Por Carlos Tórtora.-

Empecemos analizando cuál sería el escenario electoral más probable en el caso de que el gobierno no consiga que se suspendan o supriman las PASO. Si éstas se mantienen, la polarización entre peronismo y antiperonismo sería bastante asimétrica. El oficialismo sólo podría presentar una fórmula presidencial en las primarias, ya que no existe un solo dirigente de LLA que pueda intentar competir con Javier Milei, con la importante excepción de Patricia Bullrich.

Por el contrario, el PJ camina hacia un duelo abierto entre dos proyectos políticos que tienen la misma matriz, pero destinos totalmente diferentes. Axel Kicillof representa a unos 50 intendentes del conurbano, pero suma el apoyo de la CGT y de varios gobernadores que quieren la renovación partidaria. En la vereda opuesta, La Cámpora, con los Kirchner al frente, quiere reeditar una nueva versión de kirchnerismo, aun cuando su gravitación disminuya día a día.

Aunque todo indica que el gobernador cuenta con la ventaja de representar algo nuevo, esta confrontación es más que suficiente como para movilizar millones de votos en una PASO. Se instalaría entonces la imagen de que habría una ola de votos peronistas imparable para la elección presidencial.

No sería la primera vez que una interna salvaje del PJ termina generando un crecimiento explosivo.

Como el Dr. Frankenstein, Milei lleva tres años polarizando con CFK para poder seguir agitando su convocatoria al antiperonismo. Ahora este experimento se vuelve peligroso: Cristina quiere poner a un presidente que no sea Kicillof y el peronismo va a entrar en ebullición.

Es así que ahora la necesidad de Milei es que el peronismo no pueda canalizar sus tensiones en una primaria. Y que entonces se rompa y le regale a él un segundo mandato.

Con una sociedad que da muestras de hartazgo por el ajuste eterno, a esta altura Milei sólo puede ganar con un peronismo fracturado, o sea sin PASO.

Todo el despliegue de la reforma electoral en el Congreso se reduce en última instancia a esto: que se preserve la unidad del PJ o que se den las condiciones para su fractura.

Si se suprimen las PASO, al cristinismo le convendrá fracturar el PJ y quedarse el año que viene con un propio paquete de senadores, diputados, intendentes y concejales.

Carrera desesperada

De este modo llegamos a la actual desesperada carrera de Diego Santilli para conseguir los votos que permitan sancionar la reforma electoral.

La situación es tan grave para el gobierno que este fin de semana se estaba redactando el borrador de un nuevo proyecto que incluiría las colectoras para diputados nacionales y así poder conformar a los gobernadores dialoguistas.

El instrumento electoral más cuestionado -las colectoras- pasa así a convertirse en una bandera del gobierno que iba a terminar con la casta pero que ahora la representa.

El reloj manda en este tema, porque la mayor parte de las encuestas confirman que no hubo rebote y que la reelección de Milei continúa cayendo. El PRO, la UCR y los gobernadores dialoguistas saben entonces que están tratando con un rey desnudo.

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