Por Oscar Edgardo García.-

Los atropellos, estropicios y desatinos cometidos por Manuel Adorni revelan, al margen de aspectos inmorales, su ineptitud para desempeñarse como funcionario del gobierno nacional.

A la vez, permiten deducir que la mediocridad conduce generalmente a producir resultados de calidad o valor escaso, y también cercano a malo.

Javier Milei debería capitalizar la experiencia negativa de los desaguisados del Jefe de Gabinete si es que pretende jerarquizar su gestión y preservar la imagen positiva que aún sostiene sobre su persona y su gobierno.

De lo contrario, la oposición sacará provecho de sus errores dificultando la concreción de sus objetivos y limitando sus aspiraciones políticas futuras.

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