El mapa y el territorio

EL MAPA Y EL TERRITORIO

La mayoría quería el cambio desde hace al menos tres años, cuando luego de los primeros meses del segundo mandato de CFK, el electorado tomó nota de que la cosa no iba para el lado deseado. Por lo tanto, las campañas electorales opositoras debían responder dos preguntas: 1) ¿cuánto cambio se deseaba? y 2) ¿quién garantizaba mejor ese cambio?

Quizá fue un lapsus, o la expresión de una gran coincidencia nacional, el domingo a la noche la propia Gabriela Michetti -flamante vicepresidente electa- usó casi textual una frase clave que enarbolaba Scioli en su campaña: “construir sobre lo construido”.

Obviamente la campaña de Macri tuvo muchos aciertos, pero uno fundamental fue haberse corrido de ser el cambio profundo, radical, hacia un cambio moderado, lugar originalmente ocupado por Sergio Massa. Ese proceso -como corresponde estratégicamente- no fue realizado de un día para el otro, y como manotazo de ahogado. Esa mutación comenzó en el segundo semestre de 2014, y se vio claramente reflejado en la comunicación del gobierno de la CABA. El slogan “En todo estás vos” no es más que una variación del “Con todos los argentinos siempre” que viene usando la ANSES desde hace varios años.

Nuestros diagnósticos desde 2012 indicaban que la demanda mayoritaria era que hubiese una etapa post kirchnerista, y no anti kirchnerista. Eso fue correctamente leído por la conducción del PRO, tratando de mostrar al Macri más cercano posible. Ese objetivo fue logrado, al menos en parte. Porque si el recuento definitivo confirma la exigua diferencia de los 2.8 puntos está claro que los miedos previos al balotaje, o los generados por la campaña de Scioli, no se desarmaron lo suficiente.

La opinión pública no son los resultados electorales y viceversa. Son dos registros distintos que muchas veces tienen claras superposiciones, pero no son lo mismo. Algo así como el mapa y el territorio respectivamente. Solo que esta época de virtualidades y “amor líquido” -Bauman dixit- ambos son importantes y “reales”. O algo así como: con el mapa se navega cotidianamente y con el territorio se concretiza el proceso de acumulación de poder.

Lo cierto es que era una lectura errónea pensar que la continuidad era solo el 37% (que obtuvo Scioli en la primera vuelta) y el 63% restante era el cambio. Sobre todo en este año electoral tan atípico en donde se desorientan las encuestas preelectorales y los mismos bocas de urna. Es porque el mapa y el territorio tuvieron fuertes desfasajes.

2,8 significa que había más continuidad (o temor al cambio) de lo imaginado, y menos seguridad de cambio. Es decir: post kirchnerismo, construir sobre lo construido, continuidad con cambio, o cambio con continuidad. O “mezcla rara de Museta y de Mimí”.

Carlos Fara

7 Miradas, editada por Luis Pico Estrada

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