Por Luis Alejandro Rizzi.-

En los últimos días vivimos lo peor de la política.

La decisión de un Juez federal, que probablemente en agradecimiento por un pliego que favorece a su mujer, aliviana la causa “$LIBRA”, criptomoneda promovida por Javier Milei mediante un tweet luego eliminado.

El abrazo del “Colo” Santilli -Chantilly- con Adorni, que lo ratifica como obsecuente profesional.

Santilli tendrá ahora que lograr como mínimo la suspensión de las PASO, y el progreso de proyectos de ley que no son performativos por sí mismos, sino que necesitan una delicada capacidad de gestión de la que el gobierno carece.

Nos queda sin saber lo que se podría haber acordado entre el juez Ariel Lijo y el ministro Mahiquez no sólo sobre causas en trámite sino sobre futuros pliegos

La economía hace culto del principio de la diferencia al revés; se empobrece a los segmentos sociales más amplios de la sociedad en beneficio de las minorías más ricas.

Las asimetrías económicas se exhiben como bien electoral, ya que los subsidios a la indigencia aseguran un mercado cautivo de votos, que ahora no dependen de los punteros sino de la displicencia del gobierno.

Dicho de otro modo, el gobierno eliminó la intermediación en el negocio electoral de la pobreza.

Demostró más viveza el populismo libertario que el populismo peronista o “progre”.

Los Milei, ex “scast”, hoy lucen como la mejor oligarquía política, hasta pedirán ser reelectos.

Las “patéticas miserabilidades” de don Hipólito Yrigoyen suelen ser muy rentables electoralmente.

Así es el populismo libertario, sadismo político.

Nos queda lo último y no menos importante tras una “gestión” de Trump ante la FIFA, el “New York Times” nos hizo saber que “Folarin Balogun disponible para la selección de Estados Unidos vs. Bélgica tras suspensión de la expulsión de la tarjeta roja” (sic)

¿Habrá sido un regalo por los 250 años de a independencia de los EEUU?

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