El dilema de Aerolíneas Argentinas y Austral

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Bien podríamos decir, como el viejo refrán, “mal de muchos, consuelo de tontos”, porque hasta ahora ningún candidato a la Presidencia de la Nación expuso alguna idea con relación al transporte en general y el aéreo en particular.

En lo personal he tenido conversaciones, por cierto informales, con algunos referentes y lo cierto que ante cualquier idea la respuesta es la misma “es una buena idea pero impracticable”. Entonces respondía, “bueno, si es impracticable, no es una buena idea.”

Pienso que las “buenas ideas” son las que se pueden realizar, sabiendo de ante mano que nunca se logra concretarla en un cien por cien, dado que en todo proceso aparecen imponderables, a veces verdaderos cisnes negros, otras veces sólo pintados de negro y otras veces las cobardías o las miserias humanas que también deben ser tenidas en cuenta al planificar y programar alguna acción futura.

Aerolíneas Argentinas y Austral son un problema. Tenía una ficha archivada, tomada del diario electrónico “Infobae.com” del año pasado, en la que se podía leer “Por cada 100 pesos de ingresos, la empresa gastó 158 pesos para el año 2011; y de cada 100 pesos de ingresos para el primer semestre de 2012, gastó 149 pesos”, calculó la AGN.

Y luego agregaba con toda razón: “En cualquier empresa donde se pierden casi 1.000 millones de dólares en un año y medio los accionistas no perderían ni un segundo en echar a los responsables”.

El título de la nota a la que hago referencia era: “Aerolíneas Argentina perdió 984 millones de dólares en 18 meses”. Es mucho dinero.

En mis conversaciones, en realidad eran como tertulias”, también se me argumentaba que en verdad el país tiene problemas más complicados, lo cual no deja de ser cierto, pero lo que se callaba es que la gravedad de la situación se produjo por varios temas como el de Aerolíneas Argentinas y Austral, que juntos suman no sólo dinero por millones mal gastado sino también como en el caso de los ferrocarriles y las malas rutas hasta cientos de muertes, sin contar todos los déficits que tenemos en materia de energía, salud, educación, etc, etc, etc y dejando de lado la korrupción.

Mauricio Macri se limitó a conformar a la plebe diciendo que Aerolíneas Argentinas no se privatizará, sin tener presente que hay una ley que lo prohíbe, pero eso sí, agregó que la gerenciaría bien o mucho mejor, sin lanzar alguna idea sobre el transporte aéreo.

Sergio Massa, según el portal www.lapoliticaonline.com esbozó algunas líneas generales que poco agregan, tales como algunas desprolijas obviedades como que separaría a la actual conducción y la reemplazaría por una nueva conducción “profesional”.

Un principio de sana administración indica que en una empresa no se puede decapitar a todo el nivel gerencial con un simple hachazo.

Cuando fui designado en diciembre de 1983, dando comienzo a este lapso de 30 y pico de años de régimen democrático, por lo menos formal, contábamos con una tácita autorización para separar a cuanta persona se nos ocurriera y mi idea era que hay que saber gerenciar con lo que uno tiene a disposición, idea que obviamente hoy ratifico.

Puede ser que haya que hacer reemplazos, pero no se trata de fundar a las empresas una vez más.

Esa idea de llegar y borrar a todo el mundo, la verdad me suena como un agravio a la inteligencia media de los argentinos, como diría Michael Corleone, y este tipo de cortar cabezas sabía más que Massa.

En cuanto a la eventual designación de una conducción profesional con una nueva organización operativa y ejecutiva, es otro sofisma.

Se debe designar solo un directorio, diría de no más de tres personas y en esas personas se debe delegar el gerenciamiento de la empresa, debiendo rendir cuentas periódicamente de lo que se hace para ponderar la gestión.

Ese directorio será el encargado de decidir que gerencias funcionan y cuáles no.

El mismo directorio será el que deberá hacer saber el estado de las empresas y no creo que sea necesario recurrir a consultores internacionales. Ese es otro artilugio demagógico que a la vez nos descalifica como país, país que ya está bastante en el fondo de la consideración internacional y de nuestra propia ponderación.

Los argentinos no somos una manga de inútiles…

Lo imprescindible en Aerolíneas y Austral será la de redimensionarlas y según la información de la que dispongo, el tráfico internacional es el que genera pérdidas.

Una de las causas puede ser una mala diagramación de rutas; otra, una pésima política comercial como la que se puso en práctica en este tiempo que le permite decir a la presidente y al propio Recalde, que la cantidad de gente que hay en Ezeiza es una muestra de lo bien que anda la economía.

Viaja mucha más gente de la que llega porque las tarifas internacionales se pagan al tipo de cambio oficial, en 12 o más cuotas sin intereses y a los pax se les venden dólares también al precio oficial.

De paso corresponde decir que el aeropuerto de Ezeiza mueve menos pasajeros en un año que el aeropuerto de Londres en un mes. La relación es de 10 millones al año contra 18 millones en un mes.

Es correcta la idea expresada en el sentido que habría que realizar una sinergia total entre Aerolíneas y Austral, es decir fusionar de una buena vez a las dos sociedades.

También demuestra una buena dosis de voluntarismo la afirmación de Sergio Massa cuando dijo que habría que apostar al incremento de las operaciones de cabotaje dando mayor conectividad al país por medio de nuevos hubs regionales en Córdoba, el NOA y la región Sur.

En verdad lo que habría que desarrollar son líneas de tercer nivel ya que la densidad del tráfico no podría sostener los costos de Aerolíneas Argentinas y Austral. Tengamos en cuenta que en ese tipo de servicios lo importante son las frecuencias con aeronaves de no más de 35 a 50 pax.

Por último el objetivo de Massa sería el de crear y desarrollar el negocio de las cargas con la incorporación de dos aviones cargueros. También esta afirmación demuestra desconocimiento del negocio.

En este momento las empresas que operan en carga parecería que satisfacen las necesidades de nuestro comercio interior y exterior.

Lo que se debe impulsar es el crecimiento del comercio exterior y en ese momento seguramente aparecerán las iniciativas privadas que llenaran o cubrirán la demanda.

Cuando llegué a Aerolíneas también tuvo el delirio de la carga y allí aprendí que pasajeros y carga son dos negocios diferentes y hay que pensar en uno u otro.

Por último Massa dijo que quiere revertir la “tendencia exportadora” de pasajeros en rutas internacionales para convertir a la empresa en “importadora” de pasajeros con el fin de potenciar el turismo receptivo y el ingreso de divisas al país.

Estimado Massa eso ocurre porque la política del gobierno, cepo mediante, alienta la salida de pasajeros y desalienta la llegada de pasajeros desde el exterior ya que el peso está sobrevaluado en un 60 o 70%.

En eso no tiene la culpa ni Aerolíneas Argentinas ni Recalde, a pesar que lo haga feliz ver a los aviones saliendo colmados de pax que sólo pagaron una bagatela para viajar al exterior y en cuotas sin intereses…

Como vemos se habla poco y nada y lo poco que se dice, se dice porque el aire es gratis, aunque yo sostengo que hoy día hasta respirar tienen un costo, por eso de la sostenibilidad…

Los malditos silencios también se hacen oír de este lado del “River Plate”… como traduciría al español “traduka” Río de la Plata…

Luis Alejandro Rizzi

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