Por Luis Alejandro Rizzi.-
En los colegios secundarios públicos se estaría desarrollando una verdadera batalla de “desculturización” a partir del ingreso al primer año, chicos de trece o catorce años, en general.
La tarea, por lo que nos han contado varios padres bajo condición de anonimato, la realizan algunos preceptores, los antiguos celadores, no todos, que pregonan la necesidad de la militancia política desde esa temprana edad con el debido acompañamiento de sus familias.
Los “preceptores militantes” comienzan por convencer a los padres de que la inscripción y participación en los centros de estudiantes es beneficiosa.
Explican las supuestas ventajas que genera la “afiliación”, de eso se trata en verdad, para que los “chicos” conozcan sus derechos y aprendan a defenderlos.
Entre esos derechos existiría el “derecho a la ocupación”, cuando los dirigentes de esos centros consideran que se estarían lesionando sus derechos.
La tarea consiste además en el adoctrinamiento a los padres, para que alienten a sus hijos a participar en protestas contra decisiones de las direcciones o de la autoridad de aplicación.
Algunos padres me han dicho que la presión consiste en el manejo de las faltas.
Un caso común parece que es el de impedir el ingreso a los alumnos que llegan tarde, dicho de otro modo, luego de iniciado el horario de clases.
Otro modo consiste en explicar a los padres que los chicos que andan mal en una o más materias es por culpa y responsabilidad de los malos profesores y la falta de presupuestos, y ofrecen talleres de los centros de estudiantes manejados por alumnos de 5º año, militantes, que garantizarían buenos resultados. (SIC)
Muchos padres que tienen una imagen superlativa de la enseñanza pública y laica, o es en su único medio de acceso gratuito a la educación, se convierten así en cómplices involuntarios de la militancia política partidaria estudiantil, que en general es conducida por partidos políticos de extrema izquierda, lo que explicaría su lento pero constante crecimiento electoral.
Visto en perspectiva, se trata de un trabajo muy bien planificado, en especial cuando se vota a partir de los 16 años, y hoy los chicos influyen en las decisiones políticas de su padres y familias.
Los medios periodísticos, a su vez, les dan suficiente cobertura a las ocupaciones de establecimientos o marchas de protesta, y muchos padres se sienten orgullosos protagonistas al ver a sus hijos en los medios.
Se trata de una de las tantas formas de destruir la credibilidad en las instituciones políticas, en especial la república y el sistema democrático.
La cosa se agrava cuando supuestos periodistas “serios” de buen rating retan en público a los chicos y padres entrevistados, por los móviles, sin darse cuenta de que así los potencian en el “odio” y la razón de la supuesta protesta.
Las protestas de los alumnos de colegio secundarios constituyen un “hecho”; pasa que no hay que verlos en la superficie, sino en su profundidad.
La disminución de la participación ciudadana en las últimas elecciones podría explicarse por ese proceso de desculturización, que es en cierto modo la respuesta a esa mala expresión de “batalla cultural”.
Recordemos que no se gana toda batalla.
Ese trabajo hormiga de los centros de estudiantes secundarios podría ser una de las causas que llevan a creer en la inutilidad del voto.
Es una forma muy perversa de abusos de la adolescencia.
Es una frontera de la vida que debería ser infranqueable.
21/05/2026 a las 10:43 AM
Culpa y responsabilidad en la cuestión de intervención política de los adolescentes la tienen los «contraculturales politiqueros» que por oportunismo y beneficios personales alteraron la seriedad del fenómeno político.
Cualquier intervención política, sindical o actividad asociativa exige mayoría de edad: la ciudadanía se adquiere por edad mínima de 18 años de edad y debería ser requisito ineludible «servicios a la patria» (militar, social o comunitario) que durante algún tiempo permitan la formación y practica del futuro ciudadano. El Congreso Nacional es el ámbito de ese tipo de discusiones; pero, al decir del Dr. Avogadro, «el honorable aguantadero» tiene otras prioridades.
21/05/2026 a las 12:07 PM
Desde la vuelta de la democracia y desde siempre han afirmado que de todas las formas de gobierno,la mejor es esta.Hasta Milei,vote en todas, siendo defraudado por todos mentirosos,ladrones,impunes,modifican constitucion,leyes,arreglan la designacion de jueces,manchas de sangre en manos de gobernantes, los condenan pero se enferman y los mandan a las mansiones que edificaron con el robo.Destruyeron todo.Todos impunes,no van preso por que tienen 70 años.Manga de atorrantes. Diputados,senadores,ministros presidentes,con un nivel moral e intelectual bajisimo,decidiendo el destino de nuestro pais.
Si la democracia es el mejor de todos los malos me defeco en la democracia.
21/05/2026 a las 6:19 PM
Dr.Rizzi
Impecable su trabajo.Para tener sobre la mesita de luz.
Claudio y Jorge Alberto, sin dudas han comprendido sobre el alcance de esta verdadera agresión al sistema educativa.
Es todo producto, sobre todo, de los años en los que el kakismo distorcionó todo un sistema qué , lamentablemente, ya venía herido desde mucho tiempo.
Esa sensación de asco que tienen muchos ciudadanos sobre la educación y la politica, sobre todo,. tiene su fundamento en este asunto que traemos aquí.
A seguir en esto, algo quedará.
25/05/2026 a las 7:49 AM
Si, de acuerdo con el abogado Rizzi pero -siempre aparece un pero- la “desculturización” comienza en la escuela, continúa en el colegio y termina en la universidad.
Una enorme cantidad de chicos termina los estudios primarios sin saber hablar y escribir correctamente, sin poder resolver un problema de regla de tres simple, sin saber pensar con claridad. Ingresan al secundario en un estado semisalvaje.
Durante el secundario los perfeccionan y muchos de ellos alcanzan un nivel de estupidez mayúsculo. Son casi estúpidos perfectos que madurarán su condición en la etapa universitaria.
Podemos decir que la degeneración del sistema educativo es anterior al reinado kirchnerista, empezó -para limitar el «análisis» al período de la democracia recuperada- a partir de 1982 con la presidencia de Alfonsín. A partir de ahí ningún gobierno hizo algo serio para jerarquizar y optimizar el sistema educativo
Entre 2003 y 2023 los kirchner apretaron el acelerador a fondo mandando la educación a la zanja y así llegamos al día de hoy, con un sistema quebrado corrupto e inservible que apunta a generar individuos no pensantes e ignorantes.
Indudablemente el objetivo era y sigue siendo «fabricar»generaciones de bobos de laboratorio bien adoctrinados para estupidizar a los que vienen al galope detrás de ellos.
Pero el drama o la tragedia no termina ahí porque un día no muy lejano alguno de ellos llegará a ser presidente.
La Constitución Nacional en su artículo 89 dice: «Para ser elegido presidente o vicepresidente de la Nación, se requiere haber nacido en el territorio argentino, o ser hijo de ciudadano nativo, habiendo nacido en país extranjero; y las demás calidades exigidas para ser elegido senador».
A su vez las «calidades» exigidas para ser elegido senador están detalladas en el artículo 55 que dice: «Son requisitos para ser elegidos senador: tener la edad de treinta años, haber sido seis años ciudadano de la Nación, disfrutar de una renta anual de dos mil pesos fuertes o de una entrada equivalente, y ser natural de la provincia que lo elija, o con dos años de residencia inmediata en ella».
Digamos que para desempeñarse en sendos cargos no hace falta nada más, con el agravante que el artículo 56 establece que: «Los senadores duran seis años en el ejercicio de su mandato, y son reelegibles indefinidamente; pero el Senado se renovará a razón de una tercera parte de los distritos electorales cada dos años».
En ninguna norma dice que como mínimo hay que estar alfabetizado.
Tampoco es necesario que el postulante demuestre que no es un estúpido o un oligofrénico, menos aún que no es un delincuente.
Digamos que «vale todo» «nada importa», lo anormal es norma.