Por Juan José de Guzmán.-

Aquellos que habían declarado cosas que vieron durante la instrucción de “los cuadernos” ahora no se acuerdan nada de nada y todos repiten como loros algo que suena parecido a decir “que era un chiste”, que nunca sucedió lo que ellos mismos habían declarado en 2022.

Al portero del edificio de Juncal y Uruguay, donde llegaban los bolsos, sólo le faltó preguntar: ¿Bolsos, que es eso? ¿Valijas? No sé de qué me está hablando. Mire usted qué cosa…

¿Será por algo en especial? ¿Tendrán temor a que les pase algo, acaso?

No podría pensarse en que les hayan querido comprar el silencio, porque son ellos los mismos que, a través de sus abogados, propusieron pagar con dinero (no poco) para no tener que asistir todas las semanas adonde se realiza este histórico juicio y evitar con ello el oprobio.

“Chi lo sá…”

Otro desmemoriado parece ser el hermano del primer ministro. Olvidó que había cobrado una herencia de 21 millones de pesos y no los declaró en su “declaración jurada” (parece ser que hay en la familia una conjunción de genes muy fuerte porque todos tienen mala memoria y olvidan cosas importantes, como para que el ciudadano de a pie siga confiando en ellos.

Hay un remedio adecuado para ese síndrome, se llama “JUSTICIA”.

“Nos, los representantes del pueblo de la Nación Argentina” estamos esperando el cumplimiento de aquella frase que habla del “tiro para el lado de la justicia”.

De ustedes depende, señores jueces.

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