Por Carlos Tórtora.-

Ayer trascendió que en los próximos días el gobierno enviaría el pliego del juez federal Pablo Bertuzzi para que continúe como vocal de la Sala I de la Cámara Federal de Apelaciones porteña. La operación es del ministro de justicia Juan Bautista Mahiques y la intención es que Bertuzzi, junto con Mariano Llorens, formen mayoría para confirmar el reciente fallo del juez Marcelo Martínez de Giorgi desestimando la continuidad de los querellantes de la causa $LIBRA. De este modo, se abrirían las puertas para una próxima desactivación de la causa.

La realidad es que Mahiques estaría trabajando muy presionado por la ansiedad de Karina, que le exigiría resultados inmediatos en este tema y también en el caso Adorni. En este expediente, el lobby oficial se encamina hacia que Ariel Lijo, luego de citarlo a indagatoria al ex jefe de gabinete, le dicte una falta de mérito, o sea que la investigación continuaría, pero sin procesamiento.

El cisne negro

Es obvio que para el presidente hacer campaña por su reelección sería más llevadero sin tener que cargar con la pesada mochila de $LIBRA y Adorni.

Pero hay otras razones para tanta ansiedad. De continuar los malos números de la economía y el creciente rechazo popular a la reelección, en Olivos temerían que en la justicia federal empiecen a soplar vientos de cambio. Por ejemplo, que en Comodoro Py se hagan escuchar los que afirman que hay que tomar distancia del gobierno para recuperar dignidad como justicia independiente.

Un despegue judicial de la Casa Rosada en este semestre no es para nada imposible. Y sobre todo si crece la creencia social de que no habría reelección.

De ahí que Karina lo esté llamando varias veces por día a Mahiques, martirizándolo con esta cuestión. Éste es un juego donde todos estudian las cartas del otro y en Comodoro Py, poco habituados a los ritmos del Congreso, se preguntarían cuándo se suprimirán las PASO. Es que sin esto, el plan maestro de Milei haría agua.

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