Por Luis Alejandro Rizzi.-

EL PRINCIPIO DE LA DIFERENCIA. No sé si Patricia Bullrich leyó a John Rawls, pero conoce el “principio de la diferencia”, no ya como principio de justicia, sino de la política.

Es un principio muy sutil, porque permite seguir en el mismo barco -LLA- en el mismo rumbo, pero cuestionando los modales del capitán y sus oficiales.

El objetivo sería el de llegar al fin del viaje más que como un sub-capitán, como un par con poder de decisión.

Lo traducimos, me gustaría ser capitán, pero aceptaría ser como un co-capitán con oficialidad propia. Dicho con más sentido barrial, la campanita del senado se la dejaría al presidente provisional.

Se le escuchó decir a Patricia que el 27 sería su última oportunidad, y se le podría dar la candidatura continuando con su diferenciación de los hermanos Milei y de las fuerzas del cielo, que ya comienzan a contaminar.

Alguien me dijo, los negocios se van “scaturizando y neussisando”…

Aparecen los expertos en negocios celestiales.

Patricia, al perforarlos con los casos Adorni y Micheli, demostró que, si bien los Milei hasta ahora se imponían en sus caprichos, no por ello eran invulnerables, no fue necesario enfrentarlos, fue suficiente con un amague, bastó con ofrecer su renuncia a la jefatura del bloque de senadores sabiendo que sería rechazada, ya que los Milei también sabían que ella no renunciaría de modo indeclinable. Entre ofrecer una renuncia y presentarla, como diría Luis “Toto” Caputo, hay más distancia que de aquí a Marte.

Por ahora basta con el principio de la diferencia, que podría llevar, por decantación, a una candidatura a la presidencia sin levantar la voz ni agraviar. Es suficiente con diferenciarse, además es fácil…

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TRUMP DESPUES DE CHINA. Desde su regreso de China, Trump se esmeró en negociar con Irán y en apaciguar a Netanyahu llevándolo a suspender el fuego en Líbano.

Estos conflictos entorpecen el comercio internacional, que es el objetivo político de China.

Tampoco dejó de sorprender la propuesta de Zelensky a Putin para dialogar mano a mano y la rápida respuesta positiva.

Parecería ser una consigna, estas guerras de medio Oriente y la de Rusia y Ucrania deben terminar a la brevedad.

En esto Trump, Xi Jinping y Putin parecen estar de acuerdo, también en el tema Taiwán, ya no sería cuestión para EEUU, apenas una circunstancia.

Xi Jinping parece decir: no son las guerras, el tema es el comercio… estúpidos…

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