Por Luis Alejandro Rizzi.-
DANIEL HADAD. Quienes conocimos a Daniel Hadad en la modestia de sus orígenes, cuando llegaba al Florida Garden cargando ese cajón con el que se inició la telefonía celular, sabíamos, con su crecimiento aún en desarrollo, que estábamos ante un periodista diferente, que unos años después ocuparía el lugar que dejaba vacante Bernardo Neustadt.
Se trataba de dos estilos diferentes.
Así como Neustadt fue punto de referencia durante varios años, Hadad, dueño de un sentido especial de la ironía y de la crítica, siempre tratando de no ingresar en la calidad de enemigo, lo fue con su programa entre 2001 y 2003
La excepción a su estilo pudo haber sido con Fernando de la Rúa, y si bien su gobierno se sabía que implosionaría, Hadad en su programa “Después de hora” de la noche en canal América, contribuyó a su demolición con el famoso muñequito digital, antes lo llamaríamos caricatura, que caminaba sobre la mesa de trabajo, a la vez que de algún modo abría el paso a una transición ordenada, dado que no había vicepresidente.
A diferencia de Neustadt, Hadad se convirtió en empresario de medios. Con Radio10 dio muestras cabales de su capacidad, y me animo a decir que fue el creador de un nuevo estilo.
Hoy, el portal “Infobae” es un medio imprescindible para tener un piso de información necesaria para el desarrollo de cualquier actividad profesional o económica.
Hadad, como empresario de medios, logró acceso a los canales más reservados de la información, que supo usar con notable habilidad y discreción para su desarrollo y crecimiento personal.
Ahora, radicado con un pie en EEUU y otro en Argentina, parecería dispuesto a continuar su carrera profesional por otros medios, la política.
Emilio Monzó parece ser el ingeniero o arquitecto político que deberá moldearlo para ingresar en el mercado de las opciones políticas para las elecciones de octubre de 27.
Según la información de la que disponemos, su objetivo sería el de injertarse no sólo en una coalición electoral sino también de gobierno, que aún no encontró su “razón social”, pero tendría el perfil de lo que fue “JxC”, con otra solidez.
Corre con ventaja, ya se conoce el menú indigesto de Milei, se trata de agregarle ingredientes y excluir otros, que sería la posición de Mauricio Macri frente al gobierno.
Macri no parece ser una buena carta del juego electoral, pero sí importante como portador de una estructura a la que se sumaría Hadad, que sabe que como “outsider” la cosa no es posible, debe partir de una base con representación parlamentaria.
En este momento es difícil saber cuán digerible es Hadad para partidos como la UCR o la Coalición Cívica, “por poner algunos pelos en la leche política” que podrían contaminarla.
Hadad se debe diferenciar, y cuando anuncie su ingreso en una coalición opositora o alternativa al gobierno, debería presentar no sólo su programa sino los nombres que llevarían a cabo la gestión, dejando de lado el secretismo y paranoia de los hermanos Milei.
Tiene las dotes personales para hacerlo, y la suficiente ductilidad para negociar.
Hay otro costado en su persona, y es su grado de vinculación con el gobierno de los EEUU, con los partidos Republicano y Demócrata y con Donald Trump.
Nada está descartado para las elecciones del 3 de noviembre, pero lo probable es un triunfo demócrata, lo que no quiere decir que los ubique en primera fila para las elecciones presidenciales del 2029.
Una persona que sigue la política estadounidense me decía que en el 2029 los dos partidos llevarán banderas similares, pero la diferencia la dará el carisma del candidato. Pese a todo, será difícil ocupar el espacio que deje Trump, la tarea del partido demócrata es más sencilla, no tiene ese lastre.
Volviendo a Hadad, es un neodesarrollista, pero la pregunta que se hace la gente es si no será un “enviado” de los EEUU. Ése será su talón de Aquiles en la campaña electoral, si se decide a jugar.
En esta campaña los epítetos deberán ser tenidos en cuenta, jugarán su papel, por ese motivo las cartas deberán mostrarse antes de recibir apuestas, un cuatro de copas podría tener mucho valor.
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UNA CONVERGENCIA ENTRE LLA y PRO, SUMA O RESTA. Poliarquía estima que un acuerdo entre las dos fuerzas llegaría a 52 puntos.
En mi opinión, no creo que un eventual acuerdo sume, ya que se trata de perfiles diferentes de votantes.
Parecería que LLA se fortalece en cuanto se enfrenta más al kirchnerismo que al peronismo, en cuyas filas cuenta con numerosos militantes, empezando por los “Karina Menem” y Sebastián Pareja, amén de algunos gobernadores “colaboracionistas” u oportunistas.
LLA cosecha votos en cuanto más “anticristina” se muestra, es su único argumento, y ahora suma el tema Malvinas, que es muy sentimental para la gente, pero no suma votos, puede generar alguna empatía circunstancial, no más.
La única posibilidad del PRO es diferenciarse de Milei y su estilo, y sumar diputados y senadores. Su condición es la de “eventual aliado parlamentario”.
Si el PRO se entrega a LLA sellaría su extinción.
Es de manual, como se suele decir, que la gente busca alternativas, pero, antes que nada, mejor trato y respeto.
Milei tiene poder, pero carece de autoridad.
El peronismo está sumergido en una crisis de identidad que hasta ahora se la daban sus caudillos, los últimos, los Menem y los K, hoy no los tiene.
El drama se sintetiza en un duro dilema, sin Cristina no se puede y con Cristina tampoco.
Lo mismo cabe para Milei y LLA, un precario grupo de WhatsApp, como dice Zuleta, cuya potencia depende de “la cautiva” como la llama Carlos Pagni.
El caudal de votos que Poliarquía le adjudica a Cristina es de 38 puntos, a Milei 34 y a Macri 18, expresan los dos primeros un mutuo repudio, pero el 18 de Macri expresa el repudio a los otros dos.
Por el momento Cristina no puede postularse, está inhabilitada, en ese escenario es posible que Milei pierda votos y el voto anti K y Macri los ganen para su cosecha.
Preguntar por las posibilidades de votos de Cristina no tiene mucho sentido, ya que da lugar a engaños.
Tampoco tiene sentido en cuanto la fidelidad de una orden para votar al candidato “X”, dado que en ese supuesto habrá un margen de dispersión.
En una hipótesis de “fin del mundo” que significaría una elección con un solo candidato, Milei, es probable que sus votos no superen el 25%, suficiente para ser elegido, imposible para gobernar.
Quien asuma el 10 de diciembre de 2027 recibirá otra muy pesada herencia, en verdad a Milei le convendría “casi ganar” y argüir, “si hubiera ganado…”
Un callejón con entradas, pero sin salidas.
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