Por Luis Alejandro Rizzi.-
Son las preguntas que se hacen Donald Trump y el gobierno de la Unión Europea recíprocamente.
Conviene aclarar que se debe diferenciar, al menos por ahora, entre EEUU y Trump: hoy no son lo mismo.
Empecemos por la “cuestión Ucrania”, que es el duro test de alta política que deben afrontar y aprobar tanto Trump como EEUU y Europa.
China, también conviene aclarar, parece haberse abierto del tema; para Xi Jinping, no es ni “cuestión” ni “problema”, a lo sumo una molestia.
En este momento, Europa debe decidir si, siguiendo la línea Macron-Meloni, seguramente se sumaría Orban-Hungría, intenta dialogar con Vladimir Putin o bien, según Reino Unido y Alemania, cualquier intento de diálogo sería una muestra de debilidad, aunque en verdad diría de pérdida de tiempo. En cierto modo. Putin ya desairó a Macron en Moscú, recurriendo al símbolo de una larga mesa, y cada uno sentado en un extremo. Es la distancia que hay entre el líder ruso y la Unión Europea y la OTAN.
Según el diario “El País”, “La crisis económica rusa se ha agudizado en el último año pese a las afirmaciones optimistas de la propaganda rusa. Un tercio de los negocios dio números rojos el año pasado, la inflación sigue disparada y los cierres se han multiplicado con la subida generalizada de impuestos desde enero para la guerra. Según la agencia de estadísticas oficial Rosstat, los rusos viven al límite y sólo la alimentación copa ya un 39% de sus ingresos”.
Al estallido de esta crisis, que parece inminente, apuestan el Reino Unido y Alemania. Esto significaría que, con Ucrania, ambos países estarían exhaustos, pero Ucrania tendría, en tiempos de paz, el apoyo de la Unión Europea y asimismo de Trump.
Otro paréntesis, en el caso de Venezuela ya están las cartas sobre la mesa, a Trump le interesa el petróleo y el chavismo se resignó a ser mero franquiciario, pero la política interna en lo demás se la deja, por ahora, a “los Rodríguez”, hasta que puedan y mientras puedan y sean buenos franquiciarios.
Hago esta aclaración porque Trump y EEUU también, tienen interés en recursos esenciales, no sólo para la defensa nacional, sino para la nueva industria, que ya es realidad, que posee Ucrania.
Sin embargo, en momentos en que se continúan las negociaciones entre Rusia y Trump sobre Ucrania en Ginebra, Rusia lanzó un nuevo ataque violento contra el país invadido, con la firme intención de convencer a Trump de que ya ganó la guerra, aunque, en verdad no la puede terminar.
Trump, por lo menos en el discurso, acepta que Rusia ganó. Declaró: “Quiero decir, miren, hasta ahora, Ucrania más vale que se siente a la mesa rápido. Eso es todo lo que les digo».
Zelensky, por ahora más partenaire que presidente de Ucrania, debe resistir y confiar en el apoyo de la Unión Europea, que deberá sumarse a una negociación a la que no fue invitada, mejor dicho, es ignorada.
Rusia también juega contra el tiempo y, si no logra cerrar esta vez con Trump y Zelensky acatando, Europa quedará con la última palabra, que será la que más valor tendrá.
En definitiva, lo que está en el aire no es la moneda; son negocios. Para Trump y Patri es una cuestión de codicia.
Para Europa es una cuestión política y cultural.
Zelensky para resistir, por ahora solo puede ofrecer “sangre y dolor”, si cede será el destino de todos los ucranianos por largo tiempo.
18/02/2026 a las 6:19 PM
Ucrania es una presa que Rusia no va a soltar. Se va a quedar con Crimea y el Dombás por razones estratégicas, económicas e históricas. Europa ya jugó su carta apoyando a Ucrania financiera y armamentísticamente, sin que ello haya impedido el lento pero constante avance ruso. Sin otras opciones, solo le queda a Europa una guerra directa con Rusia o aceptar sus condiciones. En el estado en que se encuentra el viejo continente, un conflicto armado con su vecino del este sellaría su ocaso definitivo. En cuanto al líder ucraniano, llegado el momento marchará al exilio donde se dedicará a las inversiones con la fortuna que supo acumular en tiempos de guerra, y a ganar dinero dando conferencias sobre su experiencia política.