cual es el futuro de la argentina analizando el asunto con seriedad. El problema argentino no es sólo ni principalmente económico, aunque si se lo mira desde ese punto de vista, no hay razón alguna para el optimismo falsificado del gobierno. El economista Marcelo Bonelli escribe hoy en “Clarín”: “La pobreza aumentó en alrededor 5 puntos durante el tercer trimestre del año. La abrupta suba obedece a dos cuestiones centrales: la aceleración del proceso inflacionario y la caída fuerte de la actividad formal e informal” (“Clarín”, 7/12/2018). Según los estudios de la Universidad Católica, cuyo “Observatorio de la Deuda Social” es generalmente respetado como confiable, uno de cada tres argentinos es pobre. Y según mi propia experiencia, otro tanto de argentinos está en camino de llegar a serlo. Lo que ciertamente no ocurre es que ese otro tanto esté camino de enriquecerse o de mejorar su situación económica. Sólo una minoría ínfima de “amigos del poder” goza de riquezas mientras el resto camina por la borde de la quiebra.

      Sin embargo, como digo, esto no es lo más grave, porque la argentina es un país rico, grande, con un pueblo relativamente pacífico y hábil para el trabajo. Lo que le falta es una clase dirigente honesta, inteligente y patriota. Un pueblo sin cabezas, por bueno que fuera, no puede hacer nada. El orden social exige una organización jerárquica en todos los niveles, empezando por la familia. La argentina es una demostración irrefutable de ese principio porque en vez de una clase dirigente idónea moral e intelectualmente, como lo exige el artículo 16 de la Constitución, está dominada por una “dirigencia” corrupta e inepta y no hay quien se atreva a desafiarla. Los “buenos patriotas” son lamentables exponentes de egoísmo, cobardía, falta de buenos principios y de una ignorancia supina que se niegan a corregir mediante el uso de lo que les queda de su inteligencia declinante.

      Sin embargo, creo que todavía hay gente capaz de recuperar el país si se decidiera a unir fuerzas, dejando de lados las mezquindades personales que los mantiene separados. Esa unión debería surgir de un vivo interés por la cosa pública, reflejado en una intensa movilización con reuniones de numerosa concurrencia, intercambio de opiniones serias, respeto recíproco, lo que no excluye discusiones acaloradas (siempre y cuando se abandone el amor propio de no reconocer jamás el propio error y adoptar la opinión mejor fundada), dejar sinceramente de lado las ideologías que choquen con la moral cristiana, al menos a los efectos de lograr la indispensable unión de salvación nacional y aceptar la dirección de los mejores. Todo eso, con una continuidad perseverante sin temor a los obstáculos, ni a las persecuciones, ni a la escasez de medios económicos.

      Lamentablemente esa vitalidad no se ve por ninguna parte. Y por eso, la posibilidad de derrocar a la “dirigencia” corrupta e inepta, integrada también por “cambiemos” y reemplazarla por verdaderos dirigentes moral e intelectualmente idóneos, “conditio sine qua non” para salir de nuestra decadencia, no parece existir. Podría surgir, todavía, si una gracia de Dios moviera a unos cuantos hombres de bien a iniciar aquella movilización antes de que sea tarde. Y será tarde cuando empiece el caos social destructivo hacia el cual nos está llevando este gobierno y del cual ya hay muchas señales precursoras.

      Cosme Beccar Varela

  3. .....................................
    08/12/2018 at 6:23 PM

    LEY DE INMIGRACIÓN ARMA DE DESTRUCCIÓN MASIVA.

    • .....................................
      08/12/2018 at 9:06 PM

      Angel De Pedro
      Angel De Pedro
      Hace 1 hora
      Pediremos JUICIO con PENAS PERPETUAS Y CAPITALES para los LIDERES que acepten sin consultar a su PUEBLO el PACTO MIGRATORIO SATÁNICO DE LA ONU ( otro NURENBERG ). No pueden DECRETAR libremente las INVASIONES de PAÍSES y bienes ajenos. La propiedad privada es inviolable, y parte de los DDHH, la ciudadanía de cada PAÍS debe decidir si lo acepta en una consulta popular.

      Ania V.T.
      Ania V.T.
      Hace 3 horas
      ATENCION Debajo de un vídeo de Joan Planas, una mujer con el nombre o pseudónimo de Juilie Fisher, me dice, primero en francés, lo siguiente:

      Le Plan Marrakech est le début du plan Kalergi . Il faut absolument que le Français connaissent ce plan . Ils veulent 159 millions de Migrants d’ici 2025 en Europe . Oui les gilets jaunes , la base vient de Sarko , le reste ce sont les moutons qui croient à leur destin . La Franc Maçonnerie est à l’attaque violente . Ils veulent interdire le droit de manifester et on va voir l’Armée dans peu de temps en mettant le couvre feu et le reste . Le Grand ordre mondial est en vitesse rapide . Grave , grave . Il faut absolument que les GJ ne montent pas à Paris et tomber dans le piège . Il faut faire cette révolution intelligente en bloquant les Banques . Il faut stopper les paiements d’impôts etc……………Il faut ruiner ces élites et c’est facile à faire . Arrêtons de payer toutes nos charges etc………….et faire travailler des indépendants et achetez leurs produits . Ces élites veulent le chaos et la guerre civile pour arriver en sauveur .

      Y continua, ahora en español: Ania V.T. es que nadie dice que en Francia están protestando por el pacto migratorio que va a firmar macron el dia 11. ( como aqui en España pedro sanchez y podemos) – por esto estamos poniendo este link- Mira los comentarios los Franceses. Yo tengo familia alli. el 80 % de los Franceses está en contra de macron solo lo votó un 20 %. Ahora mismo Francia es un Estado Policial Orwelliano. Ya han sacado al ejercito.

      Le he contestado: ” ¡¡¡ Coño !!! fijate que cuando empezaron con lo de la subida del carburante en las redes y en TVE, pensé ” que raro, y de lo que vi en Somatemps acerca del Ejercito encargandose de las zonas ” no go zones” no dicen nada”. Eso, en Internet ha pasado prácticamente desapercibido; no asi lo de esa subida, que si lo han televisado y luego se ha visto en las redes. O sea, que se aprovecha el descontento dirigido por quienes ya sabemos, contra la subida, para.. TAPAR lo del ejercito con las ” no go zones” Y LAS PROTESTAS CONTRA LO DE MARRAQUESH… ¿ es eso…? “

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *